“Persiguiendo a Hitler”, los dos primeros capítulos

El capítulo primero de la serie se abre con la noticia dada por radio de la muerte de Hitler y la referencia al documento de Hoover, director del FBI, de 8 de mayo de 1947 en el que se constata que “Los oficiales del ejército norteamericano en Alemania no han localizado el cuerpo de Hitler ni existe una fuente fiable que establezca de manera definitiva que Hitler está muerto”. Se recuerdan los puntos generales de la doctrina oficial sobre el final de Hitler y se nos dice que no hay testigos de primera mano ni pruebas forenses y que en esos documentos hay miles de fuentes que permiten buscar la verdad histórica, fuere la que fuere.

Bob utiliza una poderosa herramienta informática que clasifica los documentos por su ubicación y traza patrones de movimientos durante los primeros 100 días, que son los más importantes en cualquier fuga. El programa le señala Argentina con dos documentos que lo sitúan allí, en Florianópolis, a 720 kms al noroeste de Buenos Aires y más en concreto en Charata, donde fue visto Hitler a mediados de agosto de 1945. Visitan la escuela alemana y el sótano existente en una granja a 10 kms, que pudiera ser parte de un red de búnqueres. Escanean con un georradar hasta 10 metros de profundidad un terreno de Carlos Buck que había sido el nazi más importantes de Charata. Bajo una zona con toneladas de bloques de cemento sobre palets, descubren señales de un terreno alterado, pero que no pueden excavar por ser propiedad privada. Concluyen que es posible que Hitler hubiera estado escondido en Charata y que lo hubieran llevado a otro sitio unos meses después, porque es conveniente ir cambiando de lugar. Como en los documentos se habla de Misiones, a 900 kms al norte de Buenos Aires, se dirigen a la excavación arqueológica de un refugio nazi en Misiones.

En el segundo capítulo un documento sitúa en la selva de Misiones un sistema de carreteras que solo los nazis controlan y que ocultan el escondite o guarida secreta ideal para un nazi fugitivo muy importante (Edificio 1). Se entrevistan con el director de la excavación de esos restos de los años 40 que se encuentran a 966 kms de Buenos Aires, donde han aparecido latas de alimentos, monedas nazis, algunas fotos y medicaciones para el estómago. Hay tres edificios en plena jungla de Misiones. En 1940 los nazis podían vivir libremente en Argentina, pero el edificio nº 1 se preparó para alguien, cuyo asilo político podía resultar incómodo ante los Aliados. Alguien especial, que era mejor que estuviera escondido, pero ¿quién era?

Paralelamente, en Berlín, Lenny DePaul cruza con Sacha notas en la base de datos NIAD (Nazi Interrogation Archiv Datebank) sobre Linge, Jackubeck, Erich Mansfeld. Nadie identificó ni a Hitler ni a Eva, porque no los vieron. ¿Pudieron ser unos dobles?

Recuerdan que el 20 de abril Hitler acepta ir al sur y, de hecho, sus pertenencias fueron sacadas de Berlín en avión. ¿Por qué? ¿Iba a huir? En caso de escapar ¿había túneles, para llegar al aeropuerto bajo tierra, sin ser vistos?

Nos presentan el Edificio 2 en Parque Teyu Cuaré de Misiones. ¿Para qué servía? Analizan la construcción. En lo que parecía un taller descubren un túnel por donde iría agua que traían del edificio nº 3, cercano a la cima de la montaña.

Edificios nº 1 nº 2 nº 3

Del edificio nº 3 había sido extraída la piedra. Este edificio era un colector de agua que se enviaba al nº 2, donde se producía la electricidad para que el edificio 1 fuera autosuficiente.

Los medicamentos encontrados eran para tratar problemas estomacales como los que Hitler sufría. Estaban, pues, preparados para ofrecer seguridad y atender la enfermedad de Hitler, porque allí estuvo Hitler.

Entrevistan a Nick Bellantoni con motivo del ADN de los huesos craneales encontrados en 1946, que eran de mujer. Aunque Eva no sufrió ningún disparo, tratan de conseguir ADN de parientes de Eva, que se negaron a facilitarlo.

Piensan que Hitler tuvo que escapar por los túneles. Sacha les muestra los túneles existentes en Berlín que no se enseñan a nadie. En la época nazi se construyeron 150 kms de túneles subterráneos en varios niveles y tenían electricidad, calefacción y ventilación independiente. Creen que Hitler pudo utilizarlos esos túneles para escapar. Sacha dice que los rusos conocían su existencia, pero no su ubicación ni su planificación.

Planos de los túneles subterráneos de Berlín

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