“Persiguiendo a Hitler” (mi opinión)

Son seis personas las que conforman el equipo que dirigen colegiadamente Bob Baer y el Dr. John Cencich en la serie Persiguiendo a Hitler de History Channel. Los seis llegan a caer simpáticos, incluido Gerrard Williams gerrard wiliamsque publicó a finales de 2011 con Simon Dunstand Grey Wolf. The Escape of Adolf Hitler. En muchos periódicos aparecieron artículos en los que Abel Basti denunciaba que, tras el fallido proyecto de publicar un libro y filmar una película con ellos, le habían copiado todo el material que él tenía. Todavía recuerdo que cuando examiné la obra en inglés en la Casa del Libro, tuve la impresión de que, efectivamente, le habían copiado parte del material publicado en distintas obras suyas. Después se publicó en español en Argentina, pero nunca supe si, finalmente, los demandó ni cómo quedó el asunto.

Bob Baer perteneció durante 21 años a la CIA, según parece, muy meritoriamente. En la Agencia decían que era el único que trataba de vivir la máxima esculpida en mármol a la entrada de la sede, consistente en las trece palabras con las que la llamada ‘versión del rey James’ había traducido en 1611 las correspondientes nueve griegas del Evangelio de san Juan (8,32): Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Tal vez alguna vez lo hubiera oído, pero no recordaba que ese fuera el lema de la Agencia, y me pregunté si lo habían elegido como aspiración de cumplimiento o solo para dar brillo a la institución, sin que supusiera atribución de posesión de la verdad ni, menos todavía, potencialidad de conferirla.

Participó con rango parecido al de Bob Baer el Dr. John R. Cencich, profesor de Investigación de la Univ. de Pensilvania e investigador durante cuatro años para el TPIY (Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia) sobre los crímenes cometidos por Slobodan Milosevich en Croacia. También llaman la atención Lenny DePaul, alto oficial de las Fuerzas americanas de caza de fugitivos y Tim (Timothy) Kennedy, sargento de primera clase de las Fuerzas Armadas y, entre otras habilidades, maestro de artes marciales. Procedente del ámbito privado, forma parte Steven Rambam, fundador de Pallorium, Inc., una Agencia de Investigación particular que, entre todas sus filiales, había esclarecido más de diez mil delitos de todo tipo en el mundo entero.

Así que tenemos un equipo de seis personas, a las que se añaden en los ocho capítulos otros especialistas que intervienen con máquinas de alta tecnología, como intérpretes o como peritos en puntos muy concretos, destacando entre todos Sascha Keil, experto conocedor del subsuelo berlinés con sus 159 kilómetros de túneles subterráneos que no enseñan a casi nadie. Sascha ya había aparecido enseñando a Antony Beevor esos túneles en Los búnkeres secretos de Hitler y en algún otro documental. Así que seis personas para desenmarañar y comprobar los documentos contenidos en 744 folios con desmedida cantidad de tachaduras, con multitud de palabras ininteligibles por la mala calidad de las reproducciones, etc.

En la serie Persiguiendo a Hitler se dice y redice que esos documentos fueron desclasificados por el gobierno de EE.UU a comienzos de 2014. Sin embargo, Abel Basti nos dice en la p. 16 de Hitler en Argentina, obra de 2006, que el FBI liberó en 1998 las 754 hojas del Archivo Nº 65-53615, referido a Adolf Hitler y transcribe siete de ellos. Efectivamente, Basti prueba incuestionablemente que esos documentos eran públicos desde hacía quince años largos, lo que no resta mérito alguno a Baer y su equipo, sino más bien lo acentúa, porque rescatan del olvido una documentación válida.

En la serie de History se reproducen parcialmente numerosos documentos y repiten muchos de ellos reiterativamente, por aquello del ritmo cinematográfico, pero complican su identificación innecesariamente, cuando, en una cuestión tan debatida como el final de Hitler, se debería cuidar hasta el extremo su individualización, permitiendo localizarlos y distinguirlos de los pertenecientes a otras fuentes. Aquí estaba servida en bandeja, puesto que en los documentos del FBI apareció numerada cada hoja y agrupadas en cuatro bloques, bastaba con haberlas anotado del I al IV, poniendo, tras una coma, el número de la hoja. Así, Basti podía haber citado el fechado el 4 de septiembre de 1944, como el IV,139; los cinco fechados en 1945 como: I,1-3; II,164; II,169; II,176 y III,135; y el de 1955, como II,41. Sin embargo, en el libro de Basti se identifican muy bien, porque, además de traducirlos y comentarlos, los reproduce tal cual. Es en la serie Persiguiendo a Hitler donde se produce esa confusión.

Como ya presenté la serie capítulo por capítulo, ahora voy a examinarla, buscando el orden cronológico, independientemente del que ahora ocupen tras el montaje de las filmaciones, que con ese formato sin duda tienen más gancho que con un relato lineal. Y finalmente veremos algunas cuestiones de gran importancia que Baer y su equipo tratan con lógica, pero solo desde una de sus posibilidades.

Persiguiendo a Hitler se abre con la noticia difundida por radio de la muerte de Hitler y la el documento de Hoover, director del FBI, de 8 de mayo de 1947 (IV, 120) en el que se constata que “Los oficiales del ejército norteamericano en Alemania no han localizado el cuerpo de Hitler ni existe una fuente fiable que diga de manera definitiva que Hitler está muerto”.

Se preguntan partiendo del documento de 21-septiembre-1945 (I, 1), si Hitler pudo escapar de Berlín y cómo lo hizo. Documentan la dotación de 159 kms de túneles subterráneos, que llegaban hasta el mismísimo aeropuerto, por lo que deducen que se escapa en avión desde Tempelhof (cap. 3), donde había varios aviones y ya había sacado el 21 de abril sus pertenencias en uno de ellos (cap. 4).

subterra

La serie demuestra que el túnel llegaba al mismo aeropuerto de Tempelhof, construido en 1927 y cerrado en 2008. Hitler pudo utilizarlo para escapar, pero no lo hizo.

Llega a Córneas, perteneciente al ayuntamiento de Baleira, provincia de Lugo, a unos 50 kms de Samos, ocultándose en el célebre monasterio (cap. 5).

samos

El Monasterio benedictino de Samos estaba unido por túneles a los edificios que están delante. Era un punto importante en la ‘vía de las ratas’.

Piensan que Hitler podía acudir a Franco por la ayuda prestada en la guerra civil y citan un documento de la OSS en el que se dice que Hitler no involucró a España en la guerra, porque le habían prometido refugio cuando Alemania fuera derrotada. Localizan en Venezuela al testigo que en 1945 vio a Hitler y a otro anciano que con 18 años presenció el aterrizaje de un avión con cuatro o cinco militares. Informan sobre la instalación de tres antenas de 120 metros, construidas en 1940 por Telefunken (cap. 5). En Vigo está el tungsteno y la actividad de los U-boat. Escapa en submarino desde Vigo (cap. 4) a Canarias, donde se repone en la finca de Gustav Winter (cap. 6º), partiendo después en submarino para Argentina. Llega a la Península de Valdés y Caleta de los Loros en San Antonio Oeste (cap. 3). Tres meses después de su muerte está en Florianópolis y en Charata (cap. 1). De allí habría ido al espectacular escondite de Misiones (cap. 2), habría estado en Inalco, propiedad de los Lahusen (cap. 6º) y en el hotel Edén. Buscan túneles entre la bodega y la vivienda de los Einhorn, distante 152 metros del hotel. Está bien documentada su presencia en Casino, Brasil, donde había antenas de tipo militar (cap. 7), y en Bogotá en relación el cohete V-3 y las ojivas nucleares, en línea con el establecimiento del IV Reich. Allí, habrían quemado el avión, arrojando los restos a un pantano cercano. Lo buscan, pero suspenden la búsqueda por falta de luz y por agotamiento del horario autorizado (cap. 8).

Deseo matizar los cinco puntos señalados en negrita que expondré en el mismo orden en que han aparecido en el resumen:

1º.- Respecto de que se escapara en avión desde el aeropuerto de Tempelhof, hay que decir que Baer y su equipo lo piensan así porque, efectivamente, los nazis habían dotado a Berlín de una acompleja red de túneles subterráneos en distintos niveles. Tal vez no se construyeran esos 159 kms subterráneos para poder escapar, pero es indudable que, si era necesario, podían utilizarlos con esa finalidad. Y es cierto que el día 21 salieron de Tempelhof diez o doce aviones con altos cargos nazis: además de otros, todos aquellos que convenía que estuvieran lejos, para que no sospecharan que Hitler se había escapado, no fueran a delatarlo. Y, efectivamente, ni Goering ni Himmler pusieron en duda su suicidio, aunque hubiera salido un avión con las pertenencias del Führer que para qué las iba a querer si se iba a suicidar. Es indiscutible que el día 30 por la noche ellos estaban en el búnker, ya que Eva fue vista por el Dr. Kunz en dos ocasiones, una de ellas “entre las 10 y las 11 de la noche”. Y respecto de él, la nota que pasaron al general Chuikov hacía las cinco de la mañana del día 1 lo decía muy claro: “Hitler se encuentra en el Tiergarten”. El mariscal Zhukov dijo que pudo escapar en el último minuto y Baur, el piloto de Hitler, contó a Bahnsen que el día 26 se le ordenó mantener una pista de aterrizaje en el eje Este-Oeste y que no asistió a la boda de Hitler en la noche del 29, ya que se quedó dormido, agotado por la instalación de una pista de aterrizaje de emergencia delante de la Puerta de Brandemburgo.

Y ¿por qué nadie sospecha que Hitler se hubiera escapado con posterioridad al día 21 en que salió un avión con sus propiedades: documentos, pasaportes, libretas bancarias, etc.? Porque Goebbels y su mujer se habían suicidado, previo sacrificio de sus seis hijos. Sabían que ellos no podían huir y esconderse sin ser descubiertos, por lo que su vida ya no tenía valor alguno, si no podían emplearla en el servicio del Führer y a su lado. Pero hubo un último servicio que los Goebbels podían prestar a su idolatrado Führer, consistente en proteger su fuga, aunque ya nunca más pudieran estar a su servicio y a su lado.

2º.- Se ocultó en el célebre monasterio de Samos: Yo nunca presté especial atención a que Hitler se hubiera escondido en España, salvo que fuera de forma tan transitoria como se señala en Persiguiendo a Hitler, tanto en lo que se refiere a haber aterrizado en avión en Córneas y escondiéndose unos días en Samos y, camino de Argentina, parara unos días en Canarias. La razón es la misma que expondré en el punto 3º: Hitler no se fiaba para nada de Franco, como manifestó en varias ocasiones, salvo que fuera una pose adoptada con finalidad de engañar, un poco como ocurrió con Suiza.

3º.- Sobre el documento de la OSS en el que se dice…:

a) Sobre ese documento: Que yo sepa no se ha desclasificado documento alguno relativo a Hitler de la Office of Strategic Services ni de su sucesora la CIA. Parece que ni juntas ni separadas hubieran producido ninguno. Por supuesto, Baer no nos lo aclara y él debía saberlo. Yo creo que hay documentos de la OSS y de la CIA sobre Hitler todavía sin desclasificar. Y del FBI también. ¿Cuántos…? ¿Más o menos que los rusos?

b) en el que se dice que Hitler no involucró a España en la guerra, porque le habían prometido refugio cuando Alemania fuera derrotada. Yo creo que Hitler no se fiaba en absoluto de Franco desde la conferencia de Hendaya (23/10/1940) y en aquellos momentos no creo que se pensara en la posibilidad de la derrota alemana ni que se hiciera la más mínima alusión a ella. Con la invasión de la URSS el (22/06/1941) y, sobre todo, con la entrada de EE UU en la guerra (8/12/1941), tras el ataque japonés a Pearl Harbor el día anterior, sí que hubo muchos militares alemanes que previeron el negro final que se cernía sobre el régimen nazi y, consiguientemente, sobre Alemania. Otra cosa es que a partir del contraataque de Zhúkov de 7 de enero de 1942 y, sobre todo, desde el enfrentamiento en Stalingrado se desencadenaran las intrigas de Jitomir entre Himmler y Schellenberg y no digamos a partir de febrero de 1943 se pusieran en marcha medidas previsoras de la derrota…

4º.- Sobre el espectacular escondite de Misiones preparado para ocultar a alguien muy importante: Si han aparecido medicamentos tan específicos de Hitler, se puede concluir que fue construido y preparado exclusivamente para él. Pienso que podría ser el proclamado por Doenitz en 1943 como “paraíso terrenal construido por la flota submarina alemana”, que Szabó suponía en “alguna ignota isla, situada lejos del mundo civilizado”. Esa construcción, tan compleja, hecha exclusivamente para esconder una altísima personalidad, solo pudo llevarla a cabo un equipo militar de la Marina o del Ejército en general. No es fácil que esa construcción hubiera sido hecha por un nazi muy rico (o un grupo de ellos) con un equipo de operarios.

5º.- Sobre en línea con el establecimiento del IV Reich. En varias ocasiones se apunta la finalidad de algunas actividades como tendentes a la instauración del IV Reich. Yo creo que hacía ya mucho tiempo que ningún alto dirigente nazi creía en el renacimiento del III Reich, como lo pone de manifiesto el suicidio de los Goebbels y el interés del propio Hitler en conseguir su supervivencia manteniendo a toda costa su ocultación. Otra cosa es que, pasado un tiempo, en selectas reuniones se exaltara actitudes militaristas evocadoras de tiempos pasados que ya no volverían.

En conclusión, deseo que quede claro, pese a estas cinco matizaciones, mi respeto por la brillante contribución de estas seis personas —y todos los colaboradores — que intentan verificar algunas aseveraciones documentales sobre hechos ocurridos setenta años antes, acertando en lo principal, aunque se falle, aun empleando la lógica, en algún aspecto secundario. Hoy se requiere verdadero voluntarismo utópico y un denodado esfuerzo para que cualquier estulticia no valga como si fuera una verdad absoluta por el mero hecho de concordar con la estolidez de la doctrina oficial.

“Persiguiendo a Hitler” capítulos 7 y 8

En el capítulo séptimo (Los amigos de Hitler) se preguntan por qué un búnker en una propiedad, si no tienes algo muy importante que ocultar. Después, ¿dónde iría? Un documento del FBI señalaba un misterioso complejo nazi en lo profundo se la selva de Misiones, visto ya en el cap. 2º. ¿Cómo se lleva a Hitler de Bariloche a Misiones, mil cien kilómetros a través de Argentina? Necesitaría ayuda, dinero, provisiones. Como fugitivo es muy difícil desaparecer por largos períodos. No puedes hacerlo solo, dependía de los nazis locales, gente con poder y dinero. Hacen un análisis de vínculos con un programa especial que estudia las conexiones con Hitler. Entre ellos, están los Einhorn con el hotel Edén que está en la Falda, entre Bariloche y Misiones. Y el equipo va a Córdoba, al hotel Edén. Allí iban las grandes familias de la oligarquía argentina, presidentes y nobles. Allí estuvo, Einstein.

Protegían a la gente usando túneles, pero el especialista no puede decir con certeza dónde hay alguno. Era el hotel más lujoso de Argentina, construido en 1897 y comprado por los Eichhorn en 1912, año del hundimiento del Titanic. Los Eichhorn no vivian en el hotel, sino en una casa no muy lejana. Investiga la bodega, abarrotada de botellas de vino. Y señala que la pared posterior es un muro añadido. Los ladrillos no concuerdan con los demás. Alguien selló la entrada de los túneles. La bodega es un lugar perfecto para ocultar el sistema de túneles. Sería un peligro sin sentido que Hitler estuviera en el hotel Edén, expuesto a otras personas, lo que generaría rumores; pero existen túneles subterráneos que van del hotel a otro lugar. Van con el GPR (Ground Penetrating Radar) o georradar, que indica si hay algo diferente. Hitler no estuvo en el hotel, sino en la casa de los Eichhorn (Ida y Walter), distante 152 metros del hotel.

Entrevistan a Catalina Gamero, anciana y enferma, que llevaba a Hitler el desayuno a la entrada de su habitación. Ella atestigua que estuvo nueve o diez días en la casa de los Eichhorn y después estuvo un par de semanas en el castillo de Fritz Mandl, que era un ‘magnate austríaco de las municiones’, puesto en la lista negra de EE.UU por estar asociados con los intereses económicos del Eje.

Bob cree que Hitler quería ‘restablecerse a sí mismo’ e intentó reconstruir su base política. Citan un documento de 7-11-44, de un espía francés que asistió a una reunión. En el se cita “la industria alemana debe entender que no se puede ganar la guerra y que los industriales alemanes deben prepararse para financiar mediante sus exportaciones al partido nazi que se verá forzado a la clandestinidad. Recibirán planes y dibujos de armas nuevas que no pueden caer en manos del enemigo.

Contactan con Francisco Capdevilla, biógrafo de Fritz Mandl, fabricante de municiones y excavan siguiendo lo detectado por GPR y encuentran evidencias de la construcción de un túnel colapsado entre el hotel y la casa. Concluyen que en el hotel Edén fue donde Hitler comenzó a iniciar el IV Reich. Él habría expuesto sus planes futuros en el hotel Edén y haberse retirado después al complejo selvático de Misiones durante un periodo prolongado. Un documento de 9 de julio de 1947 señala a Casino, un pueblo de Brasil que está a unos 800 kms de Misiones. La fuente es un agente secreto francés quien dice que iba a actuar un ballet en el gran hotel de Casino durante tres noches sucesivas y pudo reconocer a Hitler. ¿Qué pretendía? Un transmisor de tipo militar que le permitía comunicarse con muchos lugares para poder iniciar el IV Reich.

hotel atlantico

El hotel Atlántico de Cassino fue designado con el nombre del enclave geográfico donde se encontraba.

Van a Cassino en Brasil. El hotel más viejo es el Atlántico. Después de la II GM hubo allí muchas familias alemanas que evitaban a los aliados. Tenía un salón de baile. El hotel está lejos de todo. Hay un banco. Allí actuó el ballet durante tres noches sucesivas. En los archivos localizan un periódico que habla del ballet en el hotel el 5 de febrero de 1947, un poema de Pierre Dumont, conocido crítico de baile francés, después de una actuación solo para invitados, (al público solo se abrió el 6 y el 7). Allí, entre personas ricas e importantes, estuvo Hitler.

Ubican a Hitler en Casino, Brasil, con potentes comunicaciones y después en Bogotá, donde habrían quemado el avión, arrojando los restos a un pantano, que exploran intentando localizarlos.

En el capítulo octavo (El plan de Hitler) Bob Baer cree que buscaba la oportunidad de volver. Usan cientos de archivos del FBI para rastrear los movimientos desde el búnker. En el curso de dos años Hitler fue a Argentina y anduvo por Hispanoamérica antes de llegar a un pequeño pueblo de Brasil (Casino). El FBI lo ubica en las proximidades de un aparato de comunicaciones de alto poder y antenas de tipo militar. Buscan el lugar descrito en ese documento. Las casas en ese lugar son contemporáneas. Preguntan a la propietaria, una señora de edad, que dice que el propietario anterior era alemán y nazi. Un tal Sanders, que había instalado una radio, tenía vínculos con la inteligencia nazi y fue detenido por espionaje.

Un documento fechado el 22 de mayo de 1948 ubica a Hitler en Bogotá. Hitler y dos físicos alemanes viajaron en avión con planes secretos para el cohete bomba V-3 y las ojivas nucleares. Siempre en línea con el IV Reich. Después quemaron el avión y los restos fueron sumergidos en un pantano cercano. Buscan el lago o pantano Santa María, cerca de la casa de campo de Alfonso López Fumarejo, que era el presidente de Colombia, donde había un grave problema de transporte y establecieron la SCADTA (Sociedad colombo-alemana de transportes aéreos, de donde nacería Avianca). La dirigía el coronel Herber Boy, alemán y nazi del pueblo de Goebbels. El Presidente de Colombia, unido a los aliados, aprisionaba a los alemanes nazis. No era lógico que aterrizaran allí para meterse en la boca del lobo y una segunda consulta evidencia que el final de la calle 68 había otro pantano llamado La Florida. Les dejan examinar sus aguas durante 12 horas. Encuentran una estructura de aluminio, pero no pueden por la suciedad del agua discernir qué puede ser. Podría estar allí, pero tuvieron que suspender la búsqueda por falta de luz y por agotamiento del horario autorizado.

Desde una perspectiva racional, viéndolo globalmente, no hay prueba de que Hitler muriera en el búnker. Sin duda, hay más pruebas de que Hitler pudo escapar. En Berlín descubrieron un túnel desconocido. Bob Baer cree que podía haber sacado a Hitler y llevarlo a España, donde hay evidencias. Y pudo haber ido en submarino. En Argentina hay varias pruebas. No es cierto que muriera en el búnker como afirman los historiadores. Nunca hay que dejar de buscar la verdad. La historia no es tan firme [‘dogmática’ quedaría mejor], como la hemos recibido. Nunca hay que aceptar como hechos las meras apariencias.

En un próximo capítulo, mucho más breve, analizaré algunos puntos de desacuerdo sobre este magnífico documental de History Channel.

Hasta pronto.

“Persiguiendo a Hitler, capítulos 5 y 6

En el Capítulo 5 se analizan las ‘rutas de ratas‘. Tienen un informe de la embajada de EE.UU. en el que se dice que partieron hacia Argentina desde Vigo nazis disfrazados de sacerdotes. Se centran en el gran monasterio de Samos, a unos 200 Kms de Vigo. Antiguo, grande, apartado con 200 iglesias dependientes, es decir, con 200 refugios potenciales. En 1945 vinieron al monasterio muchos militares alemanes que vestían como monjes. Es la ‘ruta de las ratas’, camino de Vigo. Un obrero de la construcción que en 1945 trabajó allí a los 18 años, vio a Hitler en mayo. No hay documentación, ya que hubo un incendio en 1950. Había túneles secretos. Exploran un túnel como de 91 metros, pero se topan con el muro. Examinan un edificio que fue centro de retención llevado por la guardia civil. Celdas cementadas con huellas de un túnel, posiblemente utilizados para escoltar alemanes dentro y fuera del monasterio.

Localizan en Venezuela al testigo que vio a Hitler y lo entrevistan por Skay. En el año 1945 estaba construyendo compartimentos secretos dentro del monasterio para nazis, entre ellos Hitler, que no tenía bigote. Lo vio en mayo. Iba a trabajar a otro pueblo cuando el avión con cinco alemanes aterrizó en un campo de patatas. Todos convinieron en que uno de ellos era Hitler. El pueblo se llamaba Córneas, perteneciente al ayuntamiento de Baleira, provincia de Lugo, a unos 50 kms de Samos.

Aparece otro anciano que presenció el aterrizaje de un avión con cuatro o cinco militares. Sitúan sobre el mapa el punto de aterrizaje y van allí. Localizan el edificio en ruinas con una antena de radio que operaba con aviones alemanes en 1945. Mediante una avanzada herramienta de sondeo determinan la posibilidad de aterrizajes en ese terreno con sus desniveles. Visitan la base de una de las tres antenas de 120 metros, construidas en 1940 por Telefunken para búsqueda radio-direccional. Esas antenas, que derribó un huracán, permitían encontrar puntos de navegación con rangos de miles de kilómetros, permitiendo que el avión triangulara su posición al estilo de un moderno GPS. Por tanto, Hitler pudo haberse movido a través de España.

A Bob Baer le preocupa la distancia de 10.782 kms que tendrían que hacer en U-Boat de Vigo a Argentina, porque quienes hacían esos viajes, enfermaban. Sabemos por el primer documento del FBI que Hitler llegó enfermo de úlceras y asma. Eran espacios muy reducidos para 15 días de inmersión, aunque pudieran parar varios días en Canarias, un alto a los 1.600 kms. ¿Pudo usar Hitler ese punto de parada en su viaje? Allí eran reparados los U-Boats, los abastecían de alimentos, armas y torpedos, que tenían almacenados en la isla. A un km del mar tenían siete mil metros cuadrados de túneles dotados de ventilación natural y mecánica y allí disponían de cuatro máquinas ‘enigma’ para comunicarse en clave.

Villa Winter en Gran Canaria: lugar de descanso antes de proseguir viaje en submarino e Inalco y el lago Nahuel Huapi a la llegada.

En el capítulo sexto (La guarida de Hitler) se vuelve a insistir sobre lo dicho en el anterior. El complejo canario está dotado con una puerta de acceso de acero de 20 cms de grosor. Las instalaciones se construyeron oficialmente con dinero español, pero las dotación de infraestructuras para tener y cargar torpedos solo podía servir a los submarinos nazis, ya que España no tenía ningún submarino. Era, pues, una base alemana. Hay un documento de la OSS sobre ‘alemanes molestos’, entre ellos de Gustav Winter, ingeniero alemán que en 1930 construyó en las islas Canarias una villa, en la que con Franco se militarizaron algunas zonas. Es una base satélite nazi, donde Hitler se pudo recuperar. La villa estaba rodeada de dieciocho hectáreas de ‘tierras nazis’. Visitan el edificio. La parte baja estuvo habilitada para vivir por lo menos diez personas: dormitorios y una enfermería, un refugio muy seguro, para recuperar personas exhaustas o con necesidad de ayuda médica. Un lugar especial para sacar de Alemania altos oficiales nazis y ponerlos a salvo. Hitler se habría podido recuperar allí el tiempo que hubiera sido necesario.

Hitler desembarcó en un U-Boat en San Antonio Oeste. ¿Dónde fue después? El documento del FBI dice que después “hubo un viaje tierra adentro”, hacia el pie de las montañas del sur de los Andes y, tal vez, allí se ocultaron. Otro documento dice que Hitler vive en una inmensa propiedad de la Patagonia, que sitúan en Bariloche. La colonia alemana era el lugar donde Hitler podía sentirse cómodo y protegido.

Investigan en Bariloche, en la frontera entre Argentina y Chile, una fortaleza para nazis fugitivos, para ocultar y proteger oficiales de las SS. Allí, a 644 kms de San Antonio Oeste, llegaron cientos de nazis al concluir la II GM. La estación de tren está en las afueras de la ciudad, funcionaba desde 1934, y tenía zonas privadas, por ejemplo para Lahusen, el del imperio de la lana en Argentina, propietarios de Inalco. Siempre hubo rumores de que Hitler se refugió en esa remota mansión, a kilómetros de la civilización. Solo habría sido asequible por el lago, mientras 180 hectáreas de bosque la rodean por tres de sus lados, por la otra estaba protegida por las aguas del lago Nahuel Huapi. No hay camino de ningún tipo que lleve a ella. La rodea un secreto total. Esa podría ser “la inmensa propiedad alemana donde los archivos desclasificados ubican a Hitler meses después de que se le creyera muerto”. Y planifican cuidadosamente la exploración. Se ve una torre de vigilancia sin actividad alguna. Todo está cerrado, como si no viviera nadie en esa casa gigantesca con tres chimeneas, dos puertas y diecisiete ventanas. Construir eso costó una fortuna. Tiene una rampa de acceso de hidroaviones. Toman muchas fotos, pero observan la presencia de alguien y se retiran.

En los planos parece que hubiera una casa por la parte trasera. Fotografían con un dron dotado con una cámara de alta resolución y no ven ninguna casa por la parte trasera, pero sí ven un conducto de aire que podría conducir a un destruido búnker subterráneo.

El hotel Edén y la casa de los Eichhorn (unidos por un túnel), donde parece que se hospedó Hitler

“Persiguiendo a Hitler”, capítulos 3 y 4

El capítulo tercero, que trata sobre la fuga, alterna Berlín con Argentina, propone varias cuestiones precisas:

1ª.- ¿Cómo salió de Alemania con el ejército Rojo rodeando Berlín? Se plantea la salida en avión. Introducen los parámetros en la base de datos NIAD.

2ª.- Se parte de una frase del teniente Friedrich Olmes para afirmar que estaba convencido de que algún día se iría en avión y con él estaría Hitler (y Himmler). Sascha Keil completa: “planearon escapar dos años antes”.

3ª.- Hitler el día de su cumpleaños accedió a ir al sur.

4ª.- El almirante Puttkamer dice que el 21 salieron desde Tempelhof entre ocho y diez aviones, el primero de ellos fue cargado con los artículos personales de Hitler. Tempelhof no fue tomado hasta el 28 de abril. Sascha asegura que Hitler podía llegar desde el búnker por un túnel subterráneo. ¿Pudo Hitler escapar de un Berlín controlado por los soviéticos?

5ª.- ¿Cómo pudo entrar en Argentina? Cita el primero de los folios desclasificados que comienza diciendo que “seis oficiales argentinos ayudaron a ocultar a Hitler al llegar en un submarino que arribó por la Península Valdés.” El 5 de mayo de 1945 se rinden todos los U-Boots, excepto 46 que continuaron operando. Dos llegaron a Argentina tres meses después. Los U-Boots pueden hacer 14.000 kms bajo el agua. Hitler pudo llegar en uno de ellos. En la Península Valdés localizan el faro. ¿Pudo un submarino llegar allí y que Hitler se ocultara? Prácticamente imposible y analizan, mediante un programa informático, un software especial del ejército, las conexiones, destacando la compañía alemana Lahusen, “importante líder nazi en el sur de Argentina”. Se centran en San Antonio Oeste.

6ª.- Establecen que Hitler pudo ir desde el búnker al aeropuerto de Tempelhof. Los 145 kms de túneles permanecieron intactos. Entre el subterráneo y la entrada del aeropuerto había 274 metros. Sascha Keill expone el rumor de que había una conexión entre el aeropuerto y la línea U-6.

7ª.- Investigan sobre Lahusen, quien controlaba un banco, que realmente era el Banco de la Nación. Aportaba dinero y seguridad. Se informa de avistamiento de submarinos. Contactan con un buzo, Toni Bruchado, conocedor de la actividad alemana en esa área. Gerrard Williams ha visto los archivos navales sobre submarinos que se entregaron en Argentina. De los 46 submarinos que no se rindieron tras la orden de Doenitz, hubo algunos que se rindieron en Argentina. ¿Por qué no lo hicieron en España o Portugal, cerca de casa? ¿Llevaron a Hitler, sano y salvo, donde tenía seguidores? En Mendoza se vio a un submarino emergiendo y sumergiéndose.

8ª.- El aeropuerto de Tempelhof estuvo abierto hasta el día 28. Tenía seis pisos de túneles, búnkeres y pasajes subterráneos. Descubren un pasadizo bloqueado, que pudo haber sido un túnel hasta el mismo aeropuerto.

9ª.- Toni Bruchado confirma que en San Antonio Oeste hubo U-boots, que transportaron a esa zona gente importante. La Sra. Paisani desde la cocina vio en Caleta de los Loros la silueta de un submarino que hundieron después. En 1997 hubo una operación de búsqueda en la que participó Bruchado, pero nunca se culminó la búsqueda por el tiempo. Bruchado cree que en uno de esos submarinos llegó Hitler. Y lo recibieron como si fuera un rey. Estudian el terreno con un dron y ve un ‘agujero negro’.

Existía un túnel hasta el mismo aeropuerto. La OSS (después CIA) seguía el rastro del dinero de Hitler. En 1944 la ‘CIA’ lanzó el plan “refugio seguro”, para seguir el rastro de bienes y dinero nazi. En 2009 esos informes se hicieron públicos. En el programa destacan dos puntos especiales: Vigo y Suiza.

El capítulo cuarto (El Túnel) aborda distintas cuestiones.

1.- Creen que Hitler pudo haber llegado por túneles a Tempelhof, incluso para los últimos 46 metros, ya que con un georradar localizan un muro hueco, que se prolongaba hasta el aeropuerto.

2.- En Caleta de los Loros comprueban que la señora Paisani pudo ver desde la cocina el submarino, cuyos restos hundidos tratan de encontrar. Contactan con Joe Hoyt, un especialista en hallar U-Boat hundidos.

3.- En Berlín hacen cábalas con la posibilidad de haber salido en un Cóndor, ya que, además del suyo, allí guardaban veinte de esos aviones con un rango de vuelo de 3200 kms. Tratan de localizar a Hitler en España, según dice un documento del FBI. En un documento de la OSS (después CIA) se dice que Hitler no involucró a España en la guerra, porque le habían prometido refugio cuando Alemania fuera derrotada. Piensan que Hitler podía acudir a Franco, ya que, si este no hubiera contado con la ayuda de Hitler, habría perdido la guerra. Tenía, pues, una deuda de gratitud.

4.- Localizan el pazo de Meirás. Los dejan entrar, pero al verlos con tantas cámaras, los expulsan

5.- En Caleta de los Loros, el equipo de Joe Hoyt, arqueólogo marino, opera con un magnetómetro, imán muy sensible ante los rastros metálicos y un sonar lateral que usa acústica para crear imágenes con precisión milimétrica del fondo marino. Exploración estéril, tras una señal, que escanean en 3d. Los resultados se ven en el cap 5º.

6.- En Galicia, exploran el cementerio viejo de la Coruña. Tras unos muros de unos treinta años encuentran una inscripción en alemán que dice: “Aquí yacen soldados alemanes” y hay una esvástica, lo que quiere decir que, aunque España fuera neutral, hubo una fuerte presencia nazi. La OSS (después CIA), que desde 1944 seguía el dinero y oro nazi que iba a distintas partes del mundo con el proyecto secreto ‘Refugio Seguro’, en cuya base de datos aparece muy destacada España y, todavía más, Galicia. El tungsteno motiva en Vigo una inversión de 22,7 millones de dólares en 1945, equivalentes a 300 millones actuales, lo que quiere decir que pudo ser una ruta para Hitler. Hubo allí fuerte presencia nazi y durante y después de la II GM hubo una actividad enorme de los U-boat. Allí se se reabastecen y Hitler pudo haber subido a alguno.

Dos puntos neurálgicos en la ruta: el monasterio de Samos (Lugo) y 7.000 m² de úneles en Las Palmas de Gran Canaria

Conclusión del estudio de la obra del Dr. Corsi

No queda suficientemente probado que Hitler escapara en submarino.

Corsi estudia, después del avión, la posibilidad de que hubiera escapado en un submarino. El 10 de julio se rindió el U-530 en Mar del Plata al mando de dos alféreces: Otto Wermuth, de 25 años y Karl Felix Schuller, de 21. Se hizo un inventario de todo lo que llevaban a bordo y los interrogaron. La corrosión del casco evidenciaba que el U-530 había estado en el mar durante mucho tiempo, desatando la sospecha de que Wermuth estaba mintiendo. Se constatan rumores sobre otros U-530, vistos el día anterior y una semana antes. El U-530 había dejado Kiel, Alemania, al norte de Hamburgo, el 19 de febrero de 1945 y la tripulación constaba de 54 marinos, el mayor era un suboficial de 45 años y el menor tenía 19. Un médico argentino certificó que estaban bien de salud, aunque un poco pálidos. El Ministerio de Marina informó que el U-530 no había llevado ningún político ni funcionario militar alemán ni había desembarcado ninguna persona en la costa argentina antes de la rendición. Todo el personal a bordo era la auténtica tripulación. El submarino y su tripulación quedaba a disposición de las autoridades estadounidenses y británicas en la isla de Martín García.

Corsi nos dice que, como Argentina simpatizaba con la Alemania nazi, habría edulcorado las conclusiones y reproduce en tres folios facsímiles (que, si estuvieran numerados, serían las p. 16, 17 y 18 de las reproducciones centrales) un informe de la Inteligencia naval de EE UU fechado el día 18 de julio y titulado: “Un submarino alemán se rinde a la Marina Argentina”. Además recoge literalmente algunos párrafos, por ejemplo: “Nadie de la tripulación tiene documentos de identificación, falta el diario de a bordo, todo el armamento está destruido o inutilizado, faltan el cañón de proa y dos cañones antiaéreos, y la única munición dejada a bordo está inutilizada”. Luego añade un comentario suyo (“Es evidente que la tripulación tenía algo que ocultar, y el submarino no estaba preparado para el combate antes de entregarse a las autoridades navales argentinas”) y vuelve a citar literalmente otras observaciones. A continuación suprime la siguiente línea, que yo creo que es muy importante: “Los periodistas también relataron los rumores siguientes:” y reproduce diez líneas en las que recoge seis frases separadas mediante punto seguido. Se trataría por tanto de seis rumores, el último de los cuales reza así: “EVA  BRAUN  Y  ADOLF  HITLER  DESEMBARCARON  EN  EL  SUR  DE  ARGENTINA.

Corsi añade a continuación que “Curiosamente, aunque este párrafo fue escrito para informar sobre lo que los periodistas argentinos estaban diciendo, la última frase relativa a Adolf Hitler y Eva Braun fue escrita como si esa información fuera un hecho establecido. El informe señaló que en los círculos policiales, se decía que el U-530 atracó  en Comodoro Rivadavia antes de rendirse en Mar del Plata. Más aún, un residente de Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires, informó que alrededor del 22 de junio de 1945 algunas personas desembarcaron en la costa en un bote de goma.” Y luego añade el punto 5º de ocho líneas del folio 2º del citado informe de la Inteligencia americana. De esas ocho líneas, cita cuatro sin entrecomillar, pero prácticamente literales y las otras cuatro las cita entrecomilladas con una frase suya en medio.

  1. Líneas no entrecomilladas, pero prácticamente iguales: Además, en la tarde del 9 de julio, el día antes de que el U-530 (‘submarino’) se rindiera, tuvo lugar una celebración en el comedor privado de (lo que la inteligencia de la marina americana caracterizó como) el “nazi Jousten Hotel” para celebrar la llegada a Argentina de algunos nazis importantes. El informe continuó mencionando que también hubo celebraciones en otros lugares de reunión nazi por la misma razón. (p. 116)
  2. Líneas que aparecen entre comillas:”La misma fuente informó de que el 17 de julio HITLER y otros cinco hombres habían desembarcado (tiempo y lugar desconocido) en una zona militar restringida lejos en el sur de Argentina”, destacó el informe de inteligencia de la marina americana. “Se dice que han llegado desde el mar en dos lanchas que enarbolaban la bandera oficial argentina” (p. 116-117).

Por tanto, hay que decir que Corsi nos presenta como “un hecho establecido” lo que, en mi opinión, no es otra cosa que un rumor más, como los cinco anteriores, en cuyo contexto se encuentra; un rumor todo lo importante que se quiera, pero simple rumor, porque, además, sería un contrasentido impropio del Ejército Americano, que la fuga de Hitler a Argentina se considerara un hecho establecido el 17 de julio y que, sin embargo, admitiera sin ninguna explicación dos meses y medio después lo que Trevor-Roper aseguró en el Informe oficial británico de 1 de noviembre: que Hitler se había suicidado en el búnker, aunque no hubiera aparecido su cadáver.

El punto siguiente es:  Misión clandestina de los U-530.

Corsi nos dice que los informes de la Inteligencia naval de Estados Unidos sobre los U-530 dejan claro que tenían la misión clandestina de transportar nazis de alto nivel a Argentina y, para demostrarlo, pone un ejemplo sobre colores amarillentos y verdosos que yo, que no sé nada de temas militares, probablemente no entendería si me lo explicaran en español, así que en inglés… ni lo intento. Es posible, incluso probable, que esa fuera la misión que tenían los U-530que el oficial no fuera el jovencísimo Wermouth; que hubieran hundido otros submarinos después de desembarcar a algunos pasajeros; que se produjeran lagunas e incoherencias en los relatos, aunque hubieran sido ensayados; que hubieran destruido documentos de navegación o tuvieran diccionarios de español y cigarrillos argentinos…; pero de todo ello no se puede deducir más que la posibilidad, nada más que la posibilidad,  de que hubieran desembarcado a Hitler en Argentina. Y la posibilidad no la niega nadie, pero por algo el axioma de la lógica clásica decía que solo “de facto ad posse, valet illatio”. Se conoce que ya entonces se tenía la misma costumbre de ahora: deducir el hecho de su mera posibilidad.

El 17 de agosto de 1945 apareció en Mar del Plata un submarino U-977, totalmente equipado, al mando de Heinz Schaffer, un alférez de 24 años. Corsi nos da toda clase de datos sobre los U-977 y nos dice que el alférez siempre insistió en que el U-977 no participó en que Hitler o cualquier otro oficial nazi escapara a Argentina y nos cuenta que el mismo Schaffer publicó en 1952 sobre ese tema un libro , en el que constataba con cuánta insistencia le preguntaban si había llevado a Hitler y dónde lo había desembarcado, cómo lo pusieron en la misma celda con Otto Wermouth con la esperanza de poder grabar el relato de lo ocurrido; pero, como Schaffer no explicó satisfactoriamente un tiempo muy superior al que debería haber empleado en un trayecto, la Inteligencia americana siempre sostuvo que lo había empleado en desembarcar pasajeros nazis o en proteger otros submarinos dedicados a esa actividad, por lo que, tal como se deduce de esos interrogatorios tan intensos, nunca creyeron que su historia hubiera sido tan inocente.

   Así que este capítulo 5 concluye con “Un refugio en Bariloche” (es decir, se da por supuesto lo que se debía probar), diciendo que encontró una comunidad alemana entusiasta y lista para darle la bienvenida, adornándolo con datos que, siendo reales, no avalan la prueba, como el hecho de que en Argentina existían muchos germanoargentinos que eran muy nazis. Y ahí viene lo del Hotel Edén, propiedad de Walter e Ida Eichhorn Bonfert, en La Falda, provincia de Córdoba o la Residencia Inalco, junto al Lago Nahuel Huapi en Rio Negro, San Carlos de Bariloche. [Nadie pone en duda que en Argentina a mediados de los cuarenta había muchos lugares donde poder esconderse y pasar desapercibido durante años.]

Corsi titula la Conclusión: ¿Quién ayudó a Hitler a escapar? Y comienza señalando el escándalo que supone que escapara sin castigo el causante de la muerte de sesenta millones de personas y del asesinato de seis millones de judíos y explica la doctrina oficial en cuanto que resultaba más aceptable para los aliados occidentales. Fueron poco los nazis ajusticiados en Nuremberg, mientras fueron decenas de miles los escapados y fueron muchas las penas de muerte conmutadas por cadena perpetua, que después fueron reducidas por sucesivos indultos.

La fuga de Hitler comenzó a gestarse en 1943, cuando Bormann implementó el plan para invertir miles de millones de dólares en empresas de Estados Unidos y Argentina, cuando Allen Dulles continuó las alianzas forjada antes de la guerra entre empresas estadounidenses y alemanas.

Corsi piensa que Hitler no habría podido escapar sin la complicidad de Allen Dulles en Suiza y de Juan Perón en Argentina. Y añade que había que hacer creer al mundo que Hitler se había suicidado como un cobarde y no tener que condenarlo a muerte por crímenes de guerra. Así se evitaría que las generaciones futuras lo pudieran considerar un mártir. Cree que Roosevelt y Truman se enfrentaron al concluir la II GM a un dilema parecido al que se enfrentó Abrahan Lincoln  al final de la Guerra Civil americana. El Presidente del Tribunal Supremo, Salmon P. Chase, había declarado en julio de 1867 que “Lincoln quería que [Jefferson] Davis se escapara, y tenía razón. Su captura era un error, pero su juicio sería un error mayor.”

A. Lincoln - copiaSalmon S. Chase (2)  J. Davis

   Estos son los tres personajes aludidos por Corsi en el dilema similar al que Roosevelt y Truman habrían tenido con Hitler. Permítaseme explicarlo brevemente, ya que, como es lógico, los españoles no conocemos la historia de Estados Unidos como la conocen los propios americanos. Abrahan Lincoln (primera imagen) nombró Presidente del Tribunal Supremo a Salmon P. Chase (imagen del centro) en diciembre de 1864, es decir, exactamente cuatro meses antes de ser asesinado. Jefferson Davis (imagen tercera) fue elegido Presidente de los Estados Confederados en febrero de 1861 y en abril comenzó la Guerra de Secesión, dándola por concluida a finales de abril de 1865. Davis huyó, pero fue capturado el 10 de mayo de 1865 y se le puso en libertad el 13 de mayo de 1867. Según Corsi, Chase  declaró en julio de 1867 —es decir, casi tres meses después de ser liberado: ¿justificación a posteriori?— que “Lincoln quería que Davis escapara y tenía razón” y siguió defendiendo sus ideas hasta que murió 24 años más tarde, sin que nadie tratara de convertirlo en mártir de la causa sudista. No deja de ser una explicación y, aunque habría que tener en cuentas varias vertientes del problema, no deja de ser un autor americano quien nos lo esclarece, aunque, con todo, deberíamos preguntarnos: ¿es posible que Roosevelt  y Truman creyeran que era mejor correr un tupido velo sobre el final de Hitler, para que —’pelillos a la mar’, que suele decirse— nunca nadie lo considerara un mártir…?

Estoy de acuerdo con Corsi, cuando afirma que Hitler sabía que tendría que permanecer en la clandestinidad el resto de su vida y que en el momento tratara de ‘resurgir’, firmaría su sentencia de muerte. Tal vez tenga razón en que lo que Allen Dulles percibió fue que en el siglo XX se estaba configurando un conflicto no entre capitalismo y comunismo, sino entre nacionalsocialismo y comunismo. O en la vinculación que establece entre la política nacionalsocialista y el pensamiento del New Deal, precursor del pensamiento progresista de hoy, que llevaría a Allen Dulles a considerar como aliados naturales a los nazis que trabajaban para Hitler en el gobierno, en los negocios y en actividades de inteligencia. Dulles no sólo tuvo en cuenta a la agencia de inteligencia de la Wehrmacht de Reinhard Gehlen para crear la CIA, sino que también planeó la “Operación Paperclip” para llevar a miles de científicos, ingenieros y expertos alemanes técnicamente muy cualificados, para trabajar en la reorganización de los negocios de Estados Unidos y para orientar la producción de guerra con la competencia necesaria para dominar la economía de la posguerra mundial.

Corsi afirma que “Sin la complicidad de Dulles, es mucho menos probable que Hitler o cualquiera de los otros cómplices nazis como Eichmann y Mengele hubieran escapado jamás.”

Cuando los nazis escaparon de Alemania al final de la Segunda Guerra Mundial, trajeron con ellos no sólo el avanzado genio técnico de la ciencia nazi y, aunque perdieron la Segunda Guerra Mundial, el sueño de Hitler de una Europa unida gobernada por Alemania ha sido parcialmente alcanzado en la actual Unión Europea; pero también dice otras cosas sorprendentes, como la frase de Jim Marrs: “Estados Unidos hoy es el sueño de un nacional socialista hecho realidad”.

Hitler y Eva no pudieron escapar en el avión que Corsi, Basti y Frattini nos dicen

Sigo estudiando “Hunting Hitler”, la obra del Dr. Corsi, el cual abre un apartado después de la declaración del padre de Fegelein (p. 62) sobre la fuga de Hitler a Argentina y su permanencia en ella. Y cita un informe de John V. Lapurke, agente de la Contrainteligencia USA en Austria fechado el 25 de septiembre de 1945. Informaba de que alguien había oído que Hitler estaba con los Eichhorn, viejos amigos, en La Falda en Argentina; que se había escapado en un submarino. Y nos cita una carta del director del FBI, J. Edgar Hoover, de 13 de noviembre 1945 dirigida a la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, sosteniendo lo mismo.

   Luego cita (p.66) la declaración de Eisenhower de 8 de octubre de 1945 y pasa a estudiar “los hechos” presentados por Trevor-Roper, hablándonos primero de un memorandum hecho por el Major Edward L. Saxe fechado el 9 de octubre de1945, que indicaría que Trevor-Roper habría tardado menos de tres semanas en fijar la doctrina oficial. En las p. 73-76 trata el matrimonio, que según Hanna Reitsch nunca tuvo lugar, y el testamento, ambos propicios para hacer más creíble el suicidio.

El capítulo 4 abarca cinco puntos que él no numera, pero yo sí, para facilitar su lectura. Parte de la reunión del 9 de noviembre de 1942 entre Himmler y Bormann, porque ya se dudaba de que Alemania pudiera ganar la guerra y era necesario un plan para escapar a un refugio seguro fuera de Alemania (p. 78-79) y prever que el partido nazi tuviera que pasar a la clandestinidad, por lo que comienzan a tomar medidas a partir de 1943, mirando a Argentina y a Estados Unidos. Con ello abre el apartado 1.- “Allen  Dulles en Suiza”. Afirma que desde los años 30 la finaciación había llegado de Estados Unidos, de los Bush y de los hermanos Dulles. El 11 de noviembre de 1942 llegó a Suiza Allen Dulles, de 49 años de edad para dirigir la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS, predecesora de la CIA).Y el 15 de enero de 1943, Dulles recibió la visita del príncipe Hohenlohe-Langenberg, quien tenía pasaporte [y nacionalidad desde 1922] de Liechtenstein, proponiéndole de parte de Himmler la eliminación de Hitler, para que Alemania pudiera unirse a Estados Unidos y Gran Bretaña para seguir la guerra contra la Unión Soviética y el comunismo. Otros harían el trabajo sucio, sin aparecer Himmler.
Foster DullesAllen Dulles 2

Los hermanos John Foster y Allen Dulles, prohombres de la economía y de la política americana en los años anteriores, durante y posteriores a la II Guerra Mundial. Corsi, tal vez como pocos estudiosos han hecho, otorga a Allen un protagonismo que realmente debió tener en la previsión y diseño de la situación posbélica real entre los dos grandes bloques. Para ello no dudó en aprovechar todo lo que pudiera resultar valioso de los restos supervivientes del nazismo. 

Dulles acogió la propuesta y, sin comprometerse oficialmente, mantuvo abierto un canal de comunicación con Himmler y la jerarquía de las SS y fue teniendo la convicción de que los altos nazis se preparaban para pasar a la clandestinidad, si Alemania perdía la Segunda Guerra Mundial. El nacionalsocialismo no sobreviviría fácilmente a un Führer capturado y juzgado como un criminal de guerra y si Hitler sobrevivía a la guerra, entonces se necesitaría un refugio seguro para él también. Con suficiente dinero podría ser trasladado fuera de Alemania, si existía un refugio seguro en el extranjero. Había que crear y financiar empresas productivas en el extranjero que pudieran generar suficientes ingresos para sostener a los nazis que escaparan a esos refugios predeterminados donde pudieran sobrevivir. Con esto pasa al que sería punto 2: “El Imperio de Bormann”, en el que nos cuenta que Bormann organiza la venta de cuadros en Argentina y Méjico, trabajando con dos bancos alemanes y uno de Nueva York, al cual estaba vinculado Allen Dulles; adquiere navieras; entre 1943 y 1945 financia 200 empresas alemanas en Argentina, Portugal, España, Suecia y Turquía; creó unas 980 empresas fuera de Alemania, 770 en países neutrales; invierte en las bolsas de Canadá y Estados Unidos y en los últimos días de la II GM dispersó varios miles de millones de dólares por todo el mundo, utilizando todos los instrumentos bancarios al uso. Apunta que Allen Dulles tenían que estar al tanto ya que Bormann operó a través de seis bancos privados suizos diferentes. Nos asegura que Bormann realizó cientos de miles de transacciones económicas fuera de Alemania con empresas que consideraban que el liderazgo alemán era siempre provechoso. Ofrece datos abrumadores, tomados de Paul Manning en Martin Bormann: Nazi in Exile (1981). Además, habría contactado con las comunidades alemanas establecidas en Suramérica después de la I GM, especialmente en Argentina desde que en junio de 1943 Perón, que había sido agente de la inteligencia alemana durante dos años, dió el golpe de estado. Con ello, se habría promovido el plan “Tierra del Fuego” con la creación de un refugio secreto en la comunidad alemana de San Carlos de Bariloche, en Río Negro, Argentina “, siguiendo a Simon Dunstan y Gerrard Williams en el Lobo Gris: El escape de Adolf Hitler (2011). Después colaboraría con Bormann Ludwig Freude, un banquero millonario, y desde agosto de 1942 comenzaron los submarinos alemanes a llegar a Buenos Aries con el botín de la Argentina nazi: lingotes de oro, platino, piedras preciosas, bonos, certificados al portador y tesoros de arte que habrían alcanzado los cincuenta mil millones de dólares al valor de hoy.

El que sería punto 3 se titula “Dulles y los SS”. Al final de la Segunda Guerra Mundial, Dulles rescató de un campo de prisioneros a Reinhard Gehlen, jefe de la inteligencia militar nazi en el frente oriental, incluida la Unión Soviética. Gehlen era el prototipo de lo que Dulles había acordado con Himmler como un elemento clave en el plan para desarrollar la guerra OSS (Office of Strategic Services), posteriormente la CIA. Dulles emplea a Gehlen con sus colaboradores, liberándolos de los tribunales de Nüremberg. En el verano de 1945, Dulles había terminado sus negociaciones con Gehlen. En septiembre de 1945  Gehlen y seis colaboradores suyos fueron trasladados a Washington por el jefe del Estado Mayor de Eisenhower, el general Walter Bedell Smith.

Bormann se escapa a Argentina’ sería el título 4º y nos recuerda que su cadáver no fue encontrado y se supone que se escapó, por lo que el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg lo juzgó ‘en ausencia’; que en octubre de 1946 lo declaró culpable y lo condenó a muerte, pero que en diciembre de 1972 unos trabajadores de la construcción encontraron los restos de dos cadáveres cerca de Lehrter Banhof, la estación central de tren en Berlín Occidental, y se reavivó la controversia sobre si Bormann se escapó o no. En Frankfurt el 11 de abril de 1973, el Procurador General Horst Gauf proclamó oficialmente que Bormann había muerto el 2 de mayo de 1945 y, en base a registros dentales, establecieron que uno de los cráneos era de Bormann. Corsi rememora el relato de Artur Axmann, que es el que recoge Trevor-Roper, y contrapone la explicación ofrecida por el periodista Paul Manning en su libro 1981: Martin Bormann: Nazi in Exile, en el que nos dice que sabe por tres fuentes distintas que Bormann se escapó con el jefe de la Gestapo Heinrich Müller y describe las tres fuentes. La primera, en 1947, le indicó que Mueller había diseñado el escape de Bormann, preparando las pistas en un campo de concentración. En 1973, uno de los Generales ayudantes de Gehlen le habría asegurado que “El cráneo representado como de Bormann era un fraude.” En 1978 un agente del Mossad israelí, la tercera, le dijo: “Sabemos que está en America del Sur, pero  no nos sentimos muy obligados a encontrarlo porque nunca estuvo involucrado personalmente en la ‘solución final'”. Manning informó que Müller encontró en el campo de concentración de Sachsenhausen a dos presos que se parecían a Bormann. Müller los sometió a tratamiento con un dentista nazi que reprodujo en sus bocas con total precisión la dentadura de Bormann, tanto los dientes reales como los postizos. Estos sustitutos fueron asesinados en los sótanos de la Gestapo con spray de cianuro. Un equipo de las SS los habría llevado la noche del 30 de abril de 1945, enterrándolos no muy profundamente en dos lugares diferentes cerca de la estación de Lehrter donde Axmann habría descubierto el cadáver de uno de ellos, mientras el otro quedó enterrado hasta 1973.

Cuando Ladislao Farago afirmó en su libro de 1974 sobre Bormann, que estaba “vivo en Argentina”, sostuvo que  le habían dado un archivo de la inteligencia en Buenos Aires del SIDE (Secretaría de Informaciones del Estado), que contenía documentación de que Bormann había entrado en la Argentina en 1948, después de haber zarpado de Génova, disfrazado de sacerdote jesuita que viajaba con un billete de segunda clase y con documentos falsos emitidos por el Vaticano, documentos hechos públicos en Argentina, tras la caída de Perón.

En 1998, la controversia sobre Bormann resurgió en Alemania, al hacer pruebas de ADN que establecieron que el esqueleto excavado en Berlín era el de Bormann, pero los datos del ADN obtenido, a partir de un pariente de 83 años, eran un tanto incompletos en cuanto a identificaciones, sin haber sido sometidos a contraste.

En el último punto Corsi trata las relaciones de los nazis en fuga con el Vaticano, señalando que la presentación del Papa Pío XII como el “Papa de Hitler” fue una invención de la KGB  desde que radio Moscú así lo dijera el 3 de junio de 1945 y nos dice que Pacepa demuestra que el Papa Pío XII ayudó a los Judios en la Segunda Guerra Mundial, aunque hubiera elementos dentro de la Iglesia Católica que establecieron la “línea de ratas”. Señala a dos jerarcas argentinos y a los obispos Alois Hudel y Krunoslav Draganovic, ambos en Roma, con coordinación de Carlos Fuldner, argentino de familia alemana. Por ese camino escaparon destacados criminales de guerra nazis como Josef Mengele y Adolf Eichmann. Se dió una mezcla de antiguos nazis, miembros de la Iglesia Católica y anticomunistas como Allen Dulles y  James Jesus Angleton, altos dirigentes de la OSS y CIA, que facilitaron la huida de decenas de miles de nazis.

El capítulo 5 trata sobre la fuga de Hitler a Argentina. Nos asegura que en Argentina pocos dudan de que Hitler vivió y se refugió allí durate el resto de su vida, siguiendo a Abel Basti, periodista argentino y al periodista italiano Patrick Burnside, ambos basados en entrevistas, artículos de periódicos y algún documento. En Argentina se cree que Hitler se escapó de Alemania y que  llegó en submarino en 1945 a Mar del Plata, a 400 kilometros al sur de Buenos Aires. La inteligencia militar estadounidense en Alemania tenía información ya en septiembre de 1945 y Edgar Hoover escribió a la Embajada de EE.UU en Buenos Aires en noviembre de 1945. Habría ido a La Falda, provincia de Córdoba, a unos 800 kilómetros de Buenos Aires y a San Carlos de Bariloche, un pequeño pueblo en la provincia de Río Negro en el extremo sur de Argentina.

avión hitler

Este es el documento que reprodujo y comentó ampliamente Abel Basti en El Exilio de Hitler (p. 309-314, Absalón, Cádiz 2010), que cita Corsi (p. 109-111) por la edición argentina y después Eric Frattini ha reproducido (Documento 7) y comentado (p.104-105), como si esa ‘lista de pasajeros’ pudiera servir para probar algo.

Los argentinos no tienen claro cómo escapó exactamente Hitler de Berlín. Dos planteamientos:

1.- El Führer decidió huir, a instancias de Martin Bormann y de Henrich Müller, jefe de la Gestapo, que nunca fue encontrado cuando Berlín cayó ante los soviéticos el 2 de mayo de 1945 y en su tumba había restos de tres personas diferentes, pero ninguno pertenecía a Müller. En la noche del 22  de abril lo habrían sacado de Berlín, quedándose en el Führerbunker un doble con comportamientos distintos y con el que los presentes fumaban, etc. En este caso, los testamentos, boda, etc., habrían sido falsos. Habría escapado en un helicóptero Focke-Achgelis Fa-223 a Horsching, Austria [a unos 731 kms de Berlín]. Baumbach lo habría llevado en avión a Barcelona y desde allí en submarino a Argentina. Basti reprodujo y describió detalladamente un documento en El Exilio de Hitler (p. 309-314, Absalón 2010) y Corsi lo cita como otorgándole validez, hecha la salvedad de que los Goebels no hicieron el vuelo, cuando le realidad es que ese documento, suponiendo que sea auténtico, vale muy poco (también Eric Frattini lo considera auténtico en ¿Murió Hitler en el búnker?, p. 104-105 y la que sería 297, si estuviera numerada). ¿Tiene algún sentido que se haga una lista de pasajeros para un vuelo que debía ser ultrasecreto, si en él hubieran volado Hitler y Eva? El documento está fechado el 20 de abril y la fecha del vuelo sería el 26 a las 20 h. Esa lista consta de 19 pasajeron identificados y 4 de seguridad no identificados. Aparte Hitler y Eva, que es seguro que estaban el día 30 en el búnker, sabemos que ese día y los siguientes estaban en Berlín al menos 16 de los 17 restantes. ¿Qué valor puede tener un documento con una lista de 19 pasajeros para un vuelo de Horsching a Barcelona el día 26, fecha en que sabemos con suficiente certeza que en ese día y en los siguientes, al menos 18 de ellos estaban en el búnker, independientemente de que unos cuantos se pudieran escapar después o se suicidaran o murieran, aparecieran o no sus cadáveres…?

No hay ninguna duda: ese documento no tiene absolutamente ningún valor, salvo que se empeñen en hacernos creer que esos 18 pasajeros estaban bilocados, o sea, que se encontraban, como se dice de algunos santos, en dos sitios a la vez.