Philippe Charlier y la prótesis inferior izquierda atribuida a Hitler

He de pedir disculpas porque al subir a la web el 8 de junio pasado un artículo con motivo de la publicación The remains of Adolf Hitler: A biomedical analysis and definitive identification, debido a Philippe Charlier y otros cuatro colaboradores: Weil R., Rainsard P., Poupon J., y Brisard J.C., he cometido un error grave por querer citar según la nomenclatura FDI (Federación Dental Internacional). He errado utilizando los números de la mandíbula superior derecha en lugar de los pertenecientes a la mandíbula inferior izquierda. Debería haber utilizado la forma tradicional, pero creo que ha sido una afortunada confusión que me ha impulsado a volver a estudiar las magníficas fotografías que acompañan ese laberíntico informe que tiene evidentes falsedades. No solo el fragmento craneal y el dental no pertenecen al mismo individuo, sino que ni siquiera los dientes y el hueso mandibular en que están encajados pertenecen al mismo sujeto.

Hay que decir que, curiosamente, hacía unos meses que el último de los cinco coautores, Jean-Cristophe Brisard y Lana Parshina, ambos en la foto, habían publicado  La Mort D’Hitler, en Ed. Fayard.

Reproduzco algunos párrafos de los 14 folios que subí a internet en noviembre de 2.014, al publicar  “¿Dónde está el cadáver de Hitler?”. Son especialmente de: “Atención a los espacios de los dos puentes izquierdos y la dirección de las tres raíces que lo sustentan”.

En el dibujo del Dr. Blaschke las medidas del primer puente, el del primer premolar, es de 8 mm y el del segundo puente, relativo a los molares primero y segundo de 22 mm, que se corresponden con las medidas que los especialistas atribuyen a las piezas faltantes: 7 o 7’5 para el primer premolar y 11 y 10 para los molares primero y segundo. Hay muchas obras de odontología que dan la medida de cada pieza dental en milímetros con decimales, existiendo muy pequeñas variantes entre ellas.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En los dientes rusos, el puente del primer premolar mide 13 mm, 5 o 6 más de la cuenta, y el segundo mide 18, es decir, 3 o 4 mm menos de los que debería medir. Sognnaes explicaba este hecho mediante la deriva del segundo premolar hacia distal y de la muela del juicio hacia mesial. ¿Pudo Hitler haber tenido esas migraciones? Pues claro que pudo tenerlas, pero, si hubiera ocurrido ese fenómeno, el Dr. Blaschke, odontólogo de Hitler durante doce años, habría dejado constancia de ello, tal como hizo Sognnaes respecto de los dientes rusos. Dejo constancia en el segundo dibujo sobre cómo debieron recortar las coronas para preparar esos dientes.

Los franceses no encuentran nada que justifique la existencia de unos requisitos definidos con términos muy científicos, ya que las prótesis eran duplicados de las coronas que, según dice Fritz Echtmann, el protésico dental, preparaba siempre  para prevenir accidentes con los dientes de Hitler y Eva, que, según parece, estaban sin estrenar.

Tengo una fuerte desventaja respecto de ellos: ni yo ni ninguno de mis tres colaboradores hemos tenido acceso directo a los dientes atribuidos a Hitler, pero no aceptamos que proclamen que “los datos encajan perfectamente con el informe de la autopsia soviética y con nuestras observaciones directas” o que ese material que se conserva en los archivos rusos “no puede ser falso” o quelas radiografías oficiales de Adolf Hitler de los archivos de EE. UU [sabemos  que eran al menos 15 y no solo las 5 que encontró Sognnaes] son pruebas suficientes para la identificación definitiva de los restos del exlíder nazi Adolf Hitler”. No se permiten citar ni siquiera a quienes son verdaderamente imprescindibles. Por ejemplo nuestro radiólogo, el Dr. Enrique de Miguel Campos dice en la p. 319: “Los testimonios del dentista y del otorrino que trataron a Hitler, son de mucho peso para identificar unos restos como pertenecientes o no a Hitler, ya que ellos conocían la boca de este paciente. (…) El testimonio del doctor Giesing en la televisión alemana fue un testimonio muy importante”.

Examinemos las dos fotografías, para mí muy importantes, ya que yo únicamente poseía la obtenida por el Dr. Benecke en Hitler’s Skull, documental emitido en 2003, del que yo solo reproduje mis dibujos y pinturas en mis obras. Así que hay que reconocer que si es muy buena la de la cara labial, la lingual es todavía mejor. Junto a cada una ofrezco los dibujos del Dr. Blaschke y que cada cual compare.

Bajo el primer puente de la cara labial aparece un ‘pegote’ que intenta pasar por ser ‘del mismo paño’, es decir, un hueso muy quemado rodeado de una franjita más clara que la carbonizada superficie ósea mandibular. Parece un caparazón de tortuga que ocultara el hueco verde del fondo, similar al del segundo puente. Te quedas embobado preguntándote qué podrá ser. Y… concluyes que ese pegote está puesto allí para ocultar algo.

Esta conclusión se confirma en el examen de la cara lingual en la que se ve con toda claridad una tira del material añadido que, sin quemar, recorre la superficie ósea desde la raíz del canino hasta la del segundo premolar, distinguiéndose perfectamente de la superficie más clara del hueso, corroborando que ese emplasto está puesto allí para tapar el alvéolo hueco por la extracción reciente.

Hay más piezas donde también se perciben notables diferencias entre los llamados dientes rusos y los dibujos del dentista de Hitler.

Nuestro odontólogo, Lic. Ortín Hernández, identificó en el segundo puente una huella, imperceptible para cualquier profano, de un alvéolo destruido, que atestigua una extracción reciente, pero a Hitler hacía muchos años que no le habían extraído ninguna muela de la mandíbula inferior.

Sin duda, el triple doctor Philippe Charlier charlier(Wikipedia le atribuye tres doctorados, autor de 22 obras y colaborador en 281 y a quien Le MONDE de 6/09/2012, llama “el confesor de los muertos”) y sus acompañantes son grandes especialistas y han tenido los dientes rusos en sus manos; pero uno se pregunta cómo es posible que estos especialistas puedan considerar que los análisis de ADN pueden ser solo  “útiles” y “adicionales”, cuando hoy es más evidente que nunca que han sido y son indiscutiblemente necesarios y que si hoy se hace el ADN para ver el parentesco entre momias egipcias con más de tres mil años de antigüedad, es incomprensible que los rusos se nieguen a hacerla a los dientes que ellos han atribuido a Hitler, afirmando impertérritos que son auténticos aunque se vea que son más falsos que los ‘dientes de leche de Adán’ (expresión que utilicé en internet a finales de 2014, v. folios 40 y 85 de los 112 que ocupan las Notas y ampliaciones de internet). Desde 2016 en que ha cambiado la dirección del Archivo Estatal Ruso, ésta parece adoptar una postura más abierta, pero, si es cierto que Philippe Charlier dijo que “El mejor médico forense es el más cauteloso“, él y sus coautores se han dejado dominar por la cautela y siguen diciendo que son auténticos porque los rusos así lo dicen; pero que nadie se engañe porque uno, que no tiene las titulaciones que él exhibe, afirme que el ADN sigue siendo una prueba que no admite discusión científica y que hacer el estudio de ADN de dientes y huesos mandibulares es una obligación ineludible hoy por hoy.

Entiendo que los rusos traten de impedir que se haga la prueba, porque hay que sostener como sea la doctrina propugnada por la ‘desestalinización’, pero algún día alguien con sentido común (y del ridículo), ordenará hacerlos y se evidenciará lo que para mí (que, repito, no tengo ningún doctorado) es, hoy ya, absolutamente indiscutible: QUE EN ESOS DIENTES Y HUESOS MANDIBULARES HAY VARIOS ADNs DISTINTOS. Y ¡cómo no! LOS RUSOS LO SABEN DESDE QUE LA PRUEBA DEL ADN COMENZÓ A APLICARSE, tal como señalé en la p. 23 de la Síntesis (“La doctrina oficial sigue manteniendo que esos dientes son los de Hitler, pese a todos los puntos que ponen en evidencia su falsedad. Hoy se podría hacer la prueba del ADN, pero los rusos no la hacen. ¿Por qué?”). Ya en la nota 31 del folio 93 de los 112 de Notas y ampliaciones en internet subidas a la red el 25/11/2014, anoté que, según La Razón de 5/01/2014, la Policía Española resolvió 408 delitos en 2013 mediante el ADN. Mientras tanto ¿hemos de creer que la Policía Rusa no ha sido capaz de ofrecer la prueba de la falsedad de esos dientes y que repite una y otra vez que son auténticos?

Finalmente, recordarle al Dr. Charlier que tiene 41 años nada más, que hay otras pruebas que, si no se destruyen, aparecerán cuando yo, que tengo 76 años y un cáncer, haya muerto; mas él vivirá con el tormento de Trevor-Roper, tras el fallo garrafal de autentificar los falsos cuadernos que en 1983 aparecieron atribuidos a Hitler.

2 pensamientos en “Philippe Charlier y la prótesis inferior izquierda atribuida a Hitler

  1. Hola Valeriano. Estupendo. Ya está publicado. Muy bien. Aún puedes editar la cabecera, donde has escrito “Philip”, esto es en inglés. Te recuerdo que Felipe en francés es Philippe. Un gran abrazo. VALE IN CRASTINUM.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s