Documento subastado y documentos desclasificados por la CIA

Según parece JF Kennedy, con 28 años, periodista por poco tiempo de la cadena Hearst en Berlín, intuyó la supervivencia de Hitler y un W. F. Heimlich dejó de ser Coronel-jefe de la Inteligencia Aliada en Berlín a los 34 años por afirmar tajantemente la fuga de Hitler.

 

El miércoles 26 de abril de 2017 se subastaron 61 páginas de un joven JF Kennedy de 28 años que había sido destacado a Berlín como enviado especial de la cadena Hearst. El 7 de agosto regresó a EE.UU, pero quedó ese material, en base al que se ha dicho que Kennedy creía en la supervivencia de Hitler. Yo he revisado bastantes de los folios mecanografiados y solo he encontrado las tres últimas líneas de este párrafo para poder atribuirle la creencia en la fuga de Hitler. Creo que es suficiente con suponer en él una apertura a la posible fuga, puesto que lo que se presentaba como indiscutible era que no se había encontrado el cadáver de Hitler y que los rusos dudaban de que hubiera muerto. Pero lo que parece más que probable es que tuvo una certeza total a partir del 20 de enero de 1961 en que asumió la Presidencia.

three lines by jfk

El 26 de abril se subastaban 61 hojas de un joven Kennedy del que se dice que creía en la supervivencia de Hitler. En este trozo de una de ellas se afirma que “no había una prueba completa de que el cuerpo encontrado fuera el de Hitler. Los rusos dudan de que esté muerto.” Pero ¿es suficiente para sostener que Kennedy manifestaba su convicción de la fuga o, simplemente, refleja los criterios dominantes en ese momento…? Tal vez haya alguna expresión más que yo no he visto.

¿Habría que enlazar esas tres líneas con el primer documento de la relación, según el artículo de Peter Baker Scott Shane de 27 de octubre de 2017 en el The New York Times? La noticia aparecería en los días siguientes en multitud de periódicos.

Baker y Shane decían en ese artículo que habían desclasificado 891 documentos relacionados con el asesinato del presidente John F. Kennedy. Sin entrar en las posibles causas de “la presión de la CIA y el FBI para mantener clasificados miles de documentos adicionales” (El Confidencial de 29/11/2015 afirmó que quedaban 40.000 documentos federales por publicar sobre el asesinato de JFK), hay que decir que este  documento fechado el 3/10/1955 y microfilmado el 26/07/1963, estaba en poder de JFK cuando fue asesinado el 22-11-1962. ¿Es creíble que JFK estuviera considerando nada más ese documento o estaría estudiando más documentos en poder de la CIA y del FBI antes de tomar una resolución concreta sobre tan enojoso tema? ¿Tuvo noticia de lo que Werner Brockdorff (pseudónimo de Alfred Jarschel, alto ex-jefe de la Juventud Hitleriana) afirmó en su obra en 1969? Lo escribió en 1969, pero lo que Brockdorff-Jarschel revela es de 1952, es decir, de 17 años antes y, por tanto, 9 años antes de ser Kennedy el trigésimo quinto presidente USA: “El Servicio Secreto americano conocido por la CIA ha tenido noticia, por lo menos [en] el verano de 1952, de que Hitler vive. Dos funcionarios parece que han visitado entonces el ‘nuevo’ Berghof de Sudamérica y conversado largo rato con Hitler. Le hicieron, además, muchas fotografías y hasta rodaron un film. Estos documentos figurarían entre los secretos más celosamente custodiados de cuantos pueda celar (=ocultar) la CIA”. Y más adelante en la misma p. 305 dice: “Encuentro harto verosímil la noticia, que también me llega, de que tanto Hitler como su ‘entourage’ reciben de la CIA una subvención regular mientras el secreto siga siendo secreto”. Es decir, según BrockdorffJarschel (que no es un testimonio cualquiera) la CIA no sólo conocía su existencia, sino que pagaba para que ni Hitler ni nadie de sus adeptos incondicionales dijera ni mu.

h in cia doc

El 26 de octubre se desclasificaban los documentos de la CIA, entre los que destacaba el que reproducía una muy discutible foto de Hitler. Seguro que las tenían mucho mejores.

Son demasiadas las teorías existentes sobre el asesinato de JFK y no se trata de añadir una más. No voy a lanzar sospechas sobre el FBI con su todopoderoso jefe John Edgar Hoover (muerto en 1972 con 37 años de jefatura absoluta del FBI) ni a la CIA o a su antecesora la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos). Me limito a apuntar la hipótesis de que JFK y su hermano Robert, como Fiscal General de EE.UU., se encontraran en el punto de mira de quienes de una forma u otra habían contribuido a mantener el tratamiento oficial dado a la supervivencia de Hitler. Indudablemente el encubrimiento y sostenimiento económico con dinero americano y otros fondos incrementarían el pastelazo que aquellos dos jóvenes hermanos estaban dispuestos a descubrir. No deja de ser una coincidencia insuperable que ‘Bobby’ Kennedy también fuera asesinado el 6 de junio de 1968, es decir, dos años y medio antes de que Hitler muriera en África, sin que la doctrina oficial americana, británica y soviética tuvieran la más mínima noticia.

Cuando tantos servicios de inteligencia, determinados grupos nazis y muchos archivos eclesiales estaban dispuestos a mantener como fuera el ‘statu quo’ supérstite, pese a poseer documentos y fotografías fehacientes de su supervivencia, no es extraño, por tanto, que el progenitor del misionero le hiciera prometer en más de una ocasión que no tocaría el tema de Hitler (y no sólo, como es obvio, en lo que pudiera caer dentro del secreto de la confesión…). Fue el padre del misionero quien se encargó de facilitar los datos sobre el punto exacto de su enterramiento a quien correspondiera, para que, como efectivamente se hizo, su cadáver enterrado en posición vertical en un punto cercano al lago Chad, fuera transportado desde allí hasta Paraguay, donde fue enterrado definitivamente el 1 de enero de 1973, según dijimos en el blog el 1 de septiembre de 2017.  

k brothers

¿Conocían los hermanos Kennedy la pajarotada montada para ocultar un Hitler vivito y coleando y estaban dispuestos a denunciarla…?

Es posible que alguna vez cuente dónde y cómo dejé constancia de haber tenido este presentimiento en el verano de 1969. Hacía poco más de un año que había sido asesinado Robert Kennedy. No era yo el único que pensaba que ambos hermanos se debían haber topado con algo muy gordo, algo cuya verdad no se debía dar a conocer de ninguna manera. Finiquitado John, había que evitar a toda costa que Robert llegara a la presidencia e iba camino de ella a pasos agigantados. Yo disponía de una referencia que pocos tenían: en el verano de 1967 el misionero había dicho que Hitler vivía, porque lo habían llevado a confesarlo. Consulté con dos curas muy amigos, ya fallecidos, y convinieron conmigo en que, a nivel puramente personal, era el punto de apoyo de la palanca que me permitiría mover la creencia generalizada en el suicidio.

De verdad que lo he intentado. Si alguna vez es reconocido, espero seguir aquí para saberlo.

Segunda parte del texto de TIME del 28 de mayo de 1945

YO DEBO ESTAR VIVO PARA DIRIGIR EL PUEBLO ALEMÁN II

El texto inglés publicado en el blog del 29 de octubre tomado de la revista TIME de 28 de mayo de 1945 titulado “As Long As I Live…”, consta de 371 palabras de las que estudiábamos las 52 primeras que sirven de introducción, para concentrarnos en el párrafo central de 82, que son las que citan Basti y Dunstan-Williams, porque, sin duda, son las más importantes, siendo innegable que con ellas Hitler trata de autojustificarse de la necesidad de su huida.

El informe se cerraba con una nota dedicada a Eva, que decía: “En un pasillo que llevaba al refugio secreto, los detectives encontraron una nota carbonizada, con caligrafía de mujer. Decía a sus padres que no se preocuparan si no sabían nada de ella por mucho tiempo. Los investigadores soviéticos pensaron que la había escrito Eva Braun”. Yo no hago especial hincapié en estas líneas ya que, aunque finalicen con una conclusión lógica, no prueban directamente la supervivencia de Hitler, sino la de Eva.

Nos quedaba por comentar otro párrafo muy importante: “Junto a una estantería en la habitación personal de Hitler, en la Cancillería destrozada en la batalla, los detectives encontraron un delgado panel extraíble de hormigón. Y detrás de este panel encontraron un agujero de tamaño humano que conducía a un refugio supersecreto de hormigón, enterrado muy profundo y a 500 metros de distancia. Otro túnel conectaba el refugio con una línea férrea subterránea. Los restos de comida en el refugio indicaban que entre seis y doce personas habían permanecido allí hasta el 9 de mayo, el día siguiente al Día de la Victoria en Europa.”

Nos centraremos en este párrafo, destacando previamente dos puntos con toda claridad. Primero: He buscado concienzudamente, pero en vano, datos sobre el mayor Ivan Nikitine, bajo cuya dirección especializada “los criminólogos rusos reconstruyeron los últimos días de Hitler en Berlín”.

Sigue leyendo

“Yo debo estar vivo para dirigir al pueblo alemán”

portada_time_07_05_1945

(O LA CONCLUSIÓN DEL RAZONAMIENTO DE HITLER y algo más)

Esta fue la portada del 7 de mayo de 1945 del semanario estadounidense. Es fácil suponer el enfoque que TIME daba al final de Hitler en ese momento, dado que, como expuse en la p. 65 de “¿Dónde está el cadáver de Hitler?”, en la tarde del día 2 de mayo, Harry S. Truman, desde hacía veinte días 33º Presidente de Estados Unidos, había proclamado en una sala atestada de periodistas en la Casa Blanca que “Los Estados Unidos tienen información oficial de que Hitler está muerto”, sin añadir ninguna explicación.  

Sin embargo, veintiún días después TIME publica una reseña de 371 palabras, algo más de medio folio, dando noticia de lo que yo había puesto en la p. 67 en ambas ediciones: “24 de mayo: El mayor Ivan Nikicine, comisario delegado de la Policía de Seguridad Soviética informó desde Berlín que, contra lo que se solía dar por cierto, ni el Führer se había suicidado en el búnker ni, en caso de que hubiera muerto, habían incinerado su cadáver”.

La revista TIME de 28 de mayo de 1945, con el almirante Leahy en portada, publica en la cuarta columna (la única de texto de la p. 21) la información del Delegado de la Policía de Seguridad Soviética en Berlín. 

Entonces no encontré el soporte bibliográfico claro, como expuse en la ampliación en Internet de la nota 12 de la obra extensa de referencia. Había quedado sin señalar la fecha en la reseña de la obra que Thomas T. Noguchi (ver p. 203 O. de R.), forense norteamericano, publicó en 1985: un libro en el que dedica poco más de diez páginas al final de Hitler. Nos cuenta varias cosas en ocho líneas tomadas de TIME, pero olvidó poner la data y yo no logré localizarlo. Ha sido ahora cuando he dado con él, tras haber visto la fecha de TIME en Tras los pasos de Hitler (p. 389) de Abel Basti y en Lobo Gris de Simon Dunstan y Gerrard Williams (p. 195).

Me permito, pues, traducir esas 371 palabras, señalando entre corchetes algún detalle, como citar a Himmler en vez de a Goebbels, algo evidente, pues Himmler ya hacía tiempo que no iba por el búnker.

recorte_pag_21_time_28_05_1945

Mientras  yo viva …

Un equipo de detectives soviéticos concluyó la semana pasada que si Adolfo Hitler estuviera muerto, su muerte no habría ocurrido en las ruinas de la Cancillería del Reich.

Dirigidos por el silencioso jefe de la policía de seguridad de Stalin, el mayor Ivan Nikitine, de mediana edad y ojos azules, los criminólogos rusos reconstruyeron los últimos días de Hitler en Berlín. Junto a una estantería en la habitación personal de Hitler, en la Cancillería destrozada en la batalla, los detectives encontraron un delgado panel extraíble de hormigón. Y detrás de este panel encontraron un agujero de tamaño humano que conducía a un refugio supersecreto de hormigón, enterrado muy profundo y a 500 metros de distancia. Otro túnel conectaba el refugio con una línea férrea subterránea. Los restos de comida en el refugio indicaban que entre seis y doce personas habían permanecido allí hasta el 9 de mayo, el día siguiente al Día de la Victoria en Europa.

Durante los contrainterrogatorios, los alemanes que decían haber presenciado la muerte de Hitler cambiaron sus historias. Contrastados los detalles, admitieron finalmente que nadie había visto morir al Führer. Finalmente, la historia contada por un guardaespaldas personal de Hitler es la que unifica y cataliza todas las versiones enfrentadas entre sí. El guardaespaldas, un SS Untergruppenführer [sargento segundo-SS], vio por última vez a Hitler el 27 de abril en su habitación personal en la Cancillería.

Eva Braun, la amiga rubia de Hitler, estaba sentada en una mesa escribiendo. Hitler se agitó en su sofá y preguntó al guardaespaldas sobre las bajas fuera de la Cancillería, donde la lucha era intensa. Entonces comenzó a arengar alzando su voz por encima del ruido de la batalla.

Mientras viva”, dijo Adolf Hitler, “no habrá conflicto alguno entre Rusia, América e Inglaterra. Están unidos porque quieren destruirme. Si yo estoy muerto, no pueden permanecer unidos. El conflicto debe llegar. Pero cuando esto ocurra, yo debo estar vivo para dirigir al pueblo alemán, para ayudarlos a levantarse de la derrota y conducirlos a la victoria final. Alemania puede tener esperanza en el futuro sólo si el mundo entero piensa que estoy muerto. Yo debo…”

La voz se apagó, y al sargento segundo-SS se le ordenó salir. Ya fuera del cuarto se cruzó con Heinrich Himmler [habría que decir que fue con Goebbels] y Martin Bormann, que estaban entrando. Más tarde, el SS Untergruppenführer fue herido y hecho prisionero.

En un pasillo que llevaba al refugio secreto, los detectives encontraron una nota carbonizada, con caligrafía de mujer. Decía a sus padres que no se preocuparan si no sabían nada de ella por mucho tiempo. Los investigadores soviéticos pensaron que lo había escrito Eva Braun”.

(Traducción revisada por Luis Cuesta Gordillo)

Se trata, pues, de un reportaje cuyo correspondiente documento es posible que los rusos jamás nos lo puedan enseñar, ya que debió de ser destruido después de la muerte de Stalin. En él se da cuenta de cómo el mayor Ivan Nikitine, criminólogo ruso, reconstruyó los últimos días de Hitler en Berlín en base a lo que su equipo de detectives había concluido la semana anterior. Nos dice que si Hitler estaba muerto, desde luego no había muerto en las ruinas de la Cancillería; que ninguno de los presuntos testigos había visto morir al Führer y que la habitación de Hitler en el búnker daba a una sala ultrasecreta, en la que Eva habría dejado un mensaje para sus padres. En esa sala había restos de comida, indicadores de que de seis a doce personas habían permanecido allí hasta el 9 de mayo. ¿Quiénes? Es muy posible que nunca lo sepamos con certeza absoluta.

Pero lo más destacable es esa sexta parte escasa (69 palabras) que el sargento –oh, maravilla de las maravillas– recuerda. Creo que es fiable la información, ya que no es fácil inventar un argumento, que solo sirve para tratar de justificar su inmediata conducta futura, es decir, por si era descubierto fugándose. Este sargento segundo-SS, guardaespaldas personal de Hitler, vio por última vez a Hitler el 27 de abril en su habitación personal en la Cancillería y le oyó este argumento que, como estructura lógica, deja bastante que desear, pero es la que es. Veamos, pues, su contenido, sin entrar demasiado en la forma.

1.- Mientras viva no habrá conflicto alguno entre Rusia, América e Inglaterra. Están unidos porque quieren destruirme. Si yo estoy muerto, no pueden permanecer unidos. Es decir, parte de una premisa con contenido real: los tres grandes aliados profesan doctrinas incompatibles. El capitalismo de Estados Unidos e Inglaterra era irreconciliable con el comunismo ruso. Solo pueden aparecer unidos mientras Hitler viva, porque los tres buscarán la destrucción del nacionalsocialismo hitleriano. La aplicación de este criterio hace inteligible que Hitler no hubiera querido declarar la guerra a Inglaterra, que fue algo imprevisto. Lo que resulta incomprensible es que se la declarara a Estados Unidos, aunque fuera por apoyar a Japón y que atacara a la URSS, que había sido su aliada y con quien se repartió Polonia. Así que se impone una conclusión: si él estuviera muerto, los aliados no podrían seguir unidos.

2.- El conflicto debe llegar. Pero cuando esto ocurra, yo debo estar vivo para dirigir al pueblo alemán, para ayudarlos a levantarse de la derrota y conducirlos a la victoria final. Alemania sólo puede tener futuro si el mundo entero piensa que estoy muerto.

Esta segunda parte entra en contradicción con la primera. Es inevitable que el conflicto ocurra, pero él debe estar vivo en ese momento para aprovechar las posibilidades de esa situación de derrota y llevarlos a la victoria final. Pero para poder ‘estar vivo’, el mundo entero debe pensar que está muerto.

Entonces el sargento debía reproducir la conclusión a la que llegaba el razonamiento de Hitler: Yo debo…” Pero la voz del sargento se apagó y no debieron entenderle [¿o sí?] y en vez de pedirle que la repitiera, cerrando el razonamiento, quedó como si estuviera inconcluso.

Pues nada, debemos completar nosotros el argumento. Aunque el razonamiento sea formal y lógicamente muy malo, debemos abordarlo sin miedo, se trate de un paralogismo, de un sofisma, de una aporía o simplemente de una ‘falacia de confusión’ por emplear los términos de John Stuart Mill. Que cada uno determine la categoría concreta que pueda tipificarlo mejor, pero su categoría lógica no afecta al contenido de lo que Hitler quería decir. Así que intentemos completarlo, PREGUNTÁNDONOS:

¿Cuál es la conclusión ‘lógica’ del razonamiento de Hitler?

¿DEBEMOS PENSAR QUE… 

A) se suicidó de verdad, anulando cualquier posibilidad de conflicto entre los aliados, O  QUE… 

B) se escapó, haciendo creer a todos que se había suicidado, aunque no hubiera quedado ninguna señal de haberlo hecho?

Porque lo que es verdaderamente importante y queda meridianamente claro es que “CUANDO ESTO OCURRA, YO DEBO ESTAR VIVO PARA DIRIGIR AL PUEBLO ALEMÁN”.

De momento concluimos lo que es más palmario, más patente y evidente en este texto. Él debía escapar para estar vivo y dirigir al pueblo alemán a la victoria, es decir, todo un subterfugio para justificar su fuga.

Pero atención: Este texto contiene unas cien palabras muy esclarecedoras sobre la actuación de Hitler para escapar.

¡Lo veremos en el próximo capítulo!

¿Dos aviadores para llevar el cadáver de Hitler desde Brasil o Argentina a Paraguay…?

Siempre me centré en estudiar las pruebas oficiales del suicidio de Hitler y no presté más atención a la figura del misionero que la que he expuesto en ambas obras en forma de perístasis, es decir, como relato que está en relación con el tema tratado, pero sin apoyarme en su testimonio para fortalecer lo que de por sí era indiscutible para mí: que las pruebas del suicidio de Hitler eran falsas y que se había escapado el 30 de abril de 1945.

Ha tenido que aparecer un historiador germano-dominicano, del que logré saber su nombre y poco más, a pesar de los 30 extensísimos correos que intercambiamos entre el 8-11-2016 y el 30-05-2017. Durante seis meses he respondido lo mejor que he podido hasta las más inimaginables preguntas que me hizo sobre el misionero y sobre mí. Y eso me ha llevado a revisar fechas y emprender gestiones que de otra manera probablemente no hubiera realizado nunca; pero, además, he tenido la suerte de haber conocido a Casimiro Bodelón Sánchez, que trató al misionero mucho más que yo y que le había oído el relato en alguna ocasión. Él me ha precisado fechas sobre el religioso que yo no consideraba más que simples aditamentos de la perístasis.

Así pues, espoleado por el ‘historiador’ alemán y con el apoyo de Bodelón, caí en la cuenta de que yo había conocido al misionero a finales de noviembre de 1965 y no de 1966 y que lo había vuelto a ver en el verano de 1967 y no en 1968 [como puse en la p. 15 de la síntesis]. Y él me testificó fechas a las que el misionero me había respondido con un ‘más o menos’ o ‘tendría que revisar mis notas’, evasivas con que indicaba suficientemente que no deseaba colaborar en el establecimiento de fechas en las que se pudiera apoyar –nada más lejos de mi intención– efemérides, aniversarios, conmemoraciones, etc.  Así que en cuanto supe con certeza, gracias a Casimiro, que el religioso se había ido de misionero a África a primeros de 1968 y que cuando  volvió enfermo había sido en mayo de 1971; entonces vi cómo encajaban los hechos con sus fechas…

Pues bien, además de la serie de TV, Persiguiendo a Hitler, ya estudiada, hay tres hitos en los que aparece el tema del enterramiento de Hitler en periódicos, ediciones digitales, páginas web, blogs, etc. Sorprendentemente, siempre son los mismos testigos y los mismos testimonios, cuyo contenido encaja con lo dicho por el misionero..

I.- La publicación de “Tras los pasos de Hitler” de Abel Basti en febrero de 2014.

En el capítulo XIV de  “Tras los pasos de Hitler” (p. 335-374), Basti nos recuerda las ventajas tan propicias de Paraguay desde 1927-1929, pero sobre todo desde la llegada a la presidencia el 15 de agosto de 1954 de Alfredo Stroessner que fue presidente hasta el 3 de febrero de de 1989, en que con 77 años (muere con 93 años en 2006) su consuegro Andrés Rodríguez Pedotti dio un golpe de estado, sucediéndole, convocando y ganando las elecciones el 1 de mayo de 1989. Habría estado propiciado por la CIA y describe caracteres de su dictadura, estudiada por Karl Bauer y Rainer Tilch, quien le ofreció, entre otros, el testimonio del menonita Helmut Janz, secretario de la Embajada Alemana entre 1967 y 1972. Es una declaración importante porque habló del pago de pensiones y la destrucción de documentación relativa al pasado nazi de muchos alemanes residentes en Paraguay.

Basti estudia, entre muchos otros, a Mariano Llano que, además de historiador (autor de Hitler&los Nazis en Paraguay, 2004), era yerno del general Emilio Díaz de Vivar, y afirmaba que había conocido personalmente a Hitler en 1961 y que había llamado  al general Stroessner el 3 de noviembre de 1994, día de su  cumpleaños y este le había dicho que Perón le había preguntado si él aceptaría proteger a Hitler y que le había contestado que “si se había hecho con Gervasio Artigas, el magnate uruguayo, en su momento [de 1820 a 1850]” (…)  “¿Por qué no [con] Hitler?”, justificándolo en que “nosotros, los paraguayos, somos muy humanos…”

Basti no cita nunca o casi nunca las páginas numeradas –cortesía elemental con el lector de un trabajo serio sobre un tema tan debatido como este– que te permita verificar la cita ni tampoco concreta casi nunca las fechas de lo atestiguado por los testigos, como ya señalé en mi obra extensa.

(En mi nota 38 subida a Internet, correspondiente a la p. 284 dejé escrito que: “Este año de 2014 Abel Basti ha publicado Tras los pasos de Hitler, que lleva la apostilla La Investigación definitiva. Es el tercer libro de Basti que poseo. Cada cual emplea el método que cree más conveniente para demostrar la tesis que sostiene. Y Abel Basti sostiene que Hitler se escapó y vivió en Argentina. Yo no comparto esa opinión. Creo que Hitler estuvo, al menos tres veces en Argentina. Fueron largas estancias, visitando desde allí otros países de América del Sur, pero él no se escondió permanentemente allí y el hecho de que haya habido muchas personas que lo vieron en Argentina en varias ocasiones, si no se delimitan los tiempos y fechas con sumo cuidado, no se prueba  que estuviera establemente allí. Yo he estado en unas doce ocasiones, tal vez más, en Argentina, con frecuencia quince, veinte y hasta veinticinco días seguidos. Cualquiera que me haya visto en distintas fechas ha podido pensar que vivía allí continuamente, lo que no es cierto. En todos sus libros Basti nos ofrece distintos testimonios de personas que lo vieron. En este también, incluidas las declaraciones del avistamiento del actor y cómico uruguayo Carlos Perciavalle, que yo cito en la IV Parte. A todas las entrevistas que aporta en los distintos capítulos, añade en el último un resumen de treinta y cinco seguidas. No es solo la obviedad de que siempre habrá mucha más gente que no lo vio, sino que nos pueden argumentar que si hubiera vivido tanto tiempo allí, lo habrían visto muchísimas más personas de las que dicen haberlo visto. Si en los medios aparecían tantas que lo habían visto en los sitios y circunstancias más inimaginables, ¡cuánto más si, además, se exhibía ante tantos admiradores por muy fieles que fueran! Fue en Europa Central, donde se ocultó y vivió escondido, entre grandes medidas de seguridad. Allí no llegaba cualquiera.”

Que Hitler visitó Argentina, Brasil y Chile, no nos cabe ninguna duda a quienes sostenemos que Hitler no murió el 30 de abril de 1945, sino que se escapó y, principalmente, que Hitler estuvo en Paraguay, sobre todo con Stroessner de Presidente, pero ya señalé, especialmente en la obra extensa, que si no se delimitan los tiempos y fechas con sumo cuidado, puede que no se pruebe que estuviera establemente allí, que es lo que yo creo. Y en la página 449: “En Argentina y en otros países suramericanos estuvo… tiempo después [de haberse escapado]  y en varias ocasiones, visitando a personas de su entera confianza. Y siempre, según creo, para allegar fondos. Pero allí, en mi opinión, no fue de modo inmediato ni estuvo permanentemente”.

Según Basti, el exmilitar brasileño Fernando Nogueira de Araújo  habría obtenido de los nazis “la información de la verdadera fecha de fallecimiento de Hitler: el 5 de febrero de 1971. No sabemos dónde fue enterrado inicialmente el Führer pero, dos años después que muriera [yo creo que fue a principios de abril de 1971],  su cadáver fue trasladado a un lugar especialmente preparado, que todavía existe en Paraguay” (…) “La osamenta de Hitler fue llevada a una cripta, ubicada en el sitio más profundo de un gran búnker subterráneo construido por los nazis. (…) Fernando conoció, o sea que estuvo  presente donde fueron depositados los restos mortales del excanciller alemán. (…) Pudo asistir a una ceremonia que se realizó casi dos años después de la muerte del Führer, en la noche del 1 de enero de 1973, cuando se decidió realizar el cierre de dicha cripta” (p. 373). En la página siguiente nos dice que estuvieron presentes “cerca de cuarenta personas” (…), que “descendieron en un ascensor hasta los niveles más bajos del búnker. Allí había una puerta con una escalera que llevaba a una cripta, donde estaba ubicado el féretro de Hitler”. Con ladrillos y cemento cerraron  la estrecha entrada  a la cripta del Führer. “La entrada al refugio subterráneo estaba dentro de una antigua construcción de madera de un antiguo club alemán. Luego fue demolida y se construyó un moderno y exclusivo hotel”.  (…) La primera semana de febrero de cada año el hotel está cerrado a los turistas pues allí se honra la memoria de Adolf Hitler. (p. 374).

II.- Varios periódicos insisten en el dato de Nogueira-Netto-Basti.

Andrés Colmán Gutiérrez y Stefi Céspedes verifican el día 10 de marzo de 2014 para Última Hora que lo publicado para el Correio Braziliense  por el reportero Diego Ponce de León era la verdad, según había relatado Basti, tomándolo del testigo Fernando Nogueira de Araujo, sargento retirado de 70 años. La confirmación la hizo a través de Marcelo Netto, periodista independiente de Sao Paulo, el mismo que le cedió la información a Basti. Nogueira era el único brasileño entre los casi cuarenta invitados al evento del enterramiento de Hitler, como relata Basti. recorte enterrei hEl historiador paraguayo Mariano Llano ya había sostenido en su libro “Hitler y los nazis en el Paraguay”, editado en 2004, que Hitler había muerto en Paraguay  [realmente debería
decir que ‘estaba enterrado allí’]. “Cualquier duda fue disipada cuando él (el sargento Nogueira de Araujo) retornó al Brasil y encontró a otras dos personas, entre las 40 que habían participado del evento” [indudablemente, intercambiaron observaciones entre ellos], asegura Netto, en la versión dada al Correio Braziliense.

 

III.- La publicación en la televisión rusa el 2 de febrero de 2017.

El mismo día apareció en la televisión rusa ZVEZDA en ruso y en español. La versión rusa (https://tvzvezda.ru/news/vstrane_i_mire/content/201702021211-wuex.htm) tenía una duración de 3:37 minutos. Dedicaba 37 segundos al testimonio del antiguo sargento Fernando Nogueira de Araujo y 3 minutos para el periodista Marcelo Netto. Todas las imágenes llevan el emblema de la cadena: una estrella (=звезда).

La versión en español está subida por el blogero ‘el microlector’ y dura 2:22 minutos (https://elmicrolector.org/2017/02/07/testigos-afirman-que-hitler-fue-enterrado-en-paraguay-en-1973/). De los 140 segundos reales solo tienen el emblema de la cadena  47 segundos. Por tanto, carecen de ella 93. Curiosamente, entre las imágenes que lo tienen están las del hotel Lago, que no aparecen en la versión rusa.

Las siguientes imágenes 3 y 4 están tomadas directamente del video ruso.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Texto de la versión en español:

1.- El periodista brasileño Marcelo Neto sostiene en una entrevista a la cadena de televisión rusa Zvezda que Adolf Hitler no murió en el búnker de Berlín el 30 de abril de 1945, sino en algún lugar entre Argentina y Chile [realmente fue junto al lago Chad, África central] el 5 de febrero de 1971 y que posteriormente fue enterrado en la capital de Paraguay.

2.- Para apoyar esta revolucionaria versión del final del líder nazi, el periodista se basa en los testimonios de dos personas que afirman que Hitler fue enterrado en Asunción en la década de 1970.

imagen 5 video ruso

3.-  El periodista Marcelo Netto entregó a la cadena rusa Zvezda un videofragmento de la entrevista concedida por el sargento brasileño Fernando Nogueira de Araújo, quien afirma que el 1º de enero de 1973 asistió al entierro de Hitler en un búnker en Asunción, adonde fue trasladado dos años después de su muerte [lo más probable es que fueran trasladados a Asunción directamente desde África central en marzo-abril de 1971].

imagen 6 video ruso.png

4.- Este testigo [en el letrero en ruso: Fernando Nogueira de Araujo] y el periodista creen que el cuerpo de Hitler permanece probablemente junto con los cuerpos de otros nazis todavía en este lugar, donde se levanta desde 2003 un hotel.

imagen 7 video ruso.png

5.-  [El video muestra estas imágenes del Hotel del Lago y el emblema de la cadena] Este terreno, al igual que hace medio siglo, pertenece a una organización que ayudaba a los asilados alemanes y fue elegido como lugar de enterramiento para Hitler probablemente porque allí hubo un búnker que sirvió de refugio a nazis huidos.

imagen 8 video ruso.png

6.- Cree Netto de acuerdo con Nogueira de Araujo que el funeral tuvo lugar en un terreno abandonado donde había una pequeña colina parecida a un túmulo y estructuras subterráneas de tres plantas.

imagen 9.png

Según Netto, una  mujer de Bariloche le contó que una conocida suya era amante del piloto (no conocemos sus nombres) que acompañó al célebre piloto Hans-Ulrich Rudel a llevar el cadáver de Hitler. [¿De dónde a dónde…? Yo creo que desde África central directamente a Paraguay.]

7.- La versión sobre la segunda inhumación de los restos del líder nazi en Paraguay está parcialmente demostrada por otro testimonio, según asevera Netto. En la ciudad argentina de Bariloche una mujer, que nada sabía sobre el primer testimonio, le contó que conocía a la amante de un piloto alemán que exhumó y trasladó los restos de Hitler a Asunción junto con el célebre piloto nazi Hans-Ulrich Rudel.

IV.- Mi opinión sobre todo este relato es que: ¡PUDO HABER OCURRIDO ASÍ!

Rehechas las fechas con ayuda de Casimiro Bodelón puedo precisar:

1.- Yo conocí al religioso el 26 de noviembre de 1965 y NO en 1966.

2.- La sobremesa de la cena en que contó lo del “dice Hitler” y yo le pregunté si estaba empleando el presente histórico y él contestó: “Bueno, es que Hitler vive”, tuvo lugar en julio de 1967 y NO en julio de 1968, como yo afirmé en mi estudio.

3.- El religioso fue de misionero a un país de los cuatro que rodean el lago Chad, África central, a primeros de 1968, según datos de Casimiro Bodelón.

4.- Yo ya me iba a venir  para Madrid en octubre de 1970 cuando recibí una postal suya, enviada desde el país al que fue de misionero. Por ello me quedó que había ido en 1970.

5.- Casimiro Bodelón me confirmó con plena certeza que el religioso había regresado a España enfermo en mayo de 1971. Consiguientemente:

5.1.- La llegada del extranjero, anciano y enfermo, se transmitió por la selva mediante tamtán y el monaguillo le informó correctamente, pero cuando el religioso acudió, el anciano había fallecido y había sido enterrado muy probablemente el día 5 de febrero de 1971.

5.2.- Indudablemente el misionero comunicó a su padre la fecha de la muerte y el lugar exacto del enterramiento de Hitler.

5.3.- En los primeros días de mayo de 1971, antes de regresar enfermo a España, verificó si habían acertado con la tumba de Hitler, puesto que cerca había algunos otros enterramientos.

6.- Volvió y comprobó que el hoyo donde lo habían enterrado de pie, estaba vacío y “nadie supo decirle qué había ocurrido con el cadáver de aquel desconocido que habían enterrado allí” (Síntesis, p. 300).

7.- Es evidente que emplearon un tiempo en preparar el desenterramiento y traslado del cadáver desde África Central a un lugar más cercano y, sobre todo, más seguro, es decir, muy probablemente —por no decir que con certeza— a Paraguay, donde Stroessner llevaba 16 años en el poder y estaría otros 19 todavía.

7.1.- ¿Fue posible que, antes de enterrarlo definitivamente en Paraguay, pese a las ventajas que reunía, lo hubieran enterrado provisionalmente en Brasil siendo presidente el general Garrastazu durante cuatro años y medio o en Argentina con Lanuse de presidente
durante dos años y dos meses? Hay que decir que imposible-imposible no fue, pero…

7.2.- … hay que destacar que el mérito del célebre piloto nazi Hans-Ulrich Rudel y de su acompañante, cuya identidad se desconoce, fue el traslado del cadáver desde el punto cercano al lago Chad al lugar más seguro y que iba a ser el definitivo: el Paraguay de Stroessner.

7.3.- Un avión y dos pilotos de categoría eran necesarios para una tan larga distancia, cruzando el océano Atlántico: Google Maps calcula no menos de 23 horas de vuelo. Si partimos de los dos extremos, las distancias entre países de América del Sur pueden ser respetables: entre el norte y el sur de Argentina, Brasil y Chile puede haber la misma distancia que desde Cádiz al norte de Noruega o Finlandia.

CONCLUSIÓN

Por tanto,  parece seguro que, una vez desenterrado y trasladado desde ese punto cercano al lago Chad, el cadáver de Hitler fuera transportado –probablemente sin pasar por ningún otro punto– al búnker de Asunción y que el 1 de enero de 1973, es decir, prácticamente “dos años después de su muerte”, según la declaración del sargento brasileño Fernando Nogueira de Araújo, procedieron a
cerrar la cripta con ladrillo y cemento, colocando el cadáver esta vez en posición
horizontal o, como se decía antes, en decúbito supino

Hitler enterrado en Paraguay: ¿creíble o nueva pajarota?

Imaginemos a Iósif Stalin y a Georgi Zhúkov hoy.  Stalin, a sus 140 años, seguiría teniendo abundante pelo y bigote blancos, mientras que Georgi Zhúkov con 120 estaría completamente calvo. No hace falta envejecerlos con algún programa informático ni echarle mucha imaginación. Si hoy Stalin hiciera a Zhúkov la misma pregunta que le hizo en la madrugada del 1 de mayo de 1945: “¿Dónde está el cadáver de Hitler”, el mariscal le contestaría, probablemente sin dudarlo, “en Paraguay”.

Stalin, con ojos llenos de asombro, volvería a interpelarle:

—Pero, camarada Zhúkov, ¿podrá probar documentalmente que Hitler está enterrado en Paraguay?

—No, camarada Stalin. No hay documentos que lo acrediten.

—¡Tendrá testimonios suficientes y coincidentes!

—Tampoco, camarada Stalin. Aunque el enterramiento lo presenciaron unas cuarenta personas, solo hay un testigo.

—¿Y dónde murió?

—Pues unos dicen que en Argentina y otros que en Brasil…

—Unos y otros dicen… ¿Qué dice usted, camarada Zhúkov?  —demandó Stalin.

—Pues yo creo que en uno de los cuatro países que rodean el lago Chad…

—¡Pero cómo! Y, claro está, ¡también sin documentos ni testigos! Entonces…, ¿cómo se atreve usted a sostenerlo, tan convencido…?

—Hay un testigo, un religioso, cuyo nombre y demás datos uno ha prometido no revelar hasta que haya muerto, pero a este paso nos entierra él a todos. Claro que, cuando desaparezcan los últimos testigos, ya centenarios, ¿a quién le va a interesar saber si Hitler se escapó —ya hoy hay tantísima gente que le importa un bledo— y qué estímulos y ayudas pudo haber para que se ocultara…?

—Sí, sí, qué intereses, qué motivaciones…

—Dígame, camarada Stalin, ¿habría enviado usted a su mejor piloto, quien, estando cojo y residiendo habitualmente en Alemania, tuviera que desplazarse a Brasil o Argentina para llevar el cadáver de Hitler a Paraguay…? ¡Cojo y a sus 55 años! A sus órdenes llevaba otro piloto, ¡faltaría más!, pero como las distancias de norte a sur en Chile, Argentina o Brasil son tan grandes como pueda ser la que hay entre Cádiz y el norte de Noruega, sobran comparaciones innecesarias. ¿Tenemos que buscar un  documentos que avalen semejante irracionalidad…?

—¡Qué difícil me lo pone, camarada Zhúkov…!

—Acaba de conocerse una magnífica actuación del Gobierno argentino y de las personas que lo han realizado: la digitalización de 74.128 documentos de la  guerra. Yo no los he visto, pero seguro que no hay ninguno que ampare el enterramiento de Hitler en Argentina. Exactamente igual ocurrirá cuando Brasil y Chile digitalicen todos los suyos. Desde ese momento nadie podrá  citar cualquiera de esos tres países y quedarse tan ancho.  

—En nuestra época no existía ese medio tan poderoso para estudiar la verdad de lo que pudo pasar. ¿Habría que haber soportado los relatos de Trevor-Roper y de Bezymenski? Ambos contaron lo que se esperaba de ellos: el suicidio de Hitler, fuera con veneno, de un disparo en la boca o en la sien y lo de la cremación.

—Alto ahí, camarada Stalin. Yo al final en mis memorias me apunté al suicidio, que fue lo que predominó tras la desaparición de Vd., pero no a la cremación.

—Sí, ya sé. Algunos han llegado a afirmar que yo terminé por admitir que se había suicidado. Pura mentira. Si algún día Rusia decide digitalizar todos los documentos de la época, verán que yo nunca cambié de opinión, aunque autorizara a hacer un documental en que Hitler se suicidaba. Todos deberían digitalizar sus documentos y ponerlos en internet. Nada de sentirse satisfechos con los llamados documentos del FBI o con los conmemorativos del año 2000 de Vinogradow o con los publicados por el Archivo Nacional británico. ¡Sería un gran instrumento para que los estudiosos pudieran aclarar lo que pasó!

— Hay cosas, que, si se aceptan, podemos parecer tontos de capirote. Por lo menos, busquemos documentos que encubran nuestra irracionalidad…. ¿Ha encontrado usted algo tan incomprensible como arder cuatro cadáveres entre tanta madera sin que quedara ninguna huella…?

—¡Tranquilo, camarada Zhúkov!  

—Camarada Stalin, creo que no deberíamos darnos por satisfechos, contentándonos con que nos disfracen la mentira, pero teniendo que aceptarla como verdad indiscutible.

Stalin murió en 1953 y Zhúkov en 1974. Stalin preguntó a Zhúkov por el cadáver de Hitler en las primeras horas de la mañana del 1 de mayo de 1945. Y, desde ese momento, Zhúkov repetía que mientras no apareciera su cadáver, él seguiría pensando que se escapó…

 

ACOTACIÓN: En un periódico argentino (Clarin 25/08/2017 http://clar.in/2izicTNha aparecido un extenso artículo sobre la digitalización de 74.128 documentos hecha por el Ministerio de Relaciones Exteriores, bajo el título Segunda Guerra Mundial: los archivos desclasificados de Cancillería argentina. Supongo que los subirán a Internet y podamos acceder a ellos sin cortapisas. Al menos hasta ahora yo no he dado con ellos.

Nuevo epílogo para “Buscando la verdad histórica”

EPÍLOGO

I.- Sobre el porqué de la foto de la portada del libro.

Tal vez algunos lectores se pregunten por qué he mantenido la pintura que hice sobre la fotografía del viejo para la portada de esta síntesis, una vez esclarecido el historial indiscutible de esa imagen, que acredita su falsedad.
Fue después de identificar la fotografía que el Periodista Digital publicó el 6/04/2015 en la que aparecía un Hitler de unos 70 años, cuando decidí estudiar las seis fotografías en las que aparecía Hitler con más de 56 años y, por tanto, como superviviente a la conclusión de la II Guerra Mundial.

hitler111_560x280

Esta doble imagen se encuentra en muchos lugares de internet, atribuyendo frecuentemente su origen a los archivos del FBI. No fue difícil descubrir la falsificación de la de color, que es de la que se trata.
He aquí los dos fotogramas, el original de 1943 o 1944 y el supuesto de 1968, es decir la misma fotografía recortada, retocada y sin pelo ni bigote.

patraña2

No creo que nadie se atreva a negar la falsificación.
Descubierta la superchería de la manipulación de esta primera fotografía y como las otras cuatro —aparte los ensayos que hizo la inteligencia aliada para prever la posible evolución fisonómica, que hay varios bien hechos— no  ofrecieron dificultad alguna, me centré en la ‘sexta’: un vejete en una tumbona que parecía un Hitler de 80-82 años, un tanto aletargado, tomando plácidamente el sol con la cabeza cubierta. Durante muchas horas traté de estudiar los rasgos fisonómicos del personaje completamente desdentado —Hitler carecía completamente de dientes naturales y podía no tener puesta la dentadura postiza— que aparecía en ella, adivinando su mirada recelosa y apreciando la coincidencia de los rasgos fisonómicos, para alcanzar suficiente convicción de que podía ser una imagen no adulterada muy posterior a 1945. Ciertamente yo encontré tal parecido que me encandiló la posibilidad de que fuera auténtica.
Consideré la eventualidad de que estuviera hecha con afán de engañar y, fuertemente intrigado por ella, la pinté al óleo para la portada de esta síntesis, pudiendo contrastar todos sus rasgos fisonómicos, avejentados por el paso de tres décadas… y ¡me siguió seduciendo! Si el Misionero me había dicho que él tenía algunas fotografías de Hitler (que no me iba a enseñar), hechas después del 30 de abril de 1945 y que las estaba destruyendo o enterrando, ¿por qué no podía aparecer alguna de esa larga época cuando y donde menos se pudiera esperar…?
Había entrado muchas veces en internet, buscando en vano algún dato de esa imagen. Pablo Bonetti me escribe que esta imagen de un Hitler anciano se vio por primera vez en internet hacia el 2003. La entrada más antigua que encontré sobre esa foto fue en Google: un resumen que Santiago Romero escribió el 5/10/2008 sobre una entrevista con Abel Basti en La Opinión de La Coruña. La foto estaba acompañada del siguiente pie, que se repetirá miméticamente después en otros muchos lugares de internet: “La fotografía, enviada anónimamente al investigador Abel Basti y sometida a varios análisis de técnicas faciales, muestra supuestamente a un Adolf Hitler anciano en Argentina.” Aparece en Hitler en Argentina, 3ª ed. de 2009, cerrando el Cap. XII: “Un día recibí la fotografía que se publica en esta página [400], con un mensaje anónimo, asegurando que se trata de la imagen de Hitler, muy viejo, una de las últimas fotos que se le sacó antes de fallecer. El texto aclaraba que el anciano tiene cubierta parte de su cabeza con un pañuelo para protegerlo del sol y que el sitio donde estaba en ese momento era Argentina…”.
La presentación más extensa dada por Abel Basti la hallé el 02/11/2015. Aparecía en ‘yp94ch’ y ‘simon_dice’ el 29 de abril de 2010 (http://1y2gm.foroactivo.com/t2846p10-conversaciones-con-abel-basti). Allí “sugería que era una foto hecha por computadora”, que la había recibido “en forma anónima”, asegurando que había sido publicada por un diario norteamericano en la década de 1950; que la había sometido a peritación y que “los puntos fijos de la cara coinciden con los de Hitler”. Más adelante añadía: “Al no poder contarse con el original y existiendo la tecnología de hoy en día es muy difícil establecer si la misma es verídica o apócrifa…”
Decía que podía ser “una foto hecha por computadora” y que había sido publicada por un periódico norteamericano en la “década del 50”. Por tanto, si era Hitler, tenía que tener entre 56 y 66 años, mientras que en esa foto aparentaba 80-82 años. Y si era Hitler, tenía que estar tomada entre 1970 y 1972, año en que murió en África. Así que me sumergí en un estudio del desarrollo de la informática y mostrar lo difícil que resultaba compatibilizar las fechas para que se diera esa posibilidad con ese resultado, concluyendo que “es imposible que haya podido darse una manipulación informática de esa fotografía, para, habiendo sido tomada antes de 1959 y siendo falsa, poder hacerla pasar por verdadera”.
Abel Basti apunta que él mismo mandó peritar la foto, obteniendo un resultado positivo, ya que “los puntos fijos de la cara coinciden con los de Hitler”. El estudioso argentino debería haber ofrecido todos los datos de esa prueba, comenzando por la fecha, la autoría de la identificación y, al menos, un resumen del dictamen. Basti considera  que  “hoy en día es muy difícil establecer si la misma [esa fotografía] es verídica o apócrifa”, ya que “no contás con una prueba que contraste su autenticidad”.
Sabemos que con el sistema tradicional se hicieron retoques ‘manuales’ en algunas fotografías y que la informática ha potenciado las posibilidades de falsificación de cualquier fotografía. Hoy las potencialidades de identificación son inmensas para salvaguardar documentaciones, para operaciones económicas, para la seguridad general, para identifi-caciones forenses en accidentes aéreos, etc.; pero lo que ya no tengo tan claro es el fundamento que pueda tener el envejecimiento de cualquier personaje, transformando su anatomía, echándole encima de una tacada 30 años, hasta el punto de que el resultado pueda engañar, sin que se pueda descubrir la patraña. En fin, no niego que en aquel entonces se pudiera adivinar alguna posibilidad de mutación fisonómica… pero concretar gráficamente una metamorfosis tan ajustada, producida tras 27 años de evolución facial del personaje, no era nada fácil. Y compaginar las fechas era todavía más difícil.
Descartadas  la policía y la guardia civil, busqué especia-listas. En agosto de 2015 Jesús Gómez Rodes, Ingeniero Informático Superior, me dijo que “esa imagen no parece proceder de ningún tratamiento digital de una fotografía. De las seis imágenes estudiadas, esta me transmite el mayor índice de veracidad de la procedencia de una persona retratada, sin tratamiento digital posterior”.
En base a la imagen tomada de internet, Ignacio González G. Colunga, especialista en Comunicación Audiovisual, me comunicó en diciembre de 2015 que “sin el original es imposible saber si se ha manipulado o no” y que encontraba algunos detalles “extraños”. Finalmente, envié al Dr. Enrique Alegre, profesor de la Universidad de León, la imagen de la página 400 de la obra de A. Basti escaneada a 1200 pp y el 24/03/2016 me escribió que “no se puede utilizar el análisis de imagen para establecer ningún parecido razonable con Hitler. En las imágenes de rostros, las características que más información contienen se encuentran alrededor de los ojos, y esa zona está total o parcialmente tapada u oscurecida”.
Pese a todo, seguí considerando su posible autenticidad, basada en distintos puntos, siendo probablemente el más fuerte lo recogido en el primer documento de 21/09/1945, desclasificado por el FBI (ver p. 233), que podía entenderse como una confirmación. El personaje argentino que lo había visto arribar a Argentina, se percató no solo de que Hitler se había afeitado el bigote, sino de que mostraba una cicatriz en su labio superior, rastreable en la fotografía, y, sobre todo, por la convicción de las pruebas sobre su fuga, estudia-das en este libro. Efectivamente, era algo indiscutible que no podía haber habido manipulación informática alguna y esa fotografía, si hubiera sido auténtica, probaría sin lugar a du-das la supervivencia de Hitler. La tentación de afirmar que es verdadera puede resultar difícil de vencer, pero yo dejé muy claro que “lo que es indiscutible es que mi pintura no ha tratado de engañar a nadie”.
Hacía mucho tiempo que no entraba en la página ‘grey-falcon’. Accedí el 7/11/2016. Recogía el escrito de Louis C. S. Mansfield —que tanto trabajo me dio hasta hallarlo en The Sunday Morning Star— y, al lado, el de Heimlich. Tal vez quedé enganchado porque se mostraba a Bruno Ganz con cierto parecido con el Hitler de la fotografía, que, a su vez, aparecía dos veces. La segunda tenía el sello de gettyimages y debajo el nombre de Kurt Hutton. Luego había un cuadro con información sobre Hutton. Hice mis investigaciones y, finalmente, el día 12 pedí el libro por Iberlibro. Nueve días después pude constatar que era algo absolutamente indiscutible. Este fue el resultado.

speaking-likeness

En 1947 Kurt Hutton publicó en Focal Press un libro, cuyo título Speaking Likeness (Como si hablaran) ya había sido usado en 1874 por McMillan, también de Londres. Kurt Hutton era un fotógrafo alemán, apellidado Hübschmann, nacido en 1893 en Estrasburgo e instalado en Inglaterra en 1934. Iba siempre preparado para captar lo imprevisto. Trabajó y fundó el semanario Weekly Illustrated. Murió en 1960 en Aldenburgh, Inglaterra.
El libro recoge 66 fotografías en diez grupos. La cuarta del segundo grupo titulado Ordinary Folk (personas co-rrientes), que consta de nueve tomas, es la del anciano, su-puesto Hitler. Dos palabras en el pié: Forty winks (dormitando, duermevela…) y en las dos líneas que le dedica en la entrada dice que esa foto de la página 38 la tomó, mientras paseaba por una residencia de ancianos en busca de algo con ‘colorido local’. En el desplegable nos dice que la foto fue tomada con una Leica en 1943, y bajo el epígrafe de Lighting conditions señala que fue hecha con Luz diurna y una lámpara potentísima de techo.
A su lado, en la página impar, una anciana mira, absorta (A good look), algo que está más allá de los cactus inmediatos.

fotos-viejos-ingleaterra

He ahí la fotografía en su contexto. No ha existido manipulación informática alguna más que el escaneo de la misma. Tampoco ha habido trueque de fechas, ni la foto se tomó en Argentina, ni mucho menos al dictador alemán. Se trató de un fotógrafo alemán con probable ascendencia judía, que, en cuanto Hitler alcanza el poder, se va a Inglaterra, donde podía dedicarse a lo que le gustaba, algo que no se podía hacer ya en Alemania: ir por la calle con la cámara preparada para fotografiar todo lo que le pudiera llamar la atención.
Creo que haberme esforzado tanto como el que más en aclarar si esa fotografía era auténtica o no, me otorga el derecho a seguir utilizando la pintura que hice en base a ella en el verano de 2015. Esa es la razón de que la siga manteniendo con el refuerzo de un emoticono. Aunque el parecido pudiera ser muy fuerte, desde luego no hay identidad y, por tanto, no puede haber riesgo de engaño.
Espero que pronto pueda ser sustituida, no por la de Albert Pankla o por la de cualquiera de sus dobles o la del citado Bruno Ganz, sino por una auténtica, esté tomada en Argentina, en su refugio centroeuropeo o en cualquier sitio del ‘universo orbe’.

“Persiguiendo a Hitler” (mi opinión)

Son seis personas las que conforman el equipo que dirigen colegiadamente Bob Baer y el Dr. John Cencich en la serie Persiguiendo a Hitler de History Channel. Los seis llegan a caer simpáticos, incluido Gerrard Williams gerrard wiliamsque publicó a finales de 2011 con Simon Dunstand Grey Wolf. The Escape of Adolf Hitler. En muchos periódicos aparecieron artículos en los que Abel Basti denunciaba que, tras el fallido proyecto de publicar un libro y filmar una película con ellos, le habían copiado todo el material que él tenía. Todavía recuerdo que cuando examiné la obra en inglés en la Casa del Libro, tuve la impresión de que, efectivamente, le habían copiado parte del material publicado en distintas obras suyas. Después se publicó en español en Argentina, pero nunca supe si, finalmente, los demandó ni cómo quedó el asunto.

Bob Baer perteneció durante 21 años a la CIA, según parece, muy meritoriamente. En la Agencia decían que era el único que trataba de vivir la máxima esculpida en mármol a la entrada de la sede, consistente en las trece palabras con las que la llamada ‘versión del rey James’ había traducido en 1611 las correspondientes nueve griegas del Evangelio de san Juan (8,32): Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Tal vez alguna vez lo hubiera oído, pero no recordaba que ese fuera el lema de la Agencia, y me pregunté si lo habían elegido como aspiración de cumplimiento o solo para dar brillo a la institución, sin que supusiera atribución de posesión de la verdad ni, menos todavía, potencialidad de conferirla.

Participó con rango parecido al de Bob Baer el Dr. John R. Cencich, profesor de Investigación de la Univ. de Pensilvania e investigador durante cuatro años para el TPIY (Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia) sobre los crímenes cometidos por Slobodan Milosevich en Croacia. También llaman la atención Lenny DePaul, alto oficial de las Fuerzas americanas de caza de fugitivos y Tim (Timothy) Kennedy, sargento de primera clase de las Fuerzas Armadas y, entre otras habilidades, maestro de artes marciales. Procedente del ámbito privado, forma parte Steven Rambam, fundador de Pallorium, Inc., una Agencia de Investigación particular que, entre todas sus filiales, había esclarecido más de diez mil delitos de todo tipo en el mundo entero.

Así que tenemos un equipo de seis personas, a las que se añaden en los ocho capítulos otros especialistas que intervienen con máquinas de alta tecnología, como intérpretes o como peritos en puntos muy concretos, destacando entre todos Sascha Keil, experto conocedor del subsuelo berlinés con sus 159 kilómetros de túneles subterráneos que no enseñan a casi nadie. Sascha ya había aparecido enseñando a Antony Beevor esos túneles en Los búnkeres secretos de Hitler y en algún otro documental. Así que seis personas para desenmarañar y comprobar los documentos contenidos en 744 folios con desmedida cantidad de tachaduras, con multitud de palabras ininteligibles por la mala calidad de las reproducciones, etc.

En la serie Persiguiendo a Hitler se dice y redice que esos documentos fueron desclasificados por el gobierno de EE.UU a comienzos de 2014. Sin embargo, Abel Basti nos dice en la p. 16 de Hitler en Argentina, obra de 2006, que el FBI liberó en 1998 las 754 hojas del Archivo Nº 65-53615, referido a Adolf Hitler y transcribe siete de ellos. Efectivamente, Basti prueba incuestionablemente que esos documentos eran públicos desde hacía quince años largos, lo que no resta mérito alguno a Baer y su equipo, sino más bien lo acentúa, porque rescatan del olvido una documentación válida.

En la serie de History se reproducen parcialmente numerosos documentos y repiten muchos de ellos reiterativamente, por aquello del ritmo cinematográfico, pero complican su identificación innecesariamente, cuando, en una cuestión tan debatida como el final de Hitler, se debería cuidar hasta el extremo su individualización, permitiendo localizarlos y distinguirlos de los pertenecientes a otras fuentes. Aquí estaba servida en bandeja, puesto que en los documentos del FBI apareció numerada cada hoja y agrupadas en cuatro bloques, bastaba con haberlas anotado del I al IV, poniendo, tras una coma, el número de la hoja. Así, Basti podía haber citado el fechado el 4 de septiembre de 1944, como el IV,139; los cinco fechados en 1945 como: I,1-3; II,164; II,169; II,176 y III,135; y el de 1955, como II,41. Sin embargo, en el libro de Basti se identifican muy bien, porque, además de traducirlos y comentarlos, los reproduce tal cual. Es en la serie Persiguiendo a Hitler donde se produce esa confusión.

Como ya presenté la serie capítulo por capítulo, ahora voy a examinarla, buscando el orden cronológico, independientemente del que ahora ocupen tras el montaje de las filmaciones, que con ese formato sin duda tienen más gancho que con un relato lineal. Y finalmente veremos algunas cuestiones de gran importancia que Baer y su equipo tratan con lógica, pero solo desde una de sus posibilidades.

Persiguiendo a Hitler se abre con la noticia difundida por radio de la muerte de Hitler y la el documento de Hoover, director del FBI, de 8 de mayo de 1947 (IV, 120) en el que se constata que “Los oficiales del ejército norteamericano en Alemania no han localizado el cuerpo de Hitler ni existe una fuente fiable que diga de manera definitiva que Hitler está muerto”.

Se preguntan partiendo del documento de 21-septiembre-1945 (I, 1), si Hitler pudo escapar de Berlín y cómo lo hizo. Documentan la dotación de 159 kms de túneles subterráneos, que llegaban hasta el mismísimo aeropuerto, por lo que deducen que se escapa en avión desde Tempelhof (cap. 3), donde había varios aviones y ya había sacado el 21 de abril sus pertenencias en uno de ellos (cap. 4).

subterra

La serie demuestra que el túnel llegaba al mismo aeropuerto de Tempelhof, construido en 1927 y cerrado en 2008. Hitler pudo utilizarlo para escapar, pero no lo hizo.

Llega a Córneas, perteneciente al ayuntamiento de Baleira, provincia de Lugo, a unos 50 kms de Samos, ocultándose en el célebre monasterio (cap. 5).

samos

El Monasterio benedictino de Samos estaba unido por túneles a los edificios que están delante. Era un punto importante en la ‘vía de las ratas’.

Piensan que Hitler podía acudir a Franco por la ayuda prestada en la guerra civil y citan un documento de la OSS en el que se dice que Hitler no involucró a España en la guerra, porque le habían prometido refugio cuando Alemania fuera derrotada. Localizan en Venezuela al testigo que en 1945 vio a Hitler y a otro anciano que con 18 años presenció el aterrizaje de un avión con cuatro o cinco militares. Informan sobre la instalación de tres antenas de 120 metros, construidas en 1940 por Telefunken (cap. 5). En Vigo está el tungsteno y la actividad de los U-boat. Escapa en submarino desde Vigo (cap. 4) a Canarias, donde se repone en la finca de Gustav Winter (cap. 6º), partiendo después en submarino para Argentina. Llega a la Península de Valdés y Caleta de los Loros en San Antonio Oeste (cap. 3). Tres meses después de su muerte está en Florianópolis y en Charata (cap. 1). De allí habría ido al espectacular escondite de Misiones (cap. 2), habría estado en Inalco, propiedad de los Lahusen (cap. 6º) y en el hotel Edén. Buscan túneles entre la bodega y la vivienda de los Einhorn, distante 152 metros del hotel. Está bien documentada su presencia en Casino, Brasil, donde había antenas de tipo militar (cap. 7), y en Bogotá en relación el cohete V-3 y las ojivas nucleares, en línea con el establecimiento del IV Reich. Allí, habrían quemado el avión, arrojando los restos a un pantano cercano. Lo buscan, pero suspenden la búsqueda por falta de luz y por agotamiento del horario autorizado (cap. 8).

Deseo matizar los cinco puntos señalados en negrita que expondré en el mismo orden en que han aparecido en el resumen:

1º.- Respecto de que se escapara en avión desde el aeropuerto de Tempelhof, hay que decir que Baer y su equipo lo piensan así porque, efectivamente, los nazis habían dotado a Berlín de una acompleja red de túneles subterráneos en distintos niveles. Tal vez no se construyeran esos 159 kms subterráneos para poder escapar, pero es indudable que, si era necesario, podían utilizarlos con esa finalidad. Y es cierto que el día 21 salieron de Tempelhof diez o doce aviones con altos cargos nazis: además de otros, todos aquellos que convenía que estuvieran lejos, para que no sospecharan que Hitler se había escapado, no fueran a delatarlo. Y, efectivamente, ni Goering ni Himmler pusieron en duda su suicidio, aunque hubiera salido un avión con las pertenencias del Führer que para qué las iba a querer si se iba a suicidar. Es indiscutible que el día 30 por la noche ellos estaban en el búnker, ya que Eva fue vista por el Dr. Kunz en dos ocasiones, una de ellas “entre las 10 y las 11 de la noche”. Y respecto de él, la nota que pasaron al general Chuikov hacía las cinco de la mañana del día 1 lo decía muy claro: “Hitler se encuentra en el Tiergarten”. El mariscal Zhukov dijo que pudo escapar en el último minuto y Baur, el piloto de Hitler, contó a Bahnsen que el día 26 se le ordenó mantener una pista de aterrizaje en el eje Este-Oeste y que no asistió a la boda de Hitler en la noche del 29, ya que se quedó dormido, agotado por la instalación de una pista de aterrizaje de emergencia delante de la Puerta de Brandemburgo.

Y ¿por qué nadie sospecha que Hitler se hubiera escapado con posterioridad al día 21 en que salió un avión con sus propiedades: documentos, pasaportes, libretas bancarias, etc.? Porque Goebbels y su mujer se habían suicidado, previo sacrificio de sus seis hijos. Sabían que ellos no podían huir y esconderse sin ser descubiertos, por lo que su vida ya no tenía valor alguno, si no podían emplearla en el servicio del Führer y a su lado. Pero hubo un último servicio que los Goebbels podían prestar a su idolatrado Führer, consistente en proteger su fuga, aunque ya nunca más pudieran estar a su servicio y a su lado.

2º.- Se ocultó en el célebre monasterio de Samos: Yo nunca presté especial atención a que Hitler se hubiera escondido en España, salvo que fuera de forma tan transitoria como se señala en Persiguiendo a Hitler, tanto en lo que se refiere a haber aterrizado en avión en Córneas y escondiéndose unos días en Samos y, camino de Argentina, parara unos días en Canarias. La razón es la misma que expondré en el punto 3º: Hitler no se fiaba para nada de Franco, como manifestó en varias ocasiones, salvo que fuera una pose adoptada con finalidad de engañar, un poco como ocurrió con Suiza.

3º.- Sobre el documento de la OSS en el que se dice…:

a) Sobre ese documento: Que yo sepa no se ha desclasificado documento alguno relativo a Hitler de la Office of Strategic Services ni de su sucesora la CIA. Parece que ni juntas ni separadas hubieran producido ninguno. Por supuesto, Baer no nos lo aclara y él debía saberlo. Yo creo que hay documentos de la OSS y de la CIA sobre Hitler todavía sin desclasificar. Y del FBI también. ¿Cuántos…? ¿Más o menos que los rusos?

b) en el que se dice que Hitler no involucró a España en la guerra, porque le habían prometido refugio cuando Alemania fuera derrotada. Yo creo que Hitler no se fiaba en absoluto de Franco desde la conferencia de Hendaya (23/10/1940) y en aquellos momentos no creo que se pensara en la posibilidad de la derrota alemana ni que se hiciera la más mínima alusión a ella. Con la invasión de la URSS el (22/06/1941) y, sobre todo, con la entrada de EE UU en la guerra (8/12/1941), tras el ataque japonés a Pearl Harbor el día anterior, sí que hubo muchos militares alemanes que previeron el negro final que se cernía sobre el régimen nazi y, consiguientemente, sobre Alemania. Otra cosa es que a partir del contraataque de Zhúkov de 7 de enero de 1942 y, sobre todo, desde el enfrentamiento en Stalingrado se desencadenaran las intrigas de Jitomir entre Himmler y Schellenberg y no digamos a partir de febrero de 1943 se pusieran en marcha medidas previsoras de la derrota…

4º.- Sobre el espectacular escondite de Misiones preparado para ocultar a alguien muy importante: Si han aparecido medicamentos tan específicos de Hitler, se puede concluir que fue construido y preparado exclusivamente para él. Pienso que podría ser el proclamado por Doenitz en 1943 como “paraíso terrenal construido por la flota submarina alemana”, que Szabó suponía en “alguna ignota isla, situada lejos del mundo civilizado”. Esa construcción, tan compleja, hecha exclusivamente para esconder una altísima personalidad, solo pudo llevarla a cabo un equipo militar de la Marina o del Ejército en general. No es fácil que esa construcción hubiera sido hecha por un nazi muy rico (o un grupo de ellos) con un equipo de operarios.

5º.- Sobre en línea con el establecimiento del IV Reich. En varias ocasiones se apunta la finalidad de algunas actividades como tendentes a la instauración del IV Reich. Yo creo que hacía ya mucho tiempo que ningún alto dirigente nazi creía en el renacimiento del III Reich, como lo pone de manifiesto el suicidio de los Goebbels y el interés del propio Hitler en conseguir su supervivencia manteniendo a toda costa su ocultación. Otra cosa es que, pasado un tiempo, en selectas reuniones se exaltara actitudes militaristas evocadoras de tiempos pasados que ya no volverían.

En conclusión, deseo que quede claro, pese a estas cinco matizaciones, mi respeto por la brillante contribución de estas seis personas —y todos los colaboradores — que intentan verificar algunas aseveraciones documentales sobre hechos ocurridos setenta años antes, acertando en lo principal, aunque se falle, aun empleando la lógica, en algún aspecto secundario. Hoy se requiere verdadero voluntarismo utópico y un denodado esfuerzo para que cualquier estulticia no valga como si fuera una verdad absoluta por el mero hecho de concordar con la estolidez de la doctrina oficial.

“Persiguiendo a Hitler” capítulos 7 y 8

En el capítulo séptimo (Los amigos de Hitler) se preguntan por qué un búnker en una propiedad, si no tienes algo muy importante que ocultar. Después, ¿dónde iría? Un documento del FBI señalaba un misterioso complejo nazi en lo profundo se la selva de Misiones, visto ya en el cap. 2º. ¿Cómo se lleva a Hitler de Bariloche a Misiones, mil cien kilómetros a través de Argentina? Necesitaría ayuda, dinero, provisiones. Como fugitivo es muy difícil desaparecer por largos períodos. No puedes hacerlo solo, dependía de los nazis locales, gente con poder y dinero. Hacen un análisis de vínculos con un programa especial que estudia las conexiones con Hitler. Entre ellos, están los Einhorn con el hotel Edén que está en la Falda, entre Bariloche y Misiones. Y el equipo va a Córdoba, al hotel Edén. Allí iban las grandes familias de la oligarquía argentina, presidentes y nobles. Allí estuvo, Einstein.

Protegían a la gente usando túneles, pero el especialista no puede decir con certeza dónde hay alguno. Era el hotel más lujoso de Argentina, construido en 1897 y comprado por los Eichhorn en 1912, año del hundimiento del Titanic. Los Eichhorn no vivian en el hotel, sino en una casa no muy lejana. Investiga la bodega, abarrotada de botellas de vino. Y señala que la pared posterior es un muro añadido. Los ladrillos no concuerdan con los demás. Alguien selló la entrada de los túneles. La bodega es un lugar perfecto para ocultar el sistema de túneles. Sería un peligro sin sentido que Hitler estuviera en el hotel Edén, expuesto a otras personas, lo que generaría rumores; pero existen túneles subterráneos que van del hotel a otro lugar. Van con el GPR (Ground Penetrating Radar) o georradar, que indica si hay algo diferente. Hitler no estuvo en el hotel, sino en la casa de los Eichhorn (Ida y Walter), distante 152 metros del hotel.

Entrevistan a Catalina Gamero, anciana y enferma, que llevaba a Hitler el desayuno a la entrada de su habitación. Ella atestigua que estuvo nueve o diez días en la casa de los Eichhorn y después estuvo un par de semanas en el castillo de Fritz Mandl, que era un ‘magnate austríaco de las municiones’, puesto en la lista negra de EE.UU por estar asociados con los intereses económicos del Eje.

Bob cree que Hitler quería ‘restablecerse a sí mismo’ e intentó reconstruir su base política. Citan un documento de 7-11-44, de un espía francés que asistió a una reunión. En el se cita “la industria alemana debe entender que no se puede ganar la guerra y que los industriales alemanes deben prepararse para financiar mediante sus exportaciones al partido nazi que se verá forzado a la clandestinidad. Recibirán planes y dibujos de armas nuevas que no pueden caer en manos del enemigo.

Contactan con Francisco Capdevilla, biógrafo de Fritz Mandl, fabricante de municiones y excavan siguiendo lo detectado por GPR y encuentran evidencias de la construcción de un túnel colapsado entre el hotel y la casa. Concluyen que en el hotel Edén fue donde Hitler comenzó a iniciar el IV Reich. Él habría expuesto sus planes futuros en el hotel Edén y haberse retirado después al complejo selvático de Misiones durante un periodo prolongado. Un documento de 9 de julio de 1947 señala a Casino, un pueblo de Brasil que está a unos 800 kms de Misiones. La fuente es un agente secreto francés quien dice que iba a actuar un ballet en el gran hotel de Casino durante tres noches sucesivas y pudo reconocer a Hitler. ¿Qué pretendía? Un transmisor de tipo militar que le permitía comunicarse con muchos lugares para poder iniciar el IV Reich.

hotel atlantico

El hotel Atlántico de Cassino fue designado con el nombre del enclave geográfico donde se encontraba.

Van a Cassino en Brasil. El hotel más viejo es el Atlántico. Después de la II GM hubo allí muchas familias alemanas que evitaban a los aliados. Tenía un salón de baile. El hotel está lejos de todo. Hay un banco. Allí actuó el ballet durante tres noches sucesivas. En los archivos localizan un periódico que habla del ballet en el hotel el 5 de febrero de 1947, un poema de Pierre Dumont, conocido crítico de baile francés, después de una actuación solo para invitados, (al público solo se abrió el 6 y el 7). Allí, entre personas ricas e importantes, estuvo Hitler.

Ubican a Hitler en Casino, Brasil, con potentes comunicaciones y después en Bogotá, donde habrían quemado el avión, arrojando los restos a un pantano, que exploran intentando localizarlos.

En el capítulo octavo (El plan de Hitler) Bob Baer cree que buscaba la oportunidad de volver. Usan cientos de archivos del FBI para rastrear los movimientos desde el búnker. En el curso de dos años Hitler fue a Argentina y anduvo por Hispanoamérica antes de llegar a un pequeño pueblo de Brasil (Casino). El FBI lo ubica en las proximidades de un aparato de comunicaciones de alto poder y antenas de tipo militar. Buscan el lugar descrito en ese documento. Las casas en ese lugar son contemporáneas. Preguntan a la propietaria, una señora de edad, que dice que el propietario anterior era alemán y nazi. Un tal Sanders, que había instalado una radio, tenía vínculos con la inteligencia nazi y fue detenido por espionaje.

Un documento fechado el 22 de mayo de 1948 ubica a Hitler en Bogotá. Hitler y dos físicos alemanes viajaron en avión con planes secretos para el cohete bomba V-3 y las ojivas nucleares. Siempre en línea con el IV Reich. Después quemaron el avión y los restos fueron sumergidos en un pantano cercano. Buscan el lago o pantano Santa María, cerca de la casa de campo de Alfonso López Fumarejo, que era el presidente de Colombia, donde había un grave problema de transporte y establecieron la SCADTA (Sociedad colombo-alemana de transportes aéreos, de donde nacería Avianca). La dirigía el coronel Herber Boy, alemán y nazi del pueblo de Goebbels. El Presidente de Colombia, unido a los aliados, aprisionaba a los alemanes nazis. No era lógico que aterrizaran allí para meterse en la boca del lobo y una segunda consulta evidencia que el final de la calle 68 había otro pantano llamado La Florida. Les dejan examinar sus aguas durante 12 horas. Encuentran una estructura de aluminio, pero no pueden por la suciedad del agua discernir qué puede ser. Podría estar allí, pero tuvieron que suspender la búsqueda por falta de luz y por agotamiento del horario autorizado.

Desde una perspectiva racional, viéndolo globalmente, no hay prueba de que Hitler muriera en el búnker. Sin duda, hay más pruebas de que Hitler pudo escapar. En Berlín descubrieron un túnel desconocido. Bob Baer cree que podía haber sacado a Hitler y llevarlo a España, donde hay evidencias. Y pudo haber ido en submarino. En Argentina hay varias pruebas. No es cierto que muriera en el búnker como afirman los historiadores. Nunca hay que dejar de buscar la verdad. La historia no es tan firme [‘dogmática’ quedaría mejor], como la hemos recibido. Nunca hay que aceptar como hechos las meras apariencias.

En un próximo capítulo, mucho más breve, analizaré algunos puntos de desacuerdo sobre este magnífico documental de History Channel.

Hasta pronto.

“Persiguiendo a Hitler, capítulos 5 y 6

En el Capítulo 5 se analizan las ‘rutas de ratas‘. Tienen un informe de la embajada de EE.UU. en el que se dice que partieron hacia Argentina desde Vigo nazis disfrazados de sacerdotes. Se centran en el gran monasterio de Samos, a unos 200 Kms de Vigo. Antiguo, grande, apartado con 200 iglesias dependientes, es decir, con 200 refugios potenciales. En 1945 vinieron al monasterio muchos militares alemanes que vestían como monjes. Es la ‘ruta de las ratas’, camino de Vigo. Un obrero de la construcción que en 1945 trabajó allí a los 18 años, vio a Hitler en mayo. No hay documentación, ya que hubo un incendio en 1950. Había túneles secretos. Exploran un túnel como de 91 metros, pero se topan con el muro. Examinan un edificio que fue centro de retención llevado por la guardia civil. Celdas cementadas con huellas de un túnel, posiblemente utilizados para escoltar alemanes dentro y fuera del monasterio.

Localizan en Venezuela al testigo que vio a Hitler y lo entrevistan por Skay. En el año 1945 estaba construyendo compartimentos secretos dentro del monasterio para nazis, entre ellos Hitler, que no tenía bigote. Lo vio en mayo. Iba a trabajar a otro pueblo cuando el avión con cinco alemanes aterrizó en un campo de patatas. Todos convinieron en que uno de ellos era Hitler. El pueblo se llamaba Córneas, perteneciente al ayuntamiento de Baleira, provincia de Lugo, a unos 50 kms de Samos.

Aparece otro anciano que presenció el aterrizaje de un avión con cuatro o cinco militares. Sitúan sobre el mapa el punto de aterrizaje y van allí. Localizan el edificio en ruinas con una antena de radio que operaba con aviones alemanes en 1945. Mediante una avanzada herramienta de sondeo determinan la posibilidad de aterrizajes en ese terreno con sus desniveles. Visitan la base de una de las tres antenas de 120 metros, construidas en 1940 por Telefunken para búsqueda radio-direccional. Esas antenas, que derribó un huracán, permitían encontrar puntos de navegación con rangos de miles de kilómetros, permitiendo que el avión triangulara su posición al estilo de un moderno GPS. Por tanto, Hitler pudo haberse movido a través de España.

A Bob Baer le preocupa la distancia de 10.782 kms que tendrían que hacer en U-Boat de Vigo a Argentina, porque quienes hacían esos viajes, enfermaban. Sabemos por el primer documento del FBI que Hitler llegó enfermo de úlceras y asma. Eran espacios muy reducidos para 15 días de inmersión, aunque pudieran parar varios días en Canarias, un alto a los 1.600 kms. ¿Pudo usar Hitler ese punto de parada en su viaje? Allí eran reparados los U-Boats, los abastecían de alimentos, armas y torpedos, que tenían almacenados en la isla. A un km del mar tenían siete mil metros cuadrados de túneles dotados de ventilación natural y mecánica y allí disponían de cuatro máquinas ‘enigma’ para comunicarse en clave.

Villa Winter en Gran Canaria: lugar de descanso antes de proseguir viaje en submarino e Inalco y el lago Nahuel Huapi a la llegada.

En el capítulo sexto (La guarida de Hitler) se vuelve a insistir sobre lo dicho en el anterior. El complejo canario está dotado con una puerta de acceso de acero de 20 cms de grosor. Las instalaciones se construyeron oficialmente con dinero español, pero las dotación de infraestructuras para tener y cargar torpedos solo podía servir a los submarinos nazis, ya que España no tenía ningún submarino. Era, pues, una base alemana. Hay un documento de la OSS sobre ‘alemanes molestos’, entre ellos de Gustav Winter, ingeniero alemán que en 1930 construyó en las islas Canarias una villa, en la que con Franco se militarizaron algunas zonas. Es una base satélite nazi, donde Hitler se pudo recuperar. La villa estaba rodeada de dieciocho hectáreas de ‘tierras nazis’. Visitan el edificio. La parte baja estuvo habilitada para vivir por lo menos diez personas: dormitorios y una enfermería, un refugio muy seguro, para recuperar personas exhaustas o con necesidad de ayuda médica. Un lugar especial para sacar de Alemania altos oficiales nazis y ponerlos a salvo. Hitler se habría podido recuperar allí el tiempo que hubiera sido necesario.

Hitler desembarcó en un U-Boat en San Antonio Oeste. ¿Dónde fue después? El documento del FBI dice que después “hubo un viaje tierra adentro”, hacia el pie de las montañas del sur de los Andes y, tal vez, allí se ocultaron. Otro documento dice que Hitler vive en una inmensa propiedad de la Patagonia, que sitúan en Bariloche. La colonia alemana era el lugar donde Hitler podía sentirse cómodo y protegido.

Investigan en Bariloche, en la frontera entre Argentina y Chile, una fortaleza para nazis fugitivos, para ocultar y proteger oficiales de las SS. Allí, a 644 kms de San Antonio Oeste, llegaron cientos de nazis al concluir la II GM. La estación de tren está en las afueras de la ciudad, funcionaba desde 1934, y tenía zonas privadas, por ejemplo para Lahusen, el del imperio de la lana en Argentina, propietarios de Inalco. Siempre hubo rumores de que Hitler se refugió en esa remota mansión, a kilómetros de la civilización. Solo habría sido asequible por el lago, mientras 180 hectáreas de bosque la rodean por tres de sus lados, por la otra estaba protegida por las aguas del lago Nahuel Huapi. No hay camino de ningún tipo que lleve a ella. La rodea un secreto total. Esa podría ser “la inmensa propiedad alemana donde los archivos desclasificados ubican a Hitler meses después de que se le creyera muerto”. Y planifican cuidadosamente la exploración. Se ve una torre de vigilancia sin actividad alguna. Todo está cerrado, como si no viviera nadie en esa casa gigantesca con tres chimeneas, dos puertas y diecisiete ventanas. Construir eso costó una fortuna. Tiene una rampa de acceso de hidroaviones. Toman muchas fotos, pero observan la presencia de alguien y se retiran.

En los planos parece que hubiera una casa por la parte trasera. Fotografían con un dron dotado con una cámara de alta resolución y no ven ninguna casa por la parte trasera, pero sí ven un conducto de aire que podría conducir a un destruido búnker subterráneo.

El hotel Edén y la casa de los Eichhorn (unidos por un túnel), donde parece que se hospedó Hitler

“Persiguiendo a Hitler”, capítulos 3 y 4

El capítulo tercero, que trata sobre la fuga, alterna Berlín con Argentina, propone varias cuestiones precisas:

1ª.- ¿Cómo salió de Alemania con el ejército Rojo rodeando Berlín? Se plantea la salida en avión. Introducen los parámetros en la base de datos NIAD.

2ª.- Se parte de una frase del teniente Friedrich Olmes para afirmar que estaba convencido de que algún día se iría en avión y con él estaría Hitler (y Himmler). Sascha Keil completa: “planearon escapar dos años antes”.

3ª.- Hitler el día de su cumpleaños accedió a ir al sur.

4ª.- El almirante Puttkamer dice que el 21 salieron desde Tempelhof entre ocho y diez aviones, el primero de ellos fue cargado con los artículos personales de Hitler. Tempelhof no fue tomado hasta el 28 de abril. Sascha asegura que Hitler podía llegar desde el búnker por un túnel subterráneo. ¿Pudo Hitler escapar de un Berlín controlado por los soviéticos?

5ª.- ¿Cómo pudo entrar en Argentina? Cita el primero de los folios desclasificados que comienza diciendo que “seis oficiales argentinos ayudaron a ocultar a Hitler al llegar en un submarino que arribó por la Península Valdés.” El 5 de mayo de 1945 se rinden todos los U-Boots, excepto 46 que continuaron operando. Dos llegaron a Argentina tres meses después. Los U-Boots pueden hacer 14.000 kms bajo el agua. Hitler pudo llegar en uno de ellos. En la Península Valdés localizan el faro. ¿Pudo un submarino llegar allí y que Hitler se ocultara? Prácticamente imposible y analizan, mediante un programa informático, un software especial del ejército, las conexiones, destacando la compañía alemana Lahusen, “importante líder nazi en el sur de Argentina”. Se centran en San Antonio Oeste.

6ª.- Establecen que Hitler pudo ir desde el búnker al aeropuerto de Tempelhof. Los 145 kms de túneles permanecieron intactos. Entre el subterráneo y la entrada del aeropuerto había 274 metros. Sascha Keill expone el rumor de que había una conexión entre el aeropuerto y la línea U-6.

7ª.- Investigan sobre Lahusen, quien controlaba un banco, que realmente era el Banco de la Nación. Aportaba dinero y seguridad. Se informa de avistamiento de submarinos. Contactan con un buzo, Toni Bruchado, conocedor de la actividad alemana en esa área. Gerrard Williams ha visto los archivos navales sobre submarinos que se entregaron en Argentina. De los 46 submarinos que no se rindieron tras la orden de Doenitz, hubo algunos que se rindieron en Argentina. ¿Por qué no lo hicieron en España o Portugal, cerca de casa? ¿Llevaron a Hitler, sano y salvo, donde tenía seguidores? En Mendoza se vio a un submarino emergiendo y sumergiéndose.

8ª.- El aeropuerto de Tempelhof estuvo abierto hasta el día 28. Tenía seis pisos de túneles, búnkeres y pasajes subterráneos. Descubren un pasadizo bloqueado, que pudo haber sido un túnel hasta el mismo aeropuerto.

9ª.- Toni Bruchado confirma que en San Antonio Oeste hubo U-boots, que transportaron a esa zona gente importante. La Sra. Paisani desde la cocina vio en Caleta de los Loros la silueta de un submarino que hundieron después. En 1997 hubo una operación de búsqueda en la que participó Bruchado, pero nunca se culminó la búsqueda por el tiempo. Bruchado cree que en uno de esos submarinos llegó Hitler. Y lo recibieron como si fuera un rey. Estudian el terreno con un dron y ve un ‘agujero negro’.

Existía un túnel hasta el mismo aeropuerto. La OSS (después CIA) seguía el rastro del dinero de Hitler. En 1944 la ‘CIA’ lanzó el plan “refugio seguro”, para seguir el rastro de bienes y dinero nazi. En 2009 esos informes se hicieron públicos. En el programa destacan dos puntos especiales: Vigo y Suiza.

El capítulo cuarto (El Túnel) aborda distintas cuestiones.

1.- Creen que Hitler pudo haber llegado por túneles a Tempelhof, incluso para los últimos 46 metros, ya que con un georradar localizan un muro hueco, que se prolongaba hasta el aeropuerto.

2.- En Caleta de los Loros comprueban que la señora Paisani pudo ver desde la cocina el submarino, cuyos restos hundidos tratan de encontrar. Contactan con Joe Hoyt, un especialista en hallar U-Boat hundidos.

3.- En Berlín hacen cábalas con la posibilidad de haber salido en un Cóndor, ya que, además del suyo, allí guardaban veinte de esos aviones con un rango de vuelo de 3200 kms. Tratan de localizar a Hitler en España, según dice un documento del FBI. En un documento de la OSS (después CIA) se dice que Hitler no involucró a España en la guerra, porque le habían prometido refugio cuando Alemania fuera derrotada. Piensan que Hitler podía acudir a Franco, ya que, si este no hubiera contado con la ayuda de Hitler, habría perdido la guerra. Tenía, pues, una deuda de gratitud.

4.- Localizan el pazo de Meirás. Los dejan entrar, pero al verlos con tantas cámaras, los expulsan

5.- En Caleta de los Loros, el equipo de Joe Hoyt, arqueólogo marino, opera con un magnetómetro, imán muy sensible ante los rastros metálicos y un sonar lateral que usa acústica para crear imágenes con precisión milimétrica del fondo marino. Exploración estéril, tras una señal, que escanean en 3d. Los resultados se ven en el cap 5º.

6.- En Galicia, exploran el cementerio viejo de la Coruña. Tras unos muros de unos treinta años encuentran una inscripción en alemán que dice: “Aquí yacen soldados alemanes” y hay una esvástica, lo que quiere decir que, aunque España fuera neutral, hubo una fuerte presencia nazi. La OSS (después CIA), que desde 1944 seguía el dinero y oro nazi que iba a distintas partes del mundo con el proyecto secreto ‘Refugio Seguro’, en cuya base de datos aparece muy destacada España y, todavía más, Galicia. El tungsteno motiva en Vigo una inversión de 22,7 millones de dólares en 1945, equivalentes a 300 millones actuales, lo que quiere decir que pudo ser una ruta para Hitler. Hubo allí fuerte presencia nazi y durante y después de la II GM hubo una actividad enorme de los U-boat. Allí se se reabastecen y Hitler pudo haber subido a alguno.

Dos puntos neurálgicos en la ruta: el monasterio de Samos (Lugo) y 7.000 m² de úneles en Las Palmas de Gran Canaria