“Persiguiendo a Hitler” (mi opinión)

Son seis personas las que conforman el equipo que dirigen colegiadamente Bob Baer y el Dr. John Cencich en la serie Persiguiendo a Hitler de History Channel. Los seis llegan a caer simpáticos, incluido Gerrard Williams gerrard wiliamsque publicó a finales de 2011 con Simon Dunstand Grey Wolf. The Escape of Adolf Hitler. En muchos periódicos aparecieron artículos en los que Abel Basti denunciaba que, tras el fallido proyecto de publicar un libro y filmar una película con ellos, le habían copiado todo el material que él tenía. Todavía recuerdo que cuando examiné la obra en inglés en la Casa del Libro, tuve la impresión de que, efectivamente, le habían copiado parte del material publicado en distintas obras suyas. Después se publicó en español en Argentina, pero nunca supe si, finalmente, los demandó ni cómo quedó el asunto.

Bob Baer perteneció durante 21 años a la CIA, según parece, muy meritoriamente. En la Agencia decían que era el único que trataba de vivir la máxima esculpida en mármol a la entrada de la sede, consistente en las trece palabras con las que la llamada ‘versión del rey James’ había traducido en 1611 las correspondientes nueve griegas del Evangelio de san Juan (8,32): Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Tal vez alguna vez lo hubiera oído, pero no recordaba que ese fuera el lema de la Agencia, y me pregunté si lo habían elegido como aspiración de cumplimiento o solo para dar brillo a la institución, sin que supusiera atribución de posesión de la verdad ni, menos todavía, potencialidad de conferirla.

Participó con rango parecido al de Bob Baer el Dr. John R. Cencich, profesor de Investigación de la Univ. de Pensilvania e investigador durante cuatro años para el TPIY (Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia) sobre los crímenes cometidos por Slobodan Milosevich en Croacia. También llaman la atención Lenny DePaul, alto oficial de las Fuerzas americanas de caza de fugitivos y Tim (Timothy) Kennedy, sargento de primera clase de las Fuerzas Armadas y, entre otras habilidades, maestro de artes marciales. Procedente del ámbito privado, forma parte Steven Rambam, fundador de Pallorium, Inc., una Agencia de Investigación particular que, entre todas sus filiales, había esclarecido más de diez mil delitos de todo tipo en el mundo entero.

Así que tenemos un equipo de seis personas, a las que se añaden en los ocho capítulos otros especialistas que intervienen con máquinas de alta tecnología, como intérpretes o como peritos en puntos muy concretos, destacando entre todos Sascha Keil, experto conocedor del subsuelo berlinés con sus 159 kilómetros de túneles subterráneos que no enseñan a casi nadie. Sascha ya había aparecido enseñando a Antony Beevor esos túneles en Los búnkeres secretos de Hitler y en algún otro documental. Así que seis personas para desenmarañar y comprobar los documentos contenidos en 744 folios con desmedida cantidad de tachaduras, con multitud de palabras ininteligibles por la mala calidad de las reproducciones, etc.

En la serie Persiguiendo a Hitler se dice y redice que esos documentos fueron desclasificados por el gobierno de EE.UU a comienzos de 2014. Sin embargo, Abel Basti nos dice en la p. 16 de Hitler en Argentina, obra de 2006, que el FBI liberó en 1998 las 754 hojas del Archivo Nº 65-53615, referido a Adolf Hitler y transcribe siete de ellos. Efectivamente, Basti prueba incuestionablemente que esos documentos eran públicos desde hacía quince años largos, lo que no resta mérito alguno a Baer y su equipo, sino más bien lo acentúa, porque rescatan del olvido una documentación válida.

En la serie de History se reproducen parcialmente numerosos documentos y repiten muchos de ellos reiterativamente, por aquello del ritmo cinematográfico, pero complican su identificación innecesariamente, cuando, en una cuestión tan debatida como el final de Hitler, se debería cuidar hasta el extremo su individualización, permitiendo localizarlos y distinguirlos de los pertenecientes a otras fuentes. Aquí estaba servida en bandeja, puesto que en los documentos del FBI apareció numerada cada hoja y agrupadas en cuatro bloques, bastaba con haberlas anotado del I al IV, poniendo, tras una coma, el número de la hoja. Así, Basti podía haber citado el fechado el 4 de septiembre de 1944, como el IV,139; los cinco fechados en 1945 como: I,1-3; II,164; II,169; II,176 y III,135; y el de 1955, como II,41. Sin embargo, en el libro de Basti se identifican muy bien, porque, además de traducirlos y comentarlos, los reproduce tal cual. Es en la serie Persiguiendo a Hitler donde se produce esa confusión.

Como ya presenté la serie capítulo por capítulo, ahora voy a examinarla, buscando el orden cronológico, independientemente del que ahora ocupen tras el montaje de las filmaciones, que con ese formato sin duda tienen más gancho que con un relato lineal. Y finalmente veremos algunas cuestiones de gran importancia que Baer y su equipo tratan con lógica, pero solo desde una de sus posibilidades.

Persiguiendo a Hitler se abre con la noticia difundida por radio de la muerte de Hitler y la el documento de Hoover, director del FBI, de 8 de mayo de 1947 (IV, 120) en el que se constata que “Los oficiales del ejército norteamericano en Alemania no han localizado el cuerpo de Hitler ni existe una fuente fiable que diga de manera definitiva que Hitler está muerto”.

Se preguntan partiendo del documento de 21-septiembre-1945 (I, 1), si Hitler pudo escapar de Berlín y cómo lo hizo. Documentan la dotación de 159 kms de túneles subterráneos, que llegaban hasta el mismísimo aeropuerto, por lo que deducen que se escapa en avión desde Tempelhof (cap. 3), donde había varios aviones y ya había sacado el 21 de abril sus pertenencias en uno de ellos (cap. 4).

subterra

La serie demuestra que el túnel llegaba al mismo aeropuerto de Tempelhof, construido en 1927 y cerrado en 2008. Hitler pudo utilizarlo para escapar, pero no lo hizo.

Llega a Córneas, perteneciente al ayuntamiento de Baleira, provincia de Lugo, a unos 50 kms de Samos, ocultándose en el célebre monasterio (cap. 5).

samos

El Monasterio benedictino de Samos estaba unido por túneles a los edificios que están delante. Era un punto importante en la ‘vía de las ratas’.

Piensan que Hitler podía acudir a Franco por la ayuda prestada en la guerra civil y citan un documento de la OSS en el que se dice que Hitler no involucró a España en la guerra, porque le habían prometido refugio cuando Alemania fuera derrotada. Localizan en Venezuela al testigo que en 1945 vio a Hitler y a otro anciano que con 18 años presenció el aterrizaje de un avión con cuatro o cinco militares. Informan sobre la instalación de tres antenas de 120 metros, construidas en 1940 por Telefunken (cap. 5). En Vigo está el tungsteno y la actividad de los U-boat. Escapa en submarino desde Vigo (cap. 4) a Canarias, donde se repone en la finca de Gustav Winter (cap. 6º), partiendo después en submarino para Argentina. Llega a la Península de Valdés y Caleta de los Loros en San Antonio Oeste (cap. 3). Tres meses después de su muerte está en Florianópolis y en Charata (cap. 1). De allí habría ido al espectacular escondite de Misiones (cap. 2), habría estado en Inalco, propiedad de los Lahusen (cap. 6º) y en el hotel Edén. Buscan túneles entre la bodega y la vivienda de los Einhorn, distante 152 metros del hotel. Está bien documentada su presencia en Casino, Brasil, donde había antenas de tipo militar (cap. 7), y en Bogotá en relación el cohete V-3 y las ojivas nucleares, en línea con el establecimiento del IV Reich. Allí, habrían quemado el avión, arrojando los restos a un pantano cercano. Lo buscan, pero suspenden la búsqueda por falta de luz y por agotamiento del horario autorizado (cap. 8).

Deseo matizar los cinco puntos señalados en negrita que expondré en el mismo orden en que han aparecido en el resumen:

1º.- Respecto de que se escapara en avión desde el aeropuerto de Tempelhof, hay que decir que Baer y su equipo lo piensan así porque, efectivamente, los nazis habían dotado a Berlín de una acompleja red de túneles subterráneos en distintos niveles. Tal vez no se construyeran esos 159 kms subterráneos para poder escapar, pero es indudable que, si era necesario, podían utilizarlos con esa finalidad. Y es cierto que el día 21 salieron de Tempelhof diez o doce aviones con altos cargos nazis: además de otros, todos aquellos que convenía que estuvieran lejos, para que no sospecharan que Hitler se había escapado, no fueran a delatarlo. Y, efectivamente, ni Goering ni Himmler pusieron en duda su suicidio, aunque hubiera salido un avión con las pertenencias del Führer que para qué las iba a querer si se iba a suicidar. Es indiscutible que el día 30 por la noche ellos estaban en el búnker, ya que Eva fue vista por el Dr. Kunz en dos ocasiones, una de ellas “entre las 10 y las 11 de la noche”. Y respecto de él, la nota que pasaron al general Chuikov hacía las cinco de la mañana del día 1 lo decía muy claro: “Hitler se encuentra en el Tiergarten”. El mariscal Zhukov dijo que pudo escapar en el último minuto y Baur, el piloto de Hitler, contó a Bahnsen que el día 26 se le ordenó mantener una pista de aterrizaje en el eje Este-Oeste y que no asistió a la boda de Hitler en la noche del 29, ya que se quedó dormido, agotado por la instalación de una pista de aterrizaje de emergencia delante de la Puerta de Brandemburgo.

Y ¿por qué nadie sospecha que Hitler se hubiera escapado con posterioridad al día 21 en que salió un avión con sus propiedades: documentos, pasaportes, libretas bancarias, etc.? Porque Goebbels y su mujer se habían suicidado, previo sacrificio de sus seis hijos. Sabían que ellos no podían huir y esconderse sin ser descubiertos, por lo que su vida ya no tenía valor alguno, si no podían emplearla en el servicio del Führer y a su lado. Pero hubo un último servicio que los Goebbels podían prestar a su idolatrado Führer, consistente en proteger su fuga, aunque ya nunca más pudieran estar a su servicio y a su lado.

2º.- Se ocultó en el célebre monasterio de Samos: Yo nunca presté especial atención a que Hitler se hubiera escondido en España, salvo que fuera de forma tan transitoria como se señala en Persiguiendo a Hitler, tanto en lo que se refiere a haber aterrizado en avión en Córneas y escondiéndose unos días en Samos y, camino de Argentina, parara unos días en Canarias. La razón es la misma que expondré en el punto 3º: Hitler no se fiaba para nada de Franco, como manifestó en varias ocasiones, salvo que fuera una pose adoptada con finalidad de engañar, un poco como ocurrió con Suiza.

3º.- Sobre el documento de la OSS en el que se dice…:

a) Sobre ese documento: Que yo sepa no se ha desclasificado documento alguno relativo a Hitler de la Office of Strategic Services ni de su sucesora la CIA. Parece que ni juntas ni separadas hubieran producido ninguno. Por supuesto, Baer no nos lo aclara y él debía saberlo. Yo creo que hay documentos de la OSS y de la CIA sobre Hitler todavía sin desclasificar. Y del FBI también. ¿Cuántos…? ¿Más o menos que los rusos?

b) en el que se dice que Hitler no involucró a España en la guerra, porque le habían prometido refugio cuando Alemania fuera derrotada. Yo creo que Hitler no se fiaba en absoluto de Franco desde la conferencia de Hendaya (23/10/1940) y en aquellos momentos no creo que se pensara en la posibilidad de la derrota alemana ni que se hiciera la más mínima alusión a ella. Con la invasión de la URSS el (22/06/1941) y, sobre todo, con la entrada de EE UU en la guerra (8/12/1941), tras el ataque japonés a Pearl Harbor el día anterior, sí que hubo muchos militares alemanes que previeron el negro final que se cernía sobre el régimen nazi y, consiguientemente, sobre Alemania. Otra cosa es que a partir del contraataque de Zhúkov de 7 de enero de 1942 y, sobre todo, desde el enfrentamiento en Stalingrado se desencadenaran las intrigas de Jitomir entre Himmler y Schellenberg y no digamos a partir de febrero de 1943 se pusieran en marcha medidas previsoras de la derrota…

4º.- Sobre el espectacular escondite de Misiones preparado para ocultar a alguien muy importante: Si han aparecido medicamentos tan específicos de Hitler, se puede concluir que fue construido y preparado exclusivamente para él. Pienso que podría ser el proclamado por Doenitz en 1943 como “paraíso terrenal construido por la flota submarina alemana”, que Szabó suponía en “alguna ignota isla, situada lejos del mundo civilizado”. Esa construcción, tan compleja, hecha exclusivamente para esconder una altísima personalidad, solo pudo llevarla a cabo un equipo militar de la Marina o del Ejército en general. No es fácil que esa construcción hubiera sido hecha por un nazi muy rico (o un grupo de ellos) con un equipo de operarios.

5º.- Sobre en línea con el establecimiento del IV Reich. En varias ocasiones se apunta la finalidad de algunas actividades como tendentes a la instauración del IV Reich. Yo creo que hacía ya mucho tiempo que ningún alto dirigente nazi creía en el renacimiento del III Reich, como lo pone de manifiesto el suicidio de los Goebbels y el interés del propio Hitler en conseguir su supervivencia manteniendo a toda costa su ocultación. Otra cosa es que, pasado un tiempo, en selectas reuniones se exaltara actitudes militaristas evocadoras de tiempos pasados que ya no volverían.

En conclusión, deseo que quede claro, pese a estas cinco matizaciones, mi respeto por la brillante contribución de estas seis personas —y todos los colaboradores — que intentan verificar algunas aseveraciones documentales sobre hechos ocurridos setenta años antes, acertando en lo principal, aunque se falle, aun empleando la lógica, en algún aspecto secundario. Hoy se requiere verdadero voluntarismo utópico y un denodado esfuerzo para que cualquier estulticia no valga como si fuera una verdad absoluta por el mero hecho de concordar con la estolidez de la doctrina oficial.

“Persiguiendo a Hitler”, capítulos 3 y 4

El capítulo tercero, que trata sobre la fuga, alterna Berlín con Argentina, propone varias cuestiones precisas:

1ª.- ¿Cómo salió de Alemania con el ejército Rojo rodeando Berlín? Se plantea la salida en avión. Introducen los parámetros en la base de datos NIAD.

2ª.- Se parte de una frase del teniente Friedrich Olmes para afirmar que estaba convencido de que algún día se iría en avión y con él estaría Hitler (y Himmler). Sascha Keil completa: “planearon escapar dos años antes”.

3ª.- Hitler el día de su cumpleaños accedió a ir al sur.

4ª.- El almirante Puttkamer dice que el 21 salieron desde Tempelhof entre ocho y diez aviones, el primero de ellos fue cargado con los artículos personales de Hitler. Tempelhof no fue tomado hasta el 28 de abril. Sascha asegura que Hitler podía llegar desde el búnker por un túnel subterráneo. ¿Pudo Hitler escapar de un Berlín controlado por los soviéticos?

5ª.- ¿Cómo pudo entrar en Argentina? Cita el primero de los folios desclasificados que comienza diciendo que “seis oficiales argentinos ayudaron a ocultar a Hitler al llegar en un submarino que arribó por la Península Valdés.” El 5 de mayo de 1945 se rinden todos los U-Boots, excepto 46 que continuaron operando. Dos llegaron a Argentina tres meses después. Los U-Boots pueden hacer 14.000 kms bajo el agua. Hitler pudo llegar en uno de ellos. En la Península Valdés localizan el faro. ¿Pudo un submarino llegar allí y que Hitler se ocultara? Prácticamente imposible y analizan, mediante un programa informático, un software especial del ejército, las conexiones, destacando la compañía alemana Lahusen, “importante líder nazi en el sur de Argentina”. Se centran en San Antonio Oeste.

6ª.- Establecen que Hitler pudo ir desde el búnker al aeropuerto de Tempelhof. Los 145 kms de túneles permanecieron intactos. Entre el subterráneo y la entrada del aeropuerto había 274 metros. Sascha Keill expone el rumor de que había una conexión entre el aeropuerto y la línea U-6.

7ª.- Investigan sobre Lahusen, quien controlaba un banco, que realmente era el Banco de la Nación. Aportaba dinero y seguridad. Se informa de avistamiento de submarinos. Contactan con un buzo, Toni Bruchado, conocedor de la actividad alemana en esa área. Gerrard Williams ha visto los archivos navales sobre submarinos que se entregaron en Argentina. De los 46 submarinos que no se rindieron tras la orden de Doenitz, hubo algunos que se rindieron en Argentina. ¿Por qué no lo hicieron en España o Portugal, cerca de casa? ¿Llevaron a Hitler, sano y salvo, donde tenía seguidores? En Mendoza se vio a un submarino emergiendo y sumergiéndose.

8ª.- El aeropuerto de Tempelhof estuvo abierto hasta el día 28. Tenía seis pisos de túneles, búnkeres y pasajes subterráneos. Descubren un pasadizo bloqueado, que pudo haber sido un túnel hasta el mismo aeropuerto.

9ª.- Toni Bruchado confirma que en San Antonio Oeste hubo U-boots, que transportaron a esa zona gente importante. La Sra. Paisani desde la cocina vio en Caleta de los Loros la silueta de un submarino que hundieron después. En 1997 hubo una operación de búsqueda en la que participó Bruchado, pero nunca se culminó la búsqueda por el tiempo. Bruchado cree que en uno de esos submarinos llegó Hitler. Y lo recibieron como si fuera un rey. Estudian el terreno con un dron y ve un ‘agujero negro’.

Existía un túnel hasta el mismo aeropuerto. La OSS (después CIA) seguía el rastro del dinero de Hitler. En 1944 la ‘CIA’ lanzó el plan “refugio seguro”, para seguir el rastro de bienes y dinero nazi. En 2009 esos informes se hicieron públicos. En el programa destacan dos puntos especiales: Vigo y Suiza.

El capítulo cuarto (El Túnel) aborda distintas cuestiones.

1.- Creen que Hitler pudo haber llegado por túneles a Tempelhof, incluso para los últimos 46 metros, ya que con un georradar localizan un muro hueco, que se prolongaba hasta el aeropuerto.

2.- En Caleta de los Loros comprueban que la señora Paisani pudo ver desde la cocina el submarino, cuyos restos hundidos tratan de encontrar. Contactan con Joe Hoyt, un especialista en hallar U-Boat hundidos.

3.- En Berlín hacen cábalas con la posibilidad de haber salido en un Cóndor, ya que, además del suyo, allí guardaban veinte de esos aviones con un rango de vuelo de 3200 kms. Tratan de localizar a Hitler en España, según dice un documento del FBI. En un documento de la OSS (después CIA) se dice que Hitler no involucró a España en la guerra, porque le habían prometido refugio cuando Alemania fuera derrotada. Piensan que Hitler podía acudir a Franco, ya que, si este no hubiera contado con la ayuda de Hitler, habría perdido la guerra. Tenía, pues, una deuda de gratitud.

4.- Localizan el pazo de Meirás. Los dejan entrar, pero al verlos con tantas cámaras, los expulsan

5.- En Caleta de los Loros, el equipo de Joe Hoyt, arqueólogo marino, opera con un magnetómetro, imán muy sensible ante los rastros metálicos y un sonar lateral que usa acústica para crear imágenes con precisión milimétrica del fondo marino. Exploración estéril, tras una señal, que escanean en 3d. Los resultados se ven en el cap 5º.

6.- En Galicia, exploran el cementerio viejo de la Coruña. Tras unos muros de unos treinta años encuentran una inscripción en alemán que dice: “Aquí yacen soldados alemanes” y hay una esvástica, lo que quiere decir que, aunque España fuera neutral, hubo una fuerte presencia nazi. La OSS (después CIA), que desde 1944 seguía el dinero y oro nazi que iba a distintas partes del mundo con el proyecto secreto ‘Refugio Seguro’, en cuya base de datos aparece muy destacada España y, todavía más, Galicia. El tungsteno motiva en Vigo una inversión de 22,7 millones de dólares en 1945, equivalentes a 300 millones actuales, lo que quiere decir que pudo ser una ruta para Hitler. Hubo allí fuerte presencia nazi y durante y después de la II GM hubo una actividad enorme de los U-boat. Allí se se reabastecen y Hitler pudo haber subido a alguno.

Dos puntos neurálgicos en la ruta: el monasterio de Samos (Lugo) y 7.000 m² de úneles en Las Palmas de Gran Canaria

“Persiguiendo a Hitler”, los dos primeros capítulos

El capítulo primero de la serie se abre con la noticia dada por radio de la muerte de Hitler y la referencia al documento de Hoover, director del FBI, de 8 de mayo de 1947 en el que se constata que “Los oficiales del ejército norteamericano en Alemania no han localizado el cuerpo de Hitler ni existe una fuente fiable que establezca de manera definitiva que Hitler está muerto”. Se recuerdan los puntos generales de la doctrina oficial sobre el final de Hitler y se nos dice que no hay testigos de primera mano ni pruebas forenses y que en esos documentos hay miles de fuentes que permiten buscar la verdad histórica, fuere la que fuere.

Bob utiliza una poderosa herramienta informática que clasifica los documentos por su ubicación y traza patrones de movimientos durante los primeros 100 días, que son los más importantes en cualquier fuga. El programa le señala Argentina con dos documentos que lo sitúan allí, en Florianópolis, a 720 kms al noroeste de Buenos Aires y más en concreto en Charata, donde fue visto Hitler a mediados de agosto de 1945. Visitan la escuela alemana y el sótano existente en una granja a 10 kms, que pudiera ser parte de un red de búnqueres. Escanean con un georradar hasta 10 metros de profundidad un terreno de Carlos Buck que había sido el nazi más importantes de Charata. Bajo una zona con toneladas de bloques de cemento sobre palets, descubren señales de un terreno alterado, pero que no pueden excavar por ser propiedad privada. Concluyen que es posible que Hitler hubiera estado escondido en Charata y que lo hubieran llevado a otro sitio unos meses después, porque es conveniente ir cambiando de lugar. Como en los documentos se habla de Misiones, a 900 kms al norte de Buenos Aires, se dirigen a la excavación arqueológica de un refugio nazi en Misiones.

En el segundo capítulo un documento sitúa en la selva de Misiones un sistema de carreteras que solo los nazis controlan y que ocultan el escondite o guarida secreta ideal para un nazi fugitivo muy importante (Edificio 1). Se entrevistan con el director de la excavación de esos restos de los años 40 que se encuentran a 966 kms de Buenos Aires, donde han aparecido latas de alimentos, monedas nazis, algunas fotos y medicaciones para el estómago. Hay tres edificios en plena jungla de Misiones. En 1940 los nazis podían vivir libremente en Argentina, pero el edificio nº 1 se preparó para alguien, cuyo asilo político podía resultar incómodo ante los Aliados. Alguien especial, que era mejor que estuviera escondido, pero ¿quién era?

Paralelamente, en Berlín, Lenny DePaul cruza con Sacha notas en la base de datos NIAD (Nazi Interrogation Archiv Datebank) sobre Linge, Jackubeck, Erich Mansfeld. Nadie identificó ni a Hitler ni a Eva, porque no los vieron. ¿Pudieron ser unos dobles?

Recuerdan que el 20 de abril Hitler acepta ir al sur y, de hecho, sus pertenencias fueron sacadas de Berlín en avión. ¿Por qué? ¿Iba a huir? En caso de escapar ¿había túneles, para llegar al aeropuerto bajo tierra, sin ser vistos?

Nos presentan el Edificio 2 en Parque Teyu Cuaré de Misiones. ¿Para qué servía? Analizan la construcción. En lo que parecía un taller descubren un túnel por donde iría agua que traían del edificio nº 3, cercano a la cima de la montaña.

Edificios nº 1 nº 2 nº 3

Del edificio nº 3 había sido extraída la piedra. Este edificio era un colector de agua que se enviaba al nº 2, donde se producía la electricidad para que el edificio 1 fuera autosuficiente.

Los medicamentos encontrados eran para tratar problemas estomacales como los que Hitler sufría. Estaban, pues, preparados para ofrecer seguridad y atender la enfermedad de Hitler, porque allí estuvo Hitler.

Entrevistan a Nick Bellantoni con motivo del ADN de los huesos craneales encontrados en 1946, que eran de mujer. Aunque Eva no sufrió ningún disparo, tratan de conseguir ADN de parientes de Eva, que se negaron a facilitarlo.

Piensan que Hitler tuvo que escapar por los túneles. Sacha les muestra los túneles existentes en Berlín que no se enseñan a nadie. En la época nazi se construyeron 150 kms de túneles subterráneos en varios niveles y tenían electricidad, calefacción y ventilación independiente. Creen que Hitler pudo utilizarlos esos túneles para escapar. Sacha dice que los rusos conocían su existencia, pero no su ubicación ni su planificación.

Planos de los túneles subterráneos de Berlín