La sexta foto

Fue después de identificar la fotografía que el Periodista Digital publicó el 6/04/2015 en la que aparecía un Hitler de unos 70 años, cuando decidí estudiar las seis fotografías en que aparecía Hitler con más de 56 años y, por tanto, como superviviente a la conclusión de la II Guerra Mundial.

Descubierta la superchería de la manipulación de esa primera fotografía, las otras cuatro no ofrecieron dificultad alguna, pero esta ‘sexta’… fue la que atrajo poderosamente mi atención: un Hitler de 80-82 años, un tanto aletargado, tomando plácidamente el sol sobre lo que se intuye como una tumbona, cubierta la cabeza con un paño en un país que se supone es Argentina. Durante horas traté de estudiar los rasgos fisonómicos del personaje completamente desdentado que aparecía en ella, adivinando su mirada: el ojo derecho semioculto bajo ese paño y el izquierdo totalmente opacado y apenas conjeturable en la densa umbría bajo la misma tela. Pude apreciar la coincidencia de los rasgos fisonómicos de otras imágenes con los que aparecían en esta y llegué a la convicción de que podía ser una imagen no adulterada del dictador alemán muy posterior a 1945.

Con todo, consideré la posibilidad de que estuviera hecha con afán de engañar, digamos que con la misma intención con la que habían hecho la primera que había logrado embaucar a algunos periodistas, tal como había demostrado en mi blog el 8 de mayo de 2015. Y decidí pintarla al óleo durante el verano, mientras profundizaba en ella. Empleé varias horas durante unos cuantos días en pintar el ‘Hitler de esa foto’ tratando de verificar todos sus rasgos fisonómicos, avejentados por el paso de tres décadas… y me siguió pareciendo auténtica, aunque no me atreviera a poner la mano en el fuego, ya que no poseo conocimientos especiales ni de informática ni sobre la posible evolución de los rasgos fisonómicos con el paso de los años.

Si el Misionero me había dicho que él tenía algunas fotografías de Hitler hechas después del 30 de abril de 1945 y que las estaba destruyendo o enterrando, sin enseñármelas, por supuesto, ¿por qué no podía aparecer alguna de esa larga época cuando y donde menos se pudiera esperar…?

Había entrado muchas veces en Internet, buscando en vano algún dato de esa imagen y durante este verano entré muchas más. La entrada más antigua que yo había encontrado en Google fue el resumen que Santiago Romero ofreció el 5/10/2008 de una entrevista con Abel Basti en La Opinión de La Coruña. Un largo artículo en el que, entre multitud de pequeñas cosas presentadas como si fueran trascendentes, se nos decía que “Hitler murió en los años 60 en Argentina” ―no es fácil saber con exactitud cuándo cree Basti que murió Hitler. Sostuvo que Hitler había muerto en Argentina a los 66 años, es decir, en 1955; pero en Tras los pasos de Hitler, Planeta, Buenos Aires, 2014 (p. 373-74), parece atenerse al testimonio de un exmilitar brasileño hijo de un jerarca nazi, quien asegura que Hitler falleció el 5 de febrero de 1971, siendo sepultado en una cripta en un antiguo búnker subterráneo nazi en Paraguay―; al final de este artículo aparece por primera vez esta foto. Solo la acompaña el siguiente pié, que se repetirá miméticamente después en otros muchos lugares de internet: “La fotografía, enviada anónimamente al investigador Abel Basti y sometida a varios análisis de técnicas faciales, muestra supuestamente a un Adolf Hitler anciano en Argentina.” En El Exilio de Hitler (2010) no apareció esta fotografía, que sí había sido reproducida en la 3ª ed. de Hitler en Argentina, de 2009 (p. 400). La reproducción parece ser copia del original que recibió. El capítulo se cierra diciendo: “Un día recibí la fotografía que se publica en esta página, con un mensaje anónimo, asegurando que se trata de la imagen de Hitler, muy viejo, una de las últimas fotos que se le sacó antes de fallecer. El texto aclaraba que el anciano tiene cubierta parte de su cabeza con un pañuelo para protegerlo del sol y que el sitio donde estaba en ese momento era Argentina”.

Fue el 02/11/2015 cuando encontré en el ‘Foro 1 y 2 GM: La Primera y Segunda Guerra Mundial’, una explicación más amplia dada por Abel Basti a ‘yp94ch’ y ‘simon_dice’ el 29 de abril de 2010 (http://1y2gm.foroactivo.com/t2846p10-conversaciones-con-abel-basti).

En esas explicaciones Abel Basti nos dice que había declarado a una revista que no quería precisar más datos de cómo había obtenido esta foto, ya que “SUGERÍA QUE ERA UNA FOTO HECHA POR COMPUTADORA“. Sus interlocutores le piden que aclare lo de esa fotografía y dice que la recibió “en forma anónima”, sin ofrecer fecha alguna de recepción, pero descubrió que había sido publicada por un diario norteamericano en la década de 1950; que había buscado el original en los archivos fotográficos de ese diario, pero que no se encontraba allí; que la había sometido a peritación y que “los puntos fijos de la cara coinciden con los de Hitler“; que “las orejas son más grandes, pero esto es algo común a los viejos…” Y añade que “NO HE PRESENTADO ESA FOTO EN MIS LIBROS COMO UNA PRUEBA SEGURA DE LA PRESENCIA DE Hitler en Argentina, pero no puedo dejar de contar esta historia, y mostrar esta foto. La exhibición de los elementos con que cuento, genera comentarios y a veces surgen pistas nuevas dadas por los mismos lectores. Sé que existen fotos de Hitler en Argentina, cuento con dos testigos ―que me merecen confianza― que las han visto, pero la persona que las tiene no ha accedido ―al menos hasta ahora― a hacerlas públicas. Sin embargo yo soy optimista en ese sentido y creo que, en un futuro, aparecerán esas imágenes resguardadas en una caja fuerte”.

Los interlocutores preguntan a Basti por esos ‘puntos fijos’ pero no amplía nada. Les invita a hacer preguntas para “terminar de analizar lo relacionado a la foto de un supuesto Hitler anciano”, pero no le hacen más consultas sobre ese asunto, que Basti va cerrando: “Bueno si bien al no poder contarse con el original y existiendo la tecnología de hoy en día es MUY DIFÍCIL ESTABLECER SI LA MISMA ES VERÍDICA O APÓCRIFA... no obstante ello en beneficio de la duda se lo concedo ya que no es la primera vez que observo algo al respecto y con relación a fotos “comprometedoras”. Uno de sus interlocutores añade: “Gracias. Abel, por lo que infiero, la foto no sirve de documento, aunque no entienda sobre el tema que explicas sobre los puntos, no nos olvidemos que parte importante del rostro queda oculta por un pañuelo o trapo, con lo cual las coincidencias que pudiera haber, son solo probabilidad. Amén de eso, si se argumenta que Hitler tenía dobles, y que fue un doble suyo lo que se encontró en las cercanías del bunker, entonces, también podríamos argumentar, a falta de datos que pongan a la foto en un marco histórico aceptable, que esa foto bien puede ser de alguien muy parecido a Hitler en cuanto al rostro.” Y agrega: “Por ahora dejemos la foto, que como documentación, vos mismo aclaras que no le podés dar una utilidad ya que NO CONTÁS CON UNA PRUEBA QUE CONTRASTE SU AUTENTICIDAD. Bien ahí”. Y completa: “Ahora que lo pienso estimado Basti, usted hace mención a la “diferencia” en las orejas, pero también en su último libro hace mención que el supuesto doble de Hitler, según recuerdo cito, ocupó el lugar de Hitler en el bunker también presentaba una diferencia en el tamaño de las orejas… Es decir, es muy probable como menciona el amigo Simon que la foto sea verdadera pero que en realidad corresponda a un doble. Saludos.”

Como han pasado casi seis años, supongo que sus interlocutores del foro ahora ya tendrán idea del funcionamiento de los programas de reconocimiento facial. Pero, por si acaso, me limito a indicar que en internet se encuentran varios ‘Proyectos de Fin de Carrera’ de departamentos de Ingeniería Informática de distintas universidades, que estudian el reconocimiento facial mediante los datos biométricos de sus rasgos físicos e indican los campos donde se utiliza.

Hay varias expresiones de duda respecto de la autenticidad de la foto, además de aquella en que Basti nos dice que esa fotografía no se puede presentar “como prueba segura de la presencia de Hitler en Argentina“, cosa indudable, porque, por sí misma, para lo que sirve, si es auténtica, es para probar que Hitler seguía vivo, siendo ya muy anciano. Fue en el texto adjunto donde se aclaraba que “el sitio donde estaba en ese momento era Argentina”, pero podría haber sido tomada en cualquier punto donde él hubiera podido estar en la fecha de su obtención.

Respecto de que “SUGERÍA QUE ERA UNA FOTO HECHA POR COMPUTADORA“, hay que descartarlo ante la afirmación de que en la “década del 50” había sido publicada por un periódico norteamericano. En 1959, último año de la década quincuagésima, Hitler tenía 70 años y en esa fotografía Hitler representa más. Yo creo que tendría 80-82 años (yo sé que murió cumplidos, o muy a punto de cumplir, los 83). Aunque hay alguna obra muy anterior en que se tratan conceptos parecidos, se suele convenir que la primera que se publicó sobre reconocimiento facial fue la que Woodrow Wilson Bledsoe (trabajó en equipo con Chan y Bisson, entre otros) editó en 1966. Entonces se requería la intervención humana para capturar los rasgos faciales. Son ellos quienes desarrollaron los primeros sistemas semiautomáticos, marcando puntos característicos. Que conste que a mi teoría le conviene más la fecha que pone Basti, porque si esa fotografía fue publicada por el diario norteamricano antes de 1959, en ese momento era absolutamente imposible que hubiera podido ser hecha o manipulada mediante computadora, porque baste decir que la primera cámara digital que se fabricó fue la de Kodak en diciembre 1975, lo que quiere decir que no se comercializó hasta 1976 y era muy rudimentaria en comparación con las que han aparecido después. Y lo mismo respecto a los programas de retoque fotográfico. El Photoshop de Adobe apareció en febrero de 1990 (y el Gimp es de 1996) y en sus primeras versiones solo se podía hacer una edición muy básica. Por otra parte, el nacimiento oficial de Internet es de 1 de enero de 1983 y el público no accedió a ella hasta octubre de 1988 y de forma masiva no se usó hasta el año 2000. Estos datos son fácilmente verificables y, si no he errado yo, hay que concluir que es imposible que haya podido darse una manipulación informática de esa fotografía, para, habiendo sido tomada antes de 1959 y siendo falsa, poder hacerla pasar por verdadera.

Por consiguiente, no pudo haber sido digitalizada ni entonces había algoritmos fiables de reconocimiento facial. Fue a mediados del 2005, después de la Conferencia de la IEEE (The Institute of Electrical and Electronics Engineers, fundada en 1884 por Thomas Alva Edison, Alexander Graham Bell, etc.) sobre Visión por Computador y Reconocimiento de Patrones, cuando la FRGC (Face Recognition Grand Challenge) evaluó los últimos algoritmos de reconocimiento facial, utilizando escáneres faciales en 3D, imágenes de rostros de alta definición y del iris. Los entonces nuevos algoritmos tenían 10 veces más exactitud que los algoritmos con fecha anterior a 2002, y 100 veces más que los anteriores a 1995. Se dice que los algoritmos posteriores a 2005 eran capaces de diferenciar y reconocer a dos gemelos idénticos.

Abel Basti en varias ocasiones manifiesta desconfianza respecto de esa foto que él mismo mandó peritar, obteniendo un resultado positivo, ya que nos dice que “los puntos fijos de la cara coinciden con los de Hitler”. Indudablemente, el estudioso argentino debería haber ofrecido todos los datos de esa prueba, comenzando por la fecha, la autoría de la identificación y, al menos, un resumen del dictamen. También debería haber ofrecido fechas lo más exactas que pudiera sobre la llegada a su poder de esa fotografía, la descripción objetiva del ejemplar que le enviaron: si, como parece, era una copia hecha a partir del negativo del que se podía sacar cuantas copias se quisiera, o si ya le llegó digitalizada. Lo cierto es que Abel Basti considera que “hoy en día es MUY DIFÍCIL ESTABLECER SI LA MISMA [esa fotografía] ES VERÍDICA O APÓCRIFA”, ya que “NO CONTÁS CON UNA PRUEBA QUE CONTRASTE SU AUTENTICIDAD”.

Sabemos que con el sistema tradicional se hicieron retoques ‘manuales’ en algunas fotografías como en la de Franco entrevistándose con Hitler en Hendaya en que Franco apareció con los ojos cerrados y la cambiaron, recortando la cabeza de otra fotografía, o como aquellas de la URSS en las que se hizo desaparecer a algunos personajes, que, apareciendo en compañía de Stalin, habían sido purgados o, simplemente, se sabía que su presencia no era del agrado del dictador soviético. La informática ha potenciado las posibilidades de falsificación de cualquier fotografía. Frecuentes “retoques” de algún michelín con photoshop o montajes ingenuos, como el de la postal navideña de 2005 enviada por la Casa Real española. Otros pueden tener pujos artísticos. M. José Díaz de Tuesta recoge en El País de 13/01/2012 unos cuantos ejemplos que nos recuerdan algunas obras de Dalí y del surrealismo. Las posibilidades son inmensas para salvaguardar la documentación, para operaciones económicas, para la seguridad aérea, para identificaciones forenses en accidentes aéreos, etc.; pero lo que ya no tengo tan claro es el fundamento que pueda tener el envejecimiento de cualquier personaje, transformando su anatomía, echándole encima de una tacada 30 años hasta el punto de que el resultado pueda engañar, sin que se pueda descubrir la patraña. En fin, no niego que en aquel entonces se pudiera adivinar alguna posibilidad de evolución fisonómica… pero concretar gráficamente una metamorfosis tan ajustada, producida tras 27 años de evolución del personaje, atribuyéndolo, sin más, a la utilización de algún doble, no deja de ser otra cosa más que solucionar el problema mediante la intervención del ‘deus ex machina’ de los romanos. Es que la única matización señalada por Basti es el tamaño de las orejas y es que, además de que Hitler era muy orejudo, ¡se conoce con exactitud cuánto suelen crecer esos órganos anualmente, cuando los demás merman y decrecen…!

El 17/01/2016, La Razón nos ofreció las imágenes de una madre y de su hijo, tomadas por Alberto R. Roldán, con un lapso de tiempo de 27 años, un período parecido al que pudo haber entre la fotografía del presunto Hitler viejo y las últimas que le tomaron antes de 1945. Como podemos ver, la madre tiene una posición muy parecida en ambas imágenes y sus rasgos fisonómicos son reconocibles sin lugar a dudas. Digamos, sin más discusiones, que a su hijo se le puede encontrar ‘cierto aire’. La pregunta es: ¿la imagen obtenida en 2016 hubiera sido posible fabricarla informáticamente en 1989, a partir de la instantánea obtenida entonces? Pues la fotografía de ese viejo fue tomada unos 20 años antes.

portada la razon 17-01-2016

Desde el punto de vista informático, D. Jesús Gómez Rodes, Ingeniero Informático Superior, me dijo que “esa imagen no parece proceder de ningún tratamiento digital de una fotografía. De todas las imágenes ―[el estudio constaba de seis imágenes y esta era la última]― esta me transmite el mayor índice de veracidad de la procedencia de una persona retratada, sin tratamiento digital posterior”. Él piensa que pudo ser un retrato-fotografía que ha sido escaneada y digitalizada en escala de grises, pero no parece que la información se haya procesado con el fin de engañar.

Mi convicción de su autenticidad se ha fundamentado sobre los cinco puntos siguientes:

1º.- Un estudio y observación de muchas horas;

2º.- La convicción de no fácil manipulación informática, dada la fecha en que, como muy tarde, se pudo tomar esa foto: entre 1970 y 1972;

3º.- Para poder manipularla, el manipulador (o manipuladores) debía tener:

A) un gran dominio de la informática, que, entonces, no debía estar al alcance de cualquiera;

B) un gran conocimiento:

a) de dibujo y pintura;

b) de anatomía general y de la particular de Hitler;

c) de la evolución anatómica a lo largo de 30 años de envejecimiento individual.

4º.- El hecho de que Abel Basti la hubiera sometido a verificación con resultado positivo.

5º.- Lo relatado en el primer documento desclasificado por el FBI, fechado el 21 de septiembre de 1945, según el cual un miembro del Gobierno argentino decía que él y otros tres, se había encontrado con Hitler, acompañado de otros 50 nazis, en una playa argentina a mediados de mayo de 1945. Se habían alojado en distintas casas de alemanes y Hitler habría ido cerca de Resistencia, pero lo más interesante en relación con esta fotografía es que el personaje argentino que lo había visto, se percató no solo de que Hitler se había afeitado el bigote, sino de que mostraba una cicatriz en su labio superior, que es identificable en la imagen. ¿Desde cuándo tenía Hitler esa botana? ¿Se sirvió del bigote para encubrir el costurón?

He intentado que el estudio lo hiciera algún experto. La Guardia Civil, que, según parece, tiene gente preparada y programas informáticos para hacer un estudio en condiciones, no lo puede realizar sin orden judicial y solo lo hacen para esclarecimiento de crímenes o delitos muy graves. Me imagino que otro tanto ocurrirá con la Policía. He mantenido contactos con la facultad correspondiente de la universidad de Granada y no parece que haya suscitado la curiosidad de nadie con preparación para hacer el estudio.

Si alguien, que tenga capacitación, medios y ganas de comprobar personalmente la autenticidad de esa fotografía, desea intentarlo por sí mismo con seriedad, ¡adelante! y, si desea hacer públicos los resultados debidamente documentados, mi blog está a su disposición.

Tenemos una fotografía que, si se demuestra su autenticidad, probaría sin lugar a dudas la supervivencia de Hitler. Hay imágenes de Hitler muy aceptables para tomar parámetros seguros. Hay programas de tratamiento de imágenes de una gran potencia y fiabilidad. Hay personas que saben manejar esos programas, pero yo no sé hacerlo. ¿Tengo que buscar algún centro americano que lo haga?

Si hay alguien que domine esos programas y le apetece estudiar esta cuestión, le ofrezco mi blog para que, si lo desea, exponga sus resultados en él.

Mientras tanto, yo utilizaré la pintura que he hecho sobre esa fotografía, para la portada del resumen de unas 260 páginas que pronto ofreceré en internet de la obra de referencia “¿Donde está el cadáver de Hitler?”, porque lo que es indiscutible es que… ¡MI PINTURA NO TRATA DE ENGAÑAR A NADIE!

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Un pensamiento en “La sexta foto

  1. La imagen es veridica.
    Pese a no compartir algunas cosas con Basti, si debo comentar que pareceria que sus escritos (y ahora los mios) son motivo de discusion y dudas….mientras que los que han escrito barbaridades pero son extranjeros son veridicos.-
    Quienes estamos tratando de hacer revisionismo histórico, recibimos elementos de :
    1. Anónimos.-
    2. Descendientes que no desean identificarse.-
    3. Descendientes que si se identifican cuando firmamos NC/ND (Non circumvention Non disclosure), pero solicitan solamente se use el elemento aportado y no sus nombres y apellidos.-
    4. Aquellos que ni son descendientes ni tienen relacion alguna, pero estan en posesion de información importante y sus nombres no son relevantes.-

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