“Persiguiendo a Hitler” capítulos 7 y 8

En el capítulo séptimo (Los amigos de Hitler) se preguntan por qué un búnker en una propiedad, si no tienes algo muy importante que ocultar. Después, ¿dónde iría? Un documento del FBI señalaba un misterioso complejo nazi en lo profundo se la selva de Misiones, visto ya en el cap. 2º. ¿Cómo se lleva a Hitler de Bariloche a Misiones, mil cien kilómetros a través de Argentina? Necesitaría ayuda, dinero, provisiones. Como fugitivo es muy difícil desaparecer por largos períodos. No puedes hacerlo solo, dependía de los nazis locales, gente con poder y dinero. Hacen un análisis de vínculos con un programa especial que estudia las conexiones con Hitler. Entre ellos, están los Einhorn con el hotel Edén que está en la Falda, entre Bariloche y Misiones. Y el equipo va a Córdoba, al hotel Edén. Allí iban las grandes familias de la oligarquía argentina, presidentes y nobles. Allí estuvo, Einstein.

Protegían a la gente usando túneles, pero el especialista no puede decir con certeza dónde hay alguno. Era el hotel más lujoso de Argentina, construido en 1897 y comprado por los Eichhorn en 1912, año del hundimiento del Titanic. Los Eichhorn no vivian en el hotel, sino en una casa no muy lejana. Investiga la bodega, abarrotada de botellas de vino. Y señala que la pared posterior es un muro añadido. Los ladrillos no concuerdan con los demás. Alguien selló la entrada de los túneles. La bodega es un lugar perfecto para ocultar el sistema de túneles. Sería un peligro sin sentido que Hitler estuviera en el hotel Edén, expuesto a otras personas, lo que generaría rumores; pero existen túneles subterráneos que van del hotel a otro lugar. Van con el GPR (Ground Penetrating Radar) o georradar, que indica si hay algo diferente. Hitler no estuvo en el hotel, sino en la casa de los Eichhorn (Ida y Walter), distante 152 metros del hotel.

Entrevistan a Catalina Gamero, anciana y enferma, que llevaba a Hitler el desayuno a la entrada de su habitación. Ella atestigua que estuvo nueve o diez días en la casa de los Eichhorn y después estuvo un par de semanas en el castillo de Fritz Mandl, que era un ‘magnate austríaco de las municiones’, puesto en la lista negra de EE.UU por estar asociados con los intereses económicos del Eje.

Bob cree que Hitler quería ‘restablecerse a sí mismo’ e intentó reconstruir su base política. Citan un documento de 7-11-44, de un espía francés que asistió a una reunión. En el se cita “la industria alemana debe entender que no se puede ganar la guerra y que los industriales alemanes deben prepararse para financiar mediante sus exportaciones al partido nazi que se verá forzado a la clandestinidad. Recibirán planes y dibujos de armas nuevas que no pueden caer en manos del enemigo.

Contactan con Francisco Capdevilla, biógrafo de Fritz Mandl, fabricante de municiones y excavan siguiendo lo detectado por GPR y encuentran evidencias de la construcción de un túnel colapsado entre el hotel y la casa. Concluyen que en el hotel Edén fue donde Hitler comenzó a iniciar el IV Reich. Él habría expuesto sus planes futuros en el hotel Edén y haberse retirado después al complejo selvático de Misiones durante un periodo prolongado. Un documento de 9 de julio de 1947 señala a Casino, un pueblo de Brasil que está a unos 800 kms de Misiones. La fuente es un agente secreto francés quien dice que iba a actuar un ballet en el gran hotel de Casino durante tres noches sucesivas y pudo reconocer a Hitler. ¿Qué pretendía? Un transmisor de tipo militar que le permitía comunicarse con muchos lugares para poder iniciar el IV Reich.

hotel atlantico

El hotel Atlántico de Cassino fue designado con el nombre del enclave geográfico donde se encontraba.

Van a Cassino en Brasil. El hotel más viejo es el Atlántico. Después de la II GM hubo allí muchas familias alemanas que evitaban a los aliados. Tenía un salón de baile. El hotel está lejos de todo. Hay un banco. Allí actuó el ballet durante tres noches sucesivas. En los archivos localizan un periódico que habla del ballet en el hotel el 5 de febrero de 1947, un poema de Pierre Dumont, conocido crítico de baile francés, después de una actuación solo para invitados, (al público solo se abrió el 6 y el 7). Allí, entre personas ricas e importantes, estuvo Hitler.

Ubican a Hitler en Casino, Brasil, con potentes comunicaciones y después en Bogotá, donde habrían quemado el avión, arrojando los restos a un pantano, que exploran intentando localizarlos.

En el capítulo octavo (El plan de Hitler) Bob Baer cree que buscaba la oportunidad de volver. Usan cientos de archivos del FBI para rastrear los movimientos desde el búnker. En el curso de dos años Hitler fue a Argentina y anduvo por Hispanoamérica antes de llegar a un pequeño pueblo de Brasil (Casino). El FBI lo ubica en las proximidades de un aparato de comunicaciones de alto poder y antenas de tipo militar. Buscan el lugar descrito en ese documento. Las casas en ese lugar son contemporáneas. Preguntan a la propietaria, una señora de edad, que dice que el propietario anterior era alemán y nazi. Un tal Sanders, que había instalado una radio, tenía vínculos con la inteligencia nazi y fue detenido por espionaje.

Un documento fechado el 22 de mayo de 1948 ubica a Hitler en Bogotá. Hitler y dos físicos alemanes viajaron en avión con planes secretos para el cohete bomba V-3 y las ojivas nucleares. Siempre en línea con el IV Reich. Después quemaron el avión y los restos fueron sumergidos en un pantano cercano. Buscan el lago o pantano Santa María, cerca de la casa de campo de Alfonso López Fumarejo, que era el presidente de Colombia, donde había un grave problema de transporte y establecieron la SCADTA (Sociedad colombo-alemana de transportes aéreos, de donde nacería Avianca). La dirigía el coronel Herber Boy, alemán y nazi del pueblo de Goebbels. El Presidente de Colombia, unido a los aliados, aprisionaba a los alemanes nazis. No era lógico que aterrizaran allí para meterse en la boca del lobo y una segunda consulta evidencia que el final de la calle 68 había otro pantano llamado La Florida. Les dejan examinar sus aguas durante 12 horas. Encuentran una estructura de aluminio, pero no pueden por la suciedad del agua discernir qué puede ser. Podría estar allí, pero tuvieron que suspender la búsqueda por falta de luz y por agotamiento del horario autorizado.

Desde una perspectiva racional, viéndolo globalmente, no hay prueba de que Hitler muriera en el búnker. Sin duda, hay más pruebas de que Hitler pudo escapar. En Berlín descubrieron un túnel desconocido. Bob Baer cree que podía haber sacado a Hitler y llevarlo a España, donde hay evidencias. Y pudo haber ido en submarino. En Argentina hay varias pruebas. No es cierto que muriera en el búnker como afirman los historiadores. Nunca hay que dejar de buscar la verdad. La historia no es tan firme [‘dogmática’ quedaría mejor], como la hemos recibido. Nunca hay que aceptar como hechos las meras apariencias.

En un próximo capítulo, mucho más breve, analizaré algunos puntos de desacuerdo sobre este magnífico documental de History Channel.

Hasta pronto.

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