“Persiguiendo a Hitler” (mi opinión)

Son seis personas las que conforman el equipo que dirigen colegiadamente Bob Baer y el Dr. John Cencich en la serie Persiguiendo a Hitler de History Channel. Los seis llegan a caer simpáticos, incluido Gerrard Williams gerrard wiliamsque publicó a finales de 2011 con Simon Dunstand Grey Wolf. The Escape of Adolf Hitler. En muchos periódicos aparecieron artículos en los que Abel Basti denunciaba que, tras el fallido proyecto de publicar un libro y filmar una película con ellos, le habían copiado todo el material que él tenía. Todavía recuerdo que cuando examiné la obra en inglés en la Casa del Libro, tuve la impresión de que, efectivamente, le habían copiado parte del material publicado en distintas obras suyas. Después se publicó en español en Argentina, pero nunca supe si, finalmente, los demandó ni cómo quedó el asunto.

Bob Baer perteneció durante 21 años a la CIA, según parece, muy meritoriamente. En la Agencia decían que era el único que trataba de vivir la máxima esculpida en mármol a la entrada de la sede, consistente en las trece palabras con las que la llamada ‘versión del rey James’ había traducido en 1611 las correspondientes nueve griegas del Evangelio de san Juan (8,32): Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Tal vez alguna vez lo hubiera oído, pero no recordaba que ese fuera el lema de la Agencia, y me pregunté si lo habían elegido como aspiración de cumplimiento o solo para dar brillo a la institución, sin que supusiera atribución de posesión de la verdad ni, menos todavía, potencialidad de conferirla.

Participó con rango parecido al de Bob Baer el Dr. John R. Cencich, profesor de Investigación de la Univ. de Pensilvania e investigador durante cuatro años para el TPIY (Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia) sobre los crímenes cometidos por Slobodan Milosevich en Croacia. También llaman la atención Lenny DePaul, alto oficial de las Fuerzas americanas de caza de fugitivos y Tim (Timothy) Kennedy, sargento de primera clase de las Fuerzas Armadas y, entre otras habilidades, maestro de artes marciales. Procedente del ámbito privado, forma parte Steven Rambam, fundador de Pallorium, Inc., una Agencia de Investigación particular que, entre todas sus filiales, había esclarecido más de diez mil delitos de todo tipo en el mundo entero.

Así que tenemos un equipo de seis personas, a las que se añaden en los ocho capítulos otros especialistas que intervienen con máquinas de alta tecnología, como intérpretes o como peritos en puntos muy concretos, destacando entre todos Sascha Keil, experto conocedor del subsuelo berlinés con sus 159 kilómetros de túneles subterráneos que no enseñan a casi nadie. Sascha ya había aparecido enseñando a Antony Beevor esos túneles en Los búnkeres secretos de Hitler y en algún otro documental. Así que seis personas para desenmarañar y comprobar los documentos contenidos en 744 folios con desmedida cantidad de tachaduras, con multitud de palabras ininteligibles por la mala calidad de las reproducciones, etc.

En la serie Persiguiendo a Hitler se dice y redice que esos documentos fueron desclasificados por el gobierno de EE.UU a comienzos de 2014. Sin embargo, Abel Basti nos dice en la p. 16 de Hitler en Argentina, obra de 2006, que el FBI liberó en 1998 las 754 hojas del Archivo Nº 65-53615, referido a Adolf Hitler y transcribe siete de ellos. Efectivamente, Basti prueba incuestionablemente que esos documentos eran públicos desde hacía quince años largos, lo que no resta mérito alguno a Baer y su equipo, sino más bien lo acentúa, porque rescatan del olvido una documentación válida.

En la serie de History se reproducen parcialmente numerosos documentos y repiten muchos de ellos reiterativamente, por aquello del ritmo cinematográfico, pero complican su identificación innecesariamente, cuando, en una cuestión tan debatida como el final de Hitler, se debería cuidar hasta el extremo su individualización, permitiendo localizarlos y distinguirlos de los pertenecientes a otras fuentes. Aquí estaba servida en bandeja, puesto que en los documentos del FBI apareció numerada cada hoja y agrupadas en cuatro bloques, bastaba con haberlas anotado del I al IV, poniendo, tras una coma, el número de la hoja. Así, Basti podía haber citado el fechado el 4 de septiembre de 1944, como el IV,139; los cinco fechados en 1945 como: I,1-3; II,164; II,169; II,176 y III,135; y el de 1955, como II,41. Sin embargo, en el libro de Basti se identifican muy bien, porque, además de traducirlos y comentarlos, los reproduce tal cual. Es en la serie Persiguiendo a Hitler donde se produce esa confusión.

Como ya presenté la serie capítulo por capítulo, ahora voy a examinarla, buscando el orden cronológico, independientemente del que ahora ocupen tras el montaje de las filmaciones, que con ese formato sin duda tienen más gancho que con un relato lineal. Y finalmente veremos algunas cuestiones de gran importancia que Baer y su equipo tratan con lógica, pero solo desde una de sus posibilidades.

Persiguiendo a Hitler se abre con la noticia difundida por radio de la muerte de Hitler y la el documento de Hoover, director del FBI, de 8 de mayo de 1947 (IV, 120) en el que se constata que “Los oficiales del ejército norteamericano en Alemania no han localizado el cuerpo de Hitler ni existe una fuente fiable que diga de manera definitiva que Hitler está muerto”.

Se preguntan partiendo del documento de 21-septiembre-1945 (I, 1), si Hitler pudo escapar de Berlín y cómo lo hizo. Documentan la dotación de 159 kms de túneles subterráneos, que llegaban hasta el mismísimo aeropuerto, por lo que deducen que se escapa en avión desde Tempelhof (cap. 3), donde había varios aviones y ya había sacado el 21 de abril sus pertenencias en uno de ellos (cap. 4).

subterra

La serie demuestra que el túnel llegaba al mismo aeropuerto de Tempelhof, construido en 1927 y cerrado en 2008. Hitler pudo utilizarlo para escapar, pero no lo hizo.

Llega a Córneas, perteneciente al ayuntamiento de Baleira, provincia de Lugo, a unos 50 kms de Samos, ocultándose en el célebre monasterio (cap. 5).

samos

El Monasterio benedictino de Samos estaba unido por túneles a los edificios que están delante. Era un punto importante en la ‘vía de las ratas’.

Piensan que Hitler podía acudir a Franco por la ayuda prestada en la guerra civil y citan un documento de la OSS en el que se dice que Hitler no involucró a España en la guerra, porque le habían prometido refugio cuando Alemania fuera derrotada. Localizan en Venezuela al testigo que en 1945 vio a Hitler y a otro anciano que con 18 años presenció el aterrizaje de un avión con cuatro o cinco militares. Informan sobre la instalación de tres antenas de 120 metros, construidas en 1940 por Telefunken (cap. 5). En Vigo está el tungsteno y la actividad de los U-boat. Escapa en submarino desde Vigo (cap. 4) a Canarias, donde se repone en la finca de Gustav Winter (cap. 6º), partiendo después en submarino para Argentina. Llega a la Península de Valdés y Caleta de los Loros en San Antonio Oeste (cap. 3). Tres meses después de su muerte está en Florianópolis y en Charata (cap. 1). De allí habría ido al espectacular escondite de Misiones (cap. 2), habría estado en Inalco, propiedad de los Lahusen (cap. 6º) y en el hotel Edén. Buscan túneles entre la bodega y la vivienda de los Einhorn, distante 152 metros del hotel. Está bien documentada su presencia en Casino, Brasil, donde había antenas de tipo militar (cap. 7), y en Bogotá en relación el cohete V-3 y las ojivas nucleares, en línea con el establecimiento del IV Reich. Allí, habrían quemado el avión, arrojando los restos a un pantano cercano. Lo buscan, pero suspenden la búsqueda por falta de luz y por agotamiento del horario autorizado (cap. 8).

Deseo matizar los cinco puntos señalados en negrita que expondré en el mismo orden en que han aparecido en el resumen:

1º.- Respecto de que se escapara en avión desde el aeropuerto de Tempelhof, hay que decir que Baer y su equipo lo piensan así porque, efectivamente, los nazis habían dotado a Berlín de una acompleja red de túneles subterráneos en distintos niveles. Tal vez no se construyeran esos 159 kms subterráneos para poder escapar, pero es indudable que, si era necesario, podían utilizarlos con esa finalidad. Y es cierto que el día 21 salieron de Tempelhof diez o doce aviones con altos cargos nazis: además de otros, todos aquellos que convenía que estuvieran lejos, para que no sospecharan que Hitler se había escapado, no fueran a delatarlo. Y, efectivamente, ni Goering ni Himmler pusieron en duda su suicidio, aunque hubiera salido un avión con las pertenencias del Führer que para qué las iba a querer si se iba a suicidar. Es indiscutible que el día 30 por la noche ellos estaban en el búnker, ya que Eva fue vista por el Dr. Kunz en dos ocasiones, una de ellas “entre las 10 y las 11 de la noche”. Y respecto de él, la nota que pasaron al general Chuikov hacía las cinco de la mañana del día 1 lo decía muy claro: “Hitler se encuentra en el Tiergarten”. El mariscal Zhukov dijo que pudo escapar en el último minuto y Baur, el piloto de Hitler, contó a Bahnsen que el día 26 se le ordenó mantener una pista de aterrizaje en el eje Este-Oeste y que no asistió a la boda de Hitler en la noche del 29, ya que se quedó dormido, agotado por la instalación de una pista de aterrizaje de emergencia delante de la Puerta de Brandemburgo.

Y ¿por qué nadie sospecha que Hitler se hubiera escapado con posterioridad al día 21 en que salió un avión con sus propiedades: documentos, pasaportes, libretas bancarias, etc.? Porque Goebbels y su mujer se habían suicidado, previo sacrificio de sus seis hijos. Sabían que ellos no podían huir y esconderse sin ser descubiertos, por lo que su vida ya no tenía valor alguno, si no podían emplearla en el servicio del Führer y a su lado. Pero hubo un último servicio que los Goebbels podían prestar a su idolatrado Führer, consistente en proteger su fuga, aunque ya nunca más pudieran estar a su servicio y a su lado.

2º.- Se ocultó en el célebre monasterio de Samos: Yo nunca presté especial atención a que Hitler se hubiera escondido en España, salvo que fuera de forma tan transitoria como se señala en Persiguiendo a Hitler, tanto en lo que se refiere a haber aterrizado en avión en Córneas y escondiéndose unos días en Samos y, camino de Argentina, parara unos días en Canarias. La razón es la misma que expondré en el punto 3º: Hitler no se fiaba para nada de Franco, como manifestó en varias ocasiones, salvo que fuera una pose adoptada con finalidad de engañar, un poco como ocurrió con Suiza.

3º.- Sobre el documento de la OSS en el que se dice…:

a) Sobre ese documento: Que yo sepa no se ha desclasificado documento alguno relativo a Hitler de la Office of Strategic Services ni de su sucesora la CIA. Parece que ni juntas ni separadas hubieran producido ninguno. Por supuesto, Baer no nos lo aclara y él debía saberlo. Yo creo que hay documentos de la OSS y de la CIA sobre Hitler todavía sin desclasificar. Y del FBI también. ¿Cuántos…? ¿Más o menos que los rusos?

b) en el que se dice que Hitler no involucró a España en la guerra, porque le habían prometido refugio cuando Alemania fuera derrotada. Yo creo que Hitler no se fiaba en absoluto de Franco desde la conferencia de Hendaya (23/10/1940) y en aquellos momentos no creo que se pensara en la posibilidad de la derrota alemana ni que se hiciera la más mínima alusión a ella. Con la invasión de la URSS el (22/06/1941) y, sobre todo, con la entrada de EE UU en la guerra (8/12/1941), tras el ataque japonés a Pearl Harbor el día anterior, sí que hubo muchos militares alemanes que previeron el negro final que se cernía sobre el régimen nazi y, consiguientemente, sobre Alemania. Otra cosa es que a partir del contraataque de Zhúkov de 7 de enero de 1942 y, sobre todo, desde el enfrentamiento en Stalingrado se desencadenaran las intrigas de Jitomir entre Himmler y Schellenberg y no digamos a partir de febrero de 1943 se pusieran en marcha medidas previsoras de la derrota…

4º.- Sobre el espectacular escondite de Misiones preparado para ocultar a alguien muy importante: Si han aparecido medicamentos tan específicos de Hitler, se puede concluir que fue construido y preparado exclusivamente para él. Pienso que podría ser el proclamado por Doenitz en 1943 como “paraíso terrenal construido por la flota submarina alemana”, que Szabó suponía en “alguna ignota isla, situada lejos del mundo civilizado”. Esa construcción, tan compleja, hecha exclusivamente para esconder una altísima personalidad, solo pudo llevarla a cabo un equipo militar de la Marina o del Ejército en general. No es fácil que esa construcción hubiera sido hecha por un nazi muy rico (o un grupo de ellos) con un equipo de operarios.

5º.- Sobre en línea con el establecimiento del IV Reich. En varias ocasiones se apunta la finalidad de algunas actividades como tendentes a la instauración del IV Reich. Yo creo que hacía ya mucho tiempo que ningún alto dirigente nazi creía en el renacimiento del III Reich, como lo pone de manifiesto el suicidio de los Goebbels y el interés del propio Hitler en conseguir su supervivencia manteniendo a toda costa su ocultación. Otra cosa es que, pasado un tiempo, en selectas reuniones se exaltara actitudes militaristas evocadoras de tiempos pasados que ya no volverían.

En conclusión, deseo que quede claro, pese a estas cinco matizaciones, mi respeto por la brillante contribución de estas seis personas —y todos los colaboradores — que intentan verificar algunas aseveraciones documentales sobre hechos ocurridos setenta años antes, acertando en lo principal, aunque se falle, aun empleando la lógica, en algún aspecto secundario. Hoy se requiere verdadero voluntarismo utópico y un denodado esfuerzo para que cualquier estulticia no valga como si fuera una verdad absoluta por el mero hecho de concordar con la estolidez de la doctrina oficial.

Conclusión del estudio de la obra del Dr. Corsi

No queda suficientemente probado que Hitler escapara en submarino.

Corsi estudia, después del avión, la posibilidad de que hubiera escapado en un submarino. El 10 de julio se rindió el U-530 en Mar del Plata al mando de dos alféreces: Otto Wermuth, de 25 años y Karl Felix Schuller, de 21. Se hizo un inventario de todo lo que llevaban a bordo y los interrogaron. La corrosión del casco evidenciaba que el U-530 había estado en el mar durante mucho tiempo, desatando la sospecha de que Wermuth estaba mintiendo. Se constatan rumores sobre otros U-530, vistos el día anterior y una semana antes. El U-530 había dejado Kiel, Alemania, al norte de Hamburgo, el 19 de febrero de 1945 y la tripulación constaba de 54 marinos, el mayor era un suboficial de 45 años y el menor tenía 19. Un médico argentino certificó que estaban bien de salud, aunque un poco pálidos. El Ministerio de Marina informó que el U-530 no había llevado ningún político ni funcionario militar alemán ni había desembarcado ninguna persona en la costa argentina antes de la rendición. Todo el personal a bordo era la auténtica tripulación. El submarino y su tripulación quedaba a disposición de las autoridades estadounidenses y británicas en la isla de Martín García.

Corsi nos dice que, como Argentina simpatizaba con la Alemania nazi, habría edulcorado las conclusiones y reproduce en tres folios facsímiles (que, si estuvieran numerados, serían las p. 16, 17 y 18 de las reproducciones centrales) un informe de la Inteligencia naval de EE UU fechado el día 18 de julio y titulado: “Un submarino alemán se rinde a la Marina Argentina”. Además recoge literalmente algunos párrafos, por ejemplo: “Nadie de la tripulación tiene documentos de identificación, falta el diario de a bordo, todo el armamento está destruido o inutilizado, faltan el cañón de proa y dos cañones antiaéreos, y la única munición dejada a bordo está inutilizada”. Luego añade un comentario suyo (“Es evidente que la tripulación tenía algo que ocultar, y el submarino no estaba preparado para el combate antes de entregarse a las autoridades navales argentinas”) y vuelve a citar literalmente otras observaciones. A continuación suprime la siguiente línea, que yo creo que es muy importante: “Los periodistas también relataron los rumores siguientes:” y reproduce diez líneas en las que recoge seis frases separadas mediante punto seguido. Se trataría por tanto de seis rumores, el último de los cuales reza así: “EVA  BRAUN  Y  ADOLF  HITLER  DESEMBARCARON  EN  EL  SUR  DE  ARGENTINA.

Corsi añade a continuación que “Curiosamente, aunque este párrafo fue escrito para informar sobre lo que los periodistas argentinos estaban diciendo, la última frase relativa a Adolf Hitler y Eva Braun fue escrita como si esa información fuera un hecho establecido. El informe señaló que en los círculos policiales, se decía que el U-530 atracó  en Comodoro Rivadavia antes de rendirse en Mar del Plata. Más aún, un residente de Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires, informó que alrededor del 22 de junio de 1945 algunas personas desembarcaron en la costa en un bote de goma.” Y luego añade el punto 5º de ocho líneas del folio 2º del citado informe de la Inteligencia americana. De esas ocho líneas, cita cuatro sin entrecomillar, pero prácticamente literales y las otras cuatro las cita entrecomilladas con una frase suya en medio.

  1. Líneas no entrecomilladas, pero prácticamente iguales: Además, en la tarde del 9 de julio, el día antes de que el U-530 (‘submarino’) se rindiera, tuvo lugar una celebración en el comedor privado de (lo que la inteligencia de la marina americana caracterizó como) el “nazi Jousten Hotel” para celebrar la llegada a Argentina de algunos nazis importantes. El informe continuó mencionando que también hubo celebraciones en otros lugares de reunión nazi por la misma razón. (p. 116)
  2. Líneas que aparecen entre comillas:”La misma fuente informó de que el 17 de julio HITLER y otros cinco hombres habían desembarcado (tiempo y lugar desconocido) en una zona militar restringida lejos en el sur de Argentina”, destacó el informe de inteligencia de la marina americana. “Se dice que han llegado desde el mar en dos lanchas que enarbolaban la bandera oficial argentina” (p. 116-117).

Por tanto, hay que decir que Corsi nos presenta como “un hecho establecido” lo que, en mi opinión, no es otra cosa que un rumor más, como los cinco anteriores, en cuyo contexto se encuentra; un rumor todo lo importante que se quiera, pero simple rumor, porque, además, sería un contrasentido impropio del Ejército Americano, que la fuga de Hitler a Argentina se considerara un hecho establecido el 17 de julio y que, sin embargo, admitiera sin ninguna explicación dos meses y medio después lo que Trevor-Roper aseguró en el Informe oficial británico de 1 de noviembre: que Hitler se había suicidado en el búnker, aunque no hubiera aparecido su cadáver.

El punto siguiente es:  Misión clandestina de los U-530.

Corsi nos dice que los informes de la Inteligencia naval de Estados Unidos sobre los U-530 dejan claro que tenían la misión clandestina de transportar nazis de alto nivel a Argentina y, para demostrarlo, pone un ejemplo sobre colores amarillentos y verdosos que yo, que no sé nada de temas militares, probablemente no entendería si me lo explicaran en español, así que en inglés… ni lo intento. Es posible, incluso probable, que esa fuera la misión que tenían los U-530que el oficial no fuera el jovencísimo Wermouth; que hubieran hundido otros submarinos después de desembarcar a algunos pasajeros; que se produjeran lagunas e incoherencias en los relatos, aunque hubieran sido ensayados; que hubieran destruido documentos de navegación o tuvieran diccionarios de español y cigarrillos argentinos…; pero de todo ello no se puede deducir más que la posibilidad, nada más que la posibilidad,  de que hubieran desembarcado a Hitler en Argentina. Y la posibilidad no la niega nadie, pero por algo el axioma de la lógica clásica decía que solo “de facto ad posse, valet illatio”. Se conoce que ya entonces se tenía la misma costumbre de ahora: deducir el hecho de su mera posibilidad.

El 17 de agosto de 1945 apareció en Mar del Plata un submarino U-977, totalmente equipado, al mando de Heinz Schaffer, un alférez de 24 años. Corsi nos da toda clase de datos sobre los U-977 y nos dice que el alférez siempre insistió en que el U-977 no participó en que Hitler o cualquier otro oficial nazi escapara a Argentina y nos cuenta que el mismo Schaffer publicó en 1952 sobre ese tema un libro , en el que constataba con cuánta insistencia le preguntaban si había llevado a Hitler y dónde lo había desembarcado, cómo lo pusieron en la misma celda con Otto Wermouth con la esperanza de poder grabar el relato de lo ocurrido; pero, como Schaffer no explicó satisfactoriamente un tiempo muy superior al que debería haber empleado en un trayecto, la Inteligencia americana siempre sostuvo que lo había empleado en desembarcar pasajeros nazis o en proteger otros submarinos dedicados a esa actividad, por lo que, tal como se deduce de esos interrogatorios tan intensos, nunca creyeron que su historia hubiera sido tan inocente.

   Así que este capítulo 5 concluye con “Un refugio en Bariloche” (es decir, se da por supuesto lo que se debía probar), diciendo que encontró una comunidad alemana entusiasta y lista para darle la bienvenida, adornándolo con datos que, siendo reales, no avalan la prueba, como el hecho de que en Argentina existían muchos germanoargentinos que eran muy nazis. Y ahí viene lo del Hotel Edén, propiedad de Walter e Ida Eichhorn Bonfert, en La Falda, provincia de Córdoba o la Residencia Inalco, junto al Lago Nahuel Huapi en Rio Negro, San Carlos de Bariloche. [Nadie pone en duda que en Argentina a mediados de los cuarenta había muchos lugares donde poder esconderse y pasar desapercibido durante años.]

Corsi titula la Conclusión: ¿Quién ayudó a Hitler a escapar? Y comienza señalando el escándalo que supone que escapara sin castigo el causante de la muerte de sesenta millones de personas y del asesinato de seis millones de judíos y explica la doctrina oficial en cuanto que resultaba más aceptable para los aliados occidentales. Fueron poco los nazis ajusticiados en Nuremberg, mientras fueron decenas de miles los escapados y fueron muchas las penas de muerte conmutadas por cadena perpetua, que después fueron reducidas por sucesivos indultos.

La fuga de Hitler comenzó a gestarse en 1943, cuando Bormann implementó el plan para invertir miles de millones de dólares en empresas de Estados Unidos y Argentina, cuando Allen Dulles continuó las alianzas forjada antes de la guerra entre empresas estadounidenses y alemanas.

Corsi piensa que Hitler no habría podido escapar sin la complicidad de Allen Dulles en Suiza y de Juan Perón en Argentina. Y añade que había que hacer creer al mundo que Hitler se había suicidado como un cobarde y no tener que condenarlo a muerte por crímenes de guerra. Así se evitaría que las generaciones futuras lo pudieran considerar un mártir. Cree que Roosevelt y Truman se enfrentaron al concluir la II GM a un dilema parecido al que se enfrentó Abrahan Lincoln  al final de la Guerra Civil americana. El Presidente del Tribunal Supremo, Salmon P. Chase, había declarado en julio de 1867 que “Lincoln quería que [Jefferson] Davis se escapara, y tenía razón. Su captura era un error, pero su juicio sería un error mayor.”

A. Lincoln - copiaSalmon S. Chase (2)  J. Davis

   Estos son los tres personajes aludidos por Corsi en el dilema similar al que Roosevelt y Truman habrían tenido con Hitler. Permítaseme explicarlo brevemente, ya que, como es lógico, los españoles no conocemos la historia de Estados Unidos como la conocen los propios americanos. Abrahan Lincoln (primera imagen) nombró Presidente del Tribunal Supremo a Salmon P. Chase (imagen del centro) en diciembre de 1864, es decir, exactamente cuatro meses antes de ser asesinado. Jefferson Davis (imagen tercera) fue elegido Presidente de los Estados Confederados en febrero de 1861 y en abril comenzó la Guerra de Secesión, dándola por concluida a finales de abril de 1865. Davis huyó, pero fue capturado el 10 de mayo de 1865 y se le puso en libertad el 13 de mayo de 1867. Según Corsi, Chase  declaró en julio de 1867 —es decir, casi tres meses después de ser liberado: ¿justificación a posteriori?— que “Lincoln quería que Davis escapara y tenía razón” y siguió defendiendo sus ideas hasta que murió 24 años más tarde, sin que nadie tratara de convertirlo en mártir de la causa sudista. No deja de ser una explicación y, aunque habría que tener en cuentas varias vertientes del problema, no deja de ser un autor americano quien nos lo esclarece, aunque, con todo, deberíamos preguntarnos: ¿es posible que Roosevelt  y Truman creyeran que era mejor correr un tupido velo sobre el final de Hitler, para que —’pelillos a la mar’, que suele decirse— nunca nadie lo considerara un mártir…?

Estoy de acuerdo con Corsi, cuando afirma que Hitler sabía que tendría que permanecer en la clandestinidad el resto de su vida y que en el momento tratara de ‘resurgir’, firmaría su sentencia de muerte. Tal vez tenga razón en que lo que Allen Dulles percibió fue que en el siglo XX se estaba configurando un conflicto no entre capitalismo y comunismo, sino entre nacionalsocialismo y comunismo. O en la vinculación que establece entre la política nacionalsocialista y el pensamiento del New Deal, precursor del pensamiento progresista de hoy, que llevaría a Allen Dulles a considerar como aliados naturales a los nazis que trabajaban para Hitler en el gobierno, en los negocios y en actividades de inteligencia. Dulles no sólo tuvo en cuenta a la agencia de inteligencia de la Wehrmacht de Reinhard Gehlen para crear la CIA, sino que también planeó la “Operación Paperclip” para llevar a miles de científicos, ingenieros y expertos alemanes técnicamente muy cualificados, para trabajar en la reorganización de los negocios de Estados Unidos y para orientar la producción de guerra con la competencia necesaria para dominar la economía de la posguerra mundial.

Corsi afirma que “Sin la complicidad de Dulles, es mucho menos probable que Hitler o cualquiera de los otros cómplices nazis como Eichmann y Mengele hubieran escapado jamás.”

Cuando los nazis escaparon de Alemania al final de la Segunda Guerra Mundial, trajeron con ellos no sólo el avanzado genio técnico de la ciencia nazi y, aunque perdieron la Segunda Guerra Mundial, el sueño de Hitler de una Europa unida gobernada por Alemania ha sido parcialmente alcanzado en la actual Unión Europea; pero también dice otras cosas sorprendentes, como la frase de Jim Marrs: “Estados Unidos hoy es el sueño de un nacional socialista hecho realidad”.