¿Dos aviadores para llevar el cadáver de Hitler desde Brasil o Argentina a Paraguay…?

Siempre me centré en estudiar las pruebas oficiales del suicidio de Hitler y no presté más atención a la figura del misionero que la que he expuesto en ambas obras en forma de perístasis, es decir, como relato que está en relación con el tema tratado, pero sin apoyarme en su testimonio para fortalecer lo que de por sí era indiscutible para mí: que las pruebas del suicidio de Hitler eran falsas y que se había escapado el 30 de abril de 1945.

Ha tenido que aparecer un historiador germano-dominicano, del que logré saber su nombre y poco más, a pesar de los 30 extensísimos correos que intercambiamos entre el 8-11-2016 y el 30-05-2017. Durante seis meses he respondido lo mejor que he podido hasta las más inimaginables preguntas que me hizo sobre el misionero y sobre mí. Y eso me ha llevado a revisar fechas y emprender gestiones que de otra manera probablemente no hubiera realizado nunca; pero, además, he tenido la suerte de haber conocido a Casimiro Bodelón Sánchez, que trató al misionero mucho más que yo y que le había oído el relato en alguna ocasión. Él me ha precisado fechas sobre el religioso que yo no consideraba más que simples aditamentos de la perístasis.

Así pues, espoleado por el ‘historiador’ alemán y con el apoyo de Bodelón, caí en la cuenta de que yo había conocido al misionero a finales de noviembre de 1965 y no de 1966 y que lo había vuelto a ver en el verano de 1967 y no en 1968 [como puse en la p. 15 de la síntesis]. Y él me testificó fechas a las que el misionero me había respondido con un ‘más o menos’ o ‘tendría que revisar mis notas’, evasivas con que indicaba suficientemente que no deseaba colaborar en el establecimiento de fechas en las que se pudiera apoyar –nada más lejos de mi intención– efemérides, aniversarios, conmemoraciones, etc.  Así que en cuanto supe con certeza, gracias a Casimiro, que el religioso se había ido de misionero a África a primeros de 1968 y que cuando  volvió enfermo había sido en mayo de 1971; entonces vi cómo encajaban los hechos con sus fechas…

Pues bien, además de la serie de TV, Persiguiendo a Hitler, ya estudiada, hay tres hitos en los que aparece el tema del enterramiento de Hitler en periódicos, ediciones digitales, páginas web, blogs, etc. Sorprendentemente, siempre son los mismos testigos y los mismos testimonios, cuyo contenido encaja con lo dicho por el misionero..

I.- La publicación de “Tras los pasos de Hitler” de Abel Basti en febrero de 2014.

En el capítulo XIV de  “Tras los pasos de Hitler” (p. 335-374), Basti nos recuerda las ventajas tan propicias de Paraguay desde 1927-1929, pero sobre todo desde la llegada a la presidencia el 15 de agosto de 1954 de Alfredo Stroessner que fue presidente hasta el 3 de febrero de de 1989, en que con 77 años (muere con 93 años en 2006) su consuegro Andrés Rodríguez Pedotti dio un golpe de estado, sucediéndole, convocando y ganando las elecciones el 1 de mayo de 1989. Habría estado propiciado por la CIA y describe caracteres de su dictadura, estudiada por Karl Bauer y Rainer Tilch, quien le ofreció, entre otros, el testimonio del menonita Helmut Janz, secretario de la Embajada Alemana entre 1967 y 1972. Es una declaración importante porque habló del pago de pensiones y la destrucción de documentación relativa al pasado nazi de muchos alemanes residentes en Paraguay.

Basti estudia, entre muchos otros, a Mariano Llano que, además de historiador (autor de Hitler&los Nazis en Paraguay, 2004), era yerno del general Emilio Díaz de Vivar, y afirmaba que había conocido personalmente a Hitler en 1961 y que había llamado  al general Stroessner el 3 de noviembre de 1994, día de su  cumpleaños y este le había dicho que Perón le había preguntado si él aceptaría proteger a Hitler y que le había contestado que “si se había hecho con Gervasio Artigas, el magnate uruguayo, en su momento [de 1820 a 1850]” (…)  “¿Por qué no [con] Hitler?”, justificándolo en que “nosotros, los paraguayos, somos muy humanos…”

Basti no cita nunca o casi nunca las páginas numeradas –cortesía elemental con el lector de un trabajo serio sobre un tema tan debatido como este– que te permita verificar la cita ni tampoco concreta casi nunca las fechas de lo atestiguado por los testigos, como ya señalé en mi obra extensa.

(En mi nota 38 subida a Internet, correspondiente a la p. 284 dejé escrito que: “Este año de 2014 Abel Basti ha publicado Tras los pasos de Hitler, que lleva la apostilla La Investigación definitiva. Es el tercer libro de Basti que poseo. Cada cual emplea el método que cree más conveniente para demostrar la tesis que sostiene. Y Abel Basti sostiene que Hitler se escapó y vivió en Argentina. Yo no comparto esa opinión. Creo que Hitler estuvo, al menos tres veces en Argentina. Fueron largas estancias, visitando desde allí otros países de América del Sur, pero él no se escondió permanentemente allí y el hecho de que haya habido muchas personas que lo vieron en Argentina en varias ocasiones, si no se delimitan los tiempos y fechas con sumo cuidado, no se prueba  que estuviera establemente allí. Yo he estado en unas doce ocasiones, tal vez más, en Argentina, con frecuencia quince, veinte y hasta veinticinco días seguidos. Cualquiera que me haya visto en distintas fechas ha podido pensar que vivía allí continuamente, lo que no es cierto. En todos sus libros Basti nos ofrece distintos testimonios de personas que lo vieron. En este también, incluidas las declaraciones del avistamiento del actor y cómico uruguayo Carlos Perciavalle, que yo cito en la IV Parte. A todas las entrevistas que aporta en los distintos capítulos, añade en el último un resumen de treinta y cinco seguidas. No es solo la obviedad de que siempre habrá mucha más gente que no lo vio, sino que nos pueden argumentar que si hubiera vivido tanto tiempo allí, lo habrían visto muchísimas más personas de las que dicen haberlo visto. Si en los medios aparecían tantas que lo habían visto en los sitios y circunstancias más inimaginables, ¡cuánto más si, además, se exhibía ante tantos admiradores por muy fieles que fueran! Fue en Europa Central, donde se ocultó y vivió escondido, entre grandes medidas de seguridad. Allí no llegaba cualquiera.”

Que Hitler visitó Argentina, Brasil y Chile, no nos cabe ninguna duda a quienes sostenemos que Hitler no murió el 30 de abril de 1945, sino que se escapó y, principalmente, que Hitler estuvo en Paraguay, sobre todo con Stroessner de Presidente, pero ya señalé, especialmente en la obra extensa, que si no se delimitan los tiempos y fechas con sumo cuidado, puede que no se pruebe que estuviera establemente allí, que es lo que yo creo. Y en la página 449: “En Argentina y en otros países suramericanos estuvo… tiempo después [de haberse escapado]  y en varias ocasiones, visitando a personas de su entera confianza. Y siempre, según creo, para allegar fondos. Pero allí, en mi opinión, no fue de modo inmediato ni estuvo permanentemente”.

Según Basti, el exmilitar brasileño Fernando Nogueira de Araújo  habría obtenido de los nazis “la información de la verdadera fecha de fallecimiento de Hitler: el 5 de febrero de 1971. No sabemos dónde fue enterrado inicialmente el Führer pero, dos años después que muriera [yo creo que fue a principios de abril de 1971],  su cadáver fue trasladado a un lugar especialmente preparado, que todavía existe en Paraguay” (…) “La osamenta de Hitler fue llevada a una cripta, ubicada en el sitio más profundo de un gran búnker subterráneo construido por los nazis. (…) Fernando conoció, o sea que estuvo  presente donde fueron depositados los restos mortales del excanciller alemán. (…) Pudo asistir a una ceremonia que se realizó casi dos años después de la muerte del Führer, en la noche del 1 de enero de 1973, cuando se decidió realizar el cierre de dicha cripta” (p. 373). En la página siguiente nos dice que estuvieron presentes “cerca de cuarenta personas” (…), que “descendieron en un ascensor hasta los niveles más bajos del búnker. Allí había una puerta con una escalera que llevaba a una cripta, donde estaba ubicado el féretro de Hitler”. Con ladrillos y cemento cerraron  la estrecha entrada  a la cripta del Führer. “La entrada al refugio subterráneo estaba dentro de una antigua construcción de madera de un antiguo club alemán. Luego fue demolida y se construyó un moderno y exclusivo hotel”.  (…) La primera semana de febrero de cada año el hotel está cerrado a los turistas pues allí se honra la memoria de Adolf Hitler. (p. 374).

II.- Varios periódicos insisten en el dato de Nogueira-Netto-Basti.

Andrés Colmán Gutiérrez y Stefi Céspedes verifican el día 10 de marzo de 2014 para Última Hora que lo publicado para el Correio Braziliense  por el reportero Diego Ponce de León era la verdad, según había relatado Basti, tomándolo del testigo Fernando Nogueira de Araujo, sargento retirado de 70 años. La confirmación la hizo a través de Marcelo Netto, periodista independiente de Sao Paulo, el mismo que le cedió la información a Basti. Nogueira era el único brasileño entre los casi cuarenta invitados al evento del enterramiento de Hitler, como relata Basti. recorte enterrei hEl historiador paraguayo Mariano Llano ya había sostenido en su libro “Hitler y los nazis en el Paraguay”, editado en 2004, que Hitler había muerto en Paraguay  [realmente debería
decir que ‘estaba enterrado allí’]. “Cualquier duda fue disipada cuando él (el sargento Nogueira de Araujo) retornó al Brasil y encontró a otras dos personas, entre las 40 que habían participado del evento” [indudablemente, intercambiaron observaciones entre ellos], asegura Netto, en la versión dada al Correio Braziliense.

 

III.- La publicación en la televisión rusa el 2 de febrero de 2017.

El mismo día apareció en la televisión rusa ZVEZDA en ruso y en español. La versión rusa (https://tvzvezda.ru/news/vstrane_i_mire/content/201702021211-wuex.htm) tenía una duración de 3:37 minutos. Dedicaba 37 segundos al testimonio del antiguo sargento Fernando Nogueira de Araujo y 3 minutos para el periodista Marcelo Netto. Todas las imágenes llevan el emblema de la cadena: una estrella (=звезда).

La versión en español está subida por el blogero ‘el microlector’ y dura 2:22 minutos (https://elmicrolector.org/2017/02/07/testigos-afirman-que-hitler-fue-enterrado-en-paraguay-en-1973/). De los 140 segundos reales solo tienen el emblema de la cadena  47 segundos. Por tanto, carecen de ella 93. Curiosamente, entre las imágenes que lo tienen están las del hotel Lago, que no aparecen en la versión rusa.

Las siguientes imágenes 3 y 4 están tomadas directamente del video ruso.

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Texto de la versión en español:

1.- El periodista brasileño Marcelo Neto sostiene en una entrevista a la cadena de televisión rusa Zvezda que Adolf Hitler no murió en el búnker de Berlín el 30 de abril de 1945, sino en algún lugar entre Argentina y Chile [realmente fue junto al lago Chad, África central] el 5 de febrero de 1971 y que posteriormente fue enterrado en la capital de Paraguay.

2.- Para apoyar esta revolucionaria versión del final del líder nazi, el periodista se basa en los testimonios de dos personas que afirman que Hitler fue enterrado en Asunción en la década de 1970.

imagen 5 video ruso

3.-  El periodista Marcelo Netto entregó a la cadena rusa Zvezda un videofragmento de la entrevista concedida por el sargento brasileño Fernando Nogueira de Araújo, quien afirma que el 1º de enero de 1973 asistió al entierro de Hitler en un búnker en Asunción, adonde fue trasladado dos años después de su muerte [lo más probable es que fueran trasladados a Asunción directamente desde África central en marzo-abril de 1971].

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4.- Este testigo [en el letrero en ruso: Fernando Nogueira de Araujo] y el periodista creen que el cuerpo de Hitler permanece probablemente junto con los cuerpos de otros nazis todavía en este lugar, donde se levanta desde 2003 un hotel.

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5.-  [El video muestra estas imágenes del Hotel del Lago y el emblema de la cadena] Este terreno, al igual que hace medio siglo, pertenece a una organización que ayudaba a los asilados alemanes y fue elegido como lugar de enterramiento para Hitler probablemente porque allí hubo un búnker que sirvió de refugio a nazis huidos.

imagen 8 video ruso.png

6.- Cree Netto de acuerdo con Nogueira de Araujo que el funeral tuvo lugar en un terreno abandonado donde había una pequeña colina parecida a un túmulo y estructuras subterráneas de tres plantas.

imagen 9.png

Según Netto, una  mujer de Bariloche le contó que una conocida suya era amante del piloto (no conocemos sus nombres) que acompañó al célebre piloto Hans-Ulrich Rudel a llevar el cadáver de Hitler. [¿De dónde a dónde…? Yo creo que desde África central directamente a Paraguay.]

7.- La versión sobre la segunda inhumación de los restos del líder nazi en Paraguay está parcialmente demostrada por otro testimonio, según asevera Netto. En la ciudad argentina de Bariloche una mujer, que nada sabía sobre el primer testimonio, le contó que conocía a la amante de un piloto alemán que exhumó y trasladó los restos de Hitler a Asunción junto con el célebre piloto nazi Hans-Ulrich Rudel.

IV.- Mi opinión sobre todo este relato es que: ¡PUDO HABER OCURRIDO ASÍ!

Rehechas las fechas con ayuda de Casimiro Bodelón puedo precisar:

1.- Yo conocí al religioso el 26 de noviembre de 1965 y NO en 1966.

2.- La sobremesa de la cena en que contó lo del “dice Hitler” y yo le pregunté si estaba empleando el presente histórico y él contestó: “Bueno, es que Hitler vive”, tuvo lugar en julio de 1967 y NO en julio de 1968, como yo afirmé en mi estudio.

3.- El religioso fue de misionero a un país de los cuatro que rodean el lago Chad, África central, a primeros de 1968, según datos de Casimiro Bodelón.

4.- Yo ya me iba a venir  para Madrid en octubre de 1970 cuando recibí una postal suya, enviada desde el país al que fue de misionero. Por ello me quedó que había ido en 1970.

5.- Casimiro Bodelón me confirmó con plena certeza que el religioso había regresado a España enfermo en mayo de 1971. Consiguientemente:

5.1.- La llegada del extranjero, anciano y enfermo, se transmitió por la selva mediante tamtán y el monaguillo le informó correctamente, pero cuando el religioso acudió, el anciano había fallecido y había sido enterrado muy probablemente el día 5 de febrero de 1971.

5.2.- Indudablemente el misionero comunicó a su padre la fecha de la muerte y el lugar exacto del enterramiento de Hitler.

5.3.- En los primeros días de mayo de 1971, antes de regresar enfermo a España, verificó si habían acertado con la tumba de Hitler, puesto que cerca había algunos otros enterramientos.

6.- Volvió y comprobó que el hoyo donde lo habían enterrado de pie, estaba vacío y “nadie supo decirle qué había ocurrido con el cadáver de aquel desconocido que habían enterrado allí” (Síntesis, p. 300).

7.- Es evidente que emplearon un tiempo en preparar el desenterramiento y traslado del cadáver desde África Central a un lugar más cercano y, sobre todo, más seguro, es decir, muy probablemente —por no decir que con certeza— a Paraguay, donde Stroessner llevaba 16 años en el poder y estaría otros 19 todavía.

7.1.- ¿Fue posible que, antes de enterrarlo definitivamente en Paraguay, pese a las ventajas que reunía, lo hubieran enterrado provisionalmente en Brasil siendo presidente el general Garrastazu durante cuatro años y medio o en Argentina con Lanuse de presidente
durante dos años y dos meses? Hay que decir que imposible-imposible no fue, pero…

7.2.- … hay que destacar que el mérito del célebre piloto nazi Hans-Ulrich Rudel y de su acompañante, cuya identidad se desconoce, fue el traslado del cadáver desde el punto cercano al lago Chad al lugar más seguro y que iba a ser el definitivo: el Paraguay de Stroessner.

7.3.- Un avión y dos pilotos de categoría eran necesarios para una tan larga distancia, cruzando el océano Atlántico: Google Maps calcula no menos de 23 horas de vuelo. Si partimos de los dos extremos, las distancias entre países de América del Sur pueden ser respetables: entre el norte y el sur de Argentina, Brasil y Chile puede haber la misma distancia que desde Cádiz al norte de Noruega o Finlandia.

CONCLUSIÓN

Por tanto,  parece seguro que, una vez desenterrado y trasladado desde ese punto cercano al lago Chad, el cadáver de Hitler fuera transportado –probablemente sin pasar por ningún otro punto– al búnker de Asunción y que el 1 de enero de 1973, es decir, prácticamente “dos años después de su muerte”, según la declaración del sargento brasileño Fernando Nogueira de Araújo, procedieron a
cerrar la cripta con ladrillo y cemento, colocando el cadáver esta vez en posición
horizontal o, como se decía antes, en decúbito supino

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